miércoles, 16 de enero de 2008

EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS (CAPÌTULO 7)


EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS
ES UNA OBRA DEBIDAMENTE REGISTRADA
COPYRIGHT BY JORGE JIMÈNEZ FLÒREZ


(ANTES DE LEÈR ESTE CAPÌTULO 7; LEE PRIMERO LOS CAPÌTULOS ANTERIORES; LOS ENCONTRARÀS MÀS ABAJO; Y EN EL LINK DE ENTRADAS ANTIGUAS)


EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS


NOVELA ORIGINAL: JORGE JIMÈNEZ FLÒREZ


CAPITULO 7


Santafè de Bogotà; 19 de Septiembre de 1.799...Procedente de Fòmeque, el canònigo Rosillo junto con su concubina y sobrina Luz de Obando, han llegado para que el clèrigo se posesione en su nuevo cargo que no es ninguna parròquia ni nada por el estilo...Esta vez el nuevo reto del abàte se concentrarà en la docència, que màs que vocaciòn, es una obligaciòn de todo sacerdote que se respete: Andrès Rosillo es el nuevo rector del Colegio de Santo Tomàs; clàustro de internado en educaciòn escolar para varones de la mèdia y la alta sociedad santafereña; y aunque ya es el segundo semestre de este ùltimo año del siglo dieciocho, el prelado debe reemplazar practicamente sin empalme alguno, al antiguo rector que muriò de repente...Situaciòn que aprovechò el arzobispo para desencartarse del canònigo Rosillo, y colocarlo en un cargo que lo mantendrà bastante ocupado, y vigilado muy de cerca; ya que este colegio està ubicado a tan solo tres calles del despacho arzobispal.
Esta serà la primera experiència docènte de Rosillo, que es consciènte de que la preparaciòn para enseñar la tiene; lo que no sabe es si tambien tendrà el caràcter y la paciència para lidiar con màs de cien jovencitos bulliciosos e inquietos que parecen màs tigrìllos enjaulados.
Minutos antes de que el canònigo llegue y cruze por primera vez las puertas del colegio Santo Tomàs; una mujer histèrica y demente pàsa por la fachada principal del clàustro educativo, y grita como àlma que lleva el diablo.
-Ya va llegando el nuevo rector alma bendita de la iglèsia; que viene a limpiar todas las porquerìas e inmoralidades de los alumnos vagabundos de este desdichado colegio de pecadores y desvergonzados; àntro de perdiciòn de màchos y maricas que seràn excomulgados por el nuevo rector que viene en nombre de Dios para expulsar a las pàilas del infierno a todos estos alumnos alacrànes del diablo!- termina de alardèar la cochina mujer despues de escupir una y otra vez en el portòn del colegio para despues ser espantada a pàlos por espontàneos que se resisten a seguir aguantando insùltos.
El colegio de Santo Tomàs es una instituciòn educativa de tradiciòn, llamada peyorativamente, "el colegio de señoritos, de la cùria"; sin embargo no es el ùnico en su gènero de pertenecer a la comunidad religiosa catòlica. En este clàustro educativo, la admisiòn es tan estrìcta, que no aceptan jovenes de alguna creència religiosa diferente a la catòlica. Sin embargo esa admisiòn tan discriminatòria cambiarà gracias a su nuevo rector; y aunque muchos pegaràn el grito en el cielo, tan pronto es enterado de su nueva responsabilidad no lo piensa dos veces; èl sì admitirà a jovenes no catòlicos en el colegio, sin importar que incluso tengan que simular alguna falsa conversiòn al catolicismo... "Que catòlicos y no catòlicos dejen de estar creyendose bichos inferiores o superiores por el simple hecho de seguir la creència religiosa que sea", deduce el canònigo de la manera pràctica como siempre trabaja.
Al llegar al plantel educativo en Santa Fè, despues del tedioso viaje desde Fòmeque, Andrès y Luz son recibidos con discursos del profesorado y del alumnado, todos extasiàdos ante la belleza monumental de Luz de Obando.
-Muchas gracias a profesores y alumnos por este càlido recibimiento...Màs que el rector de este plantel, pienso es en convertirme en el màs sèrio y humilde guìa instrumento del Señor, en cada uno de los alumnos y profesores del colegio Santo Tomàs. La señorita que me acompàña, es mi sobrina doña Luz de Obando, que me colaborarà en los quehaceres domèsticos de la capilla y rectorìa del colegio; y ademàs serà la nueva profesora de urbanidad, etiqueta, buenos modales, y disciplina- dice Andrès ante los aplausos de regocìjo con que los alumnos reciben la noticia; ya que Luz de Obando se convierte asì en la primera profesora en la historia de este colegio, que hasta hoy solamente aceptaba en su planta de educadores, exclusivamente a hombres. Sin embargo la sorpresa tambien es para la misma Luz, que con disgusto y asombro disimulados, mira al clèrigo que no se tomò para nada la molèstia de hacerle propuesta alguna al respecto, y de ni siquiera prevenirla o avisarle.
Para los alumnos tener por primera vez a una mujer, y fuera de eso tan bella, como profesora de lo que sea, es toda una novedad y màs que eso, el màs exquisìto regalo. Fràiles y demàs profesores se miran entre sì desconcertados, y algunos entre asombrados y perplèjos; amargados y misògenos; no pueden dar crèdito a lo que acaban de escuchar de làbios del canònigo Rosillo...Pero èl es el nuevo rector, màxima autoridad del colegio, y como buen vanguardista ha llegado para revolucionar; entonces tocarà acatarlo.
-Una mujer profesora en un colegio de varones...El apocalìpsis...Que Dios tenga piedad y misericòrdia de todos nosotros!- exclama entre murmullos uno de los fràiles profesores.

En la noche cuando los alumnos ya se han retirado a los dormitòrios, Andrès y Luz dan una pequeña caminata por el interior de la casa rectorial ubicada en el costado de fondo dentro del colegio, y alejada un poco de tal manera que està diagonal a las àulas y frente a los tres bloques de salones y dormitorios; para que asì la casa rectorial tenga siempre buena privacidad. Dentro de la casa rectorial hay cuatro recamaras, todas debidamente encortinadas, y con pequeña biblioteca personal. Luz y su adorado canònigo escògen la alcoba màs grande como la principal donde ambos dormiràn; pero les tòca unir dos camas sencillas, ya que cada alcoba tan sòlo consta de cama para una sola persona. Ambos se las arreglan y tòman las debidas precauciònes, ya que son conscièntes de que la pequeña pero silenciosa y discreta distancia que separa la casa rectorial, de las demas dependèncias del colegio; y màs un colegio de internado; podrìa exponer la secreta vida de pareja que los ha unido siempre en el màs honesto y natural amor mutuamente correspondido...Siempre cercioràndose de que estàn a sòlas.
-Ya mismo me vas a decir canònigo Rosillo...¿Què se supone que yo voy a enseñar como profesora de urbanidad, etiqueta, y buenos modales, y como prefecta de disciplina?- pregunta Luz en tono de regaño.
-Puès precisamente eso, mi reina linda: Urbanidad, etiqueta, buenos modales, y disciplina; tù naciste con esos dònes entre muchos otros- responde Andrès cìnicamente.
-¿No creès que por lo menos debiste haberme consultado antes?...¿No viste acaso còmo me miraban de reojo los demàs profesores?-pregunta Luz con angùstia.
-¿Còmo te miraban?...
-Con envìdia, resquemor, y sabrà Dios con cuantos sentimientos negativos màs.
-Eso no me importa; yo soy el nuevo rector; y al que no le guste que seas la primera mujer profesora de este colegio; que renùncie...Yo como rector le aceptarè la renuncia, sin discusiòn alguna, al profesor que sea, menos a tì.
-Pero entiendelo Andrès...¿Es que acaso no te das cuenta de que aquì en Santafè donde yo estoy por primera vez, en este frìo de glacial; todo serà diferente?...Aquì ya no tenemos la ventaja de que la correspondència demora meses en llegar de un lado para otro...Esto es Santafè de Bogotà; donde el arzobispado que te da las ordenes a tì, està tan sòlo a un par de calles de aquì. Es decir, cualquier cosa que hagas o dejes de hacer; el señor arzobispo y su susodicho comite arzobispal, lo sabràn tan rapidamente como cruzar ese par de calles, y san se acabò- replica Luz con ese caracter que solamente manifiesta, cuando ve en peligro su felicidad.
-Aùn asì no olvides que eres la profesora de urbanidad, etiqueta, buenos modales, y disciplina del colegio Santo Tomàs- dice Andrès desfachatadamente; ante al actitud de Luz que estalla en còlera.
-Pues a tì es al primero que le voy a dar una lecciòn de urbanidad, etiqueta, buenos modales, y disciplina- dice la divina dama, agarrando un par de almohadas, y reprendièndo a Andrès con toda clase de impropèrios mientras le da tremenda tunda de almohadazos que no pueden evitar que el clèrigo los reciba riendo desparpajadamente, mientras repite una y otra vez...-Luz de Obando profesora de urbanidad, etiqueta, buenos modales, y disciplina del colegio Santo Tomàs...Luz de Obando profesora de urbanidad, etiqueta, buenos modales, y disciplina del colegio Santo Tomàs...
Y entre màs rìe el abàte, màs almohadàzos le da Luz hasta quedar extenuàda y unirse a la risa desenfrenada de Andrès. Despues en un momento dado, Andrès logra sujetar los brazos de Luz y mirarla como si fuera el adolescènte màs enamorado.
-De manera que esta noche piensas pasarla dàndome almohadàzos- dice Andrès mientras Luz lo mira como sensual gata en cèlo.
-Pues eso es lo que te mereces, y agradece que no agarro un garrote para que la lecciòn de esta nueva profesora sea màs contundente- dice Luz brava...Luego ambos quedan en silencio mirandose mutuamente.
-Te quiero cuando rìes; pero te amo cuando rìes conmigo- dice Andrès en un tono romàntico que derrite el alma de Luz de Obando encendiendo aùn màs sus carismàticos ojos marrònes, a la vez que el clèrigo como niño explorador, busca con sus làbios los pezònes de su diosa y los besa con delicadeza.
-Es que todavìa no lo puedo creèr...Tù pretendes que yo sea la profesora de urbanidad, etiqueta, buenos modales, y disciplina de unos jovencitos adolescèntes, inocentes y virgenes...No se què les voy a enseñar, pero aprenderàn mucho; aunque no estè muy segura- dice la divina maja mientras que Andrès coloca un par de dedos sobre los làbios provocativos de Luz de Obando para que ella no hable màs; luego se besan apasionadamente; Andrès con fuerza la levanta en sus brazos y practicamente la lanza sobre la cama. Luz se desnuda como la màs exòtica sirena en santo ritual, mientras su sacerdote la contempla.
-Ven a mì, mi amadìsimo rector- dice Luz con esa sensualidad irresistible que la caracteriza, y trayendo a su canònigo, practicamente con un dedo que le indica a Andrès, que ya es hora de subirse al adaptado lecho nupcial, hecho con la uniòn de dos camas.
Ambos jadeantes; Luz de Obando y Andrès Rosillo en santìsima lujùria...El abate jugando a Sansòn con actitudes de fortachòn que hacen reìr a su Dalila...
-En el colegio tù eres el rector; pero aquì en la cama yo soy la rectora- dice Luz excitada; y acomodando a su prelado, lo acuesta boca arriba y lo embriaga con su elixir de guapa fèmina y àma del universo, al entronarse sentandose sobre la cara de su hombre sin sotana, como espìritu santo descendièndo en el màs bendecido himenèo de veneraciòn; Luz cabalga sobre el rostro de su esclavo de amor...Ella es la diosa màs carnal, la hembra màs deseada, alteza pròdiga, misionera sagrada, càliz de Èros; su majestad infinita Luz de Obando, tan genuìna y ùnica como su indomable altivèz.

Dos meses despues, los alumnos del colegio, coìncidencialmente le han colocado a Luz de Obando el apodo de, "La Rectora"; pero porque ella con vara de fusta en mano, corrige y aplica castigo fìsico a todo alumno que asuma conductas incorrectas, posturas desobligantes, o cometa faltas de disciplina...Los azotes de las muendas que aplica Luz de Obando siempre se escuchan rìgidos y contundentes; por ser con una fusta de el màs puro y fino cuero, que se utiliza generalmente para caballos, pero que ella ha escogido como el unico instrumento de castigo para dar pelas, ante los lloriquèos, quejidos, y chillìdos de los alumnos desaplicados, irrespetuosos, indisciplinados, rebeldes e insubordinados que se ganan esta clase de castigos...Sin embargo este estrìcto regimen disciplinario que "la rectora" acentùa, sorprende al mismo rector Andrès Rosillo que se enorgullece de la dedicaciòn con que su sobrina ha asumido el cargo de la màs brava profesora y prefecta de disciplina que haya tenido el colegio Santo Tomàs en toda su historia, terminando de convertir aquèl plantel educativo, en uno de los clàustros de internado màs sevèros de Santafè de Bogotà; ya que las clàses de urbanidad, etiqueta, buenos modales, y demàs que dicta Luz de Obando, son basadas en el règimen de disciplina inglesa que dictamina el principio de,"la letra con sangre entra"; règimen autorizado y obligatòrio en todas las escuelas y colegios de esta època, pero con la gran diferència de que es la primera vez, que estos castigos tan tremendos son aplicados por una mujer en un colegio de varones; y por eso Luz de Obando convertida en la màs fèrrea institutrìz pontifìca sus clases, escuchandose solamente su voz estricta, su caracter fuerte, sus regaños rigurosos, y sus azotes de fusta en las fueteras màs inmisericordes; ya que Luz al alumno que castiga, lo obliga con un buen par de cachetadas, primero a arrodillarse frente a una silla donde el alumno queda en posiciòn sacando culo; y luego delante de sus compañeros de curso, la domadora Luz de Obando le àta las manos a dicho alumno al que despues desnuda bajandole los pantalones; una vez el alumno castigado esta listo para recibir fuete; Luz con voz severa le explica detalladamente el por què del castigo; dictamina cuantos fuetazos recibirà; y finalmente sin apelaciòn alguna, Luz de Obando le aplica los latigazos hasta dejarle las nalgas rojas, bien marcadas, y en algunos casos sangrando; el càstigo mìnimo son diez fustazos, y el màximo sesenta...Por eso todos los alumnos ya le tienen a Luz el miedo màs tremendo, y en sus càtedras, el alumnado la acata y la obedece ciegamente y sin chistar, en una atmosfera de nervios, temor, el silencio màs rìgido y el respeto màs exigente por "la rectora", porque Luz està decidida a convertir a cada uno de esos jovencitos terribles, en los màs decentes y pùlcros caballeros de la parroquiana ciudad, asì le toque estrenar todas las semanas un làtigo nuevo elaborado en puro rejo de fusta para caballos salvajes; y pobrecito de aquèl que se atreva a
sabotear su clàse, o a rebelarse.

Primero de diciembre de 1.799...Comienza el ùltimo mes del siglo dieciocho; los colegios entran en su receso para vacaciones, y los internados como el colegio Santo Tomàs autorizan al alumnado para que se marchen a cumplir este periodo vacacional, en sus distintos lugares de origen, y con sus respectivas familias. La celebraciòn de la fiesta de año nuevo para la que todo mundo dentro y fuera de la Nueva Granada se prepara, este año tiene un significado muy especial y diferente al de años anteriores, porque es la celebraciòn del cambio de siglo; finaliza el siglo dieciocho para dar comienzo al siglo diecinueve...Las generaciònes a las que les toca este cambio de siglo, estàn llenas de ilusiòn, expectativas, escepticìsmos, esperanzas y sueños para cumplir en el siglo que comenzarà en apenas cuatro semanas; incluso supersticiòsos delirantes con los ojos desorbitados hablan del fin del mundo, la sublevaciòn del Judio Errante, el juicio final, y la derrota tangìble de Lucifer, por parte del Señor Dios en plena plaza mayor de la ciudad...Mientras que otros pronostìcan la muerte del rey de España, la desapariciòn de otros monarcas europèos; el derrocamiènto de màs reyes; y otros màs agorèros profetìzan que a la helada y gris Santa Fè llegarà el mismìsimo mesìas en persona y sin pedir permiso; y pobre del pecador que no estè confesado.
Surge la polèmica de si el cambio de siglo debe ser este pròximo 31 de diciembre de 1.799; o el 31 de diciembre del año 1.800; incluso el canònigo Rosillo tambien es consultado al respecto, y èl de manera simple expone su argumento, en reuniòn de la alta cùria con autoridades civiles adonde el clèrigo ha sido invitado; ya que admiran su manera pràctica de solucionar discrepàncias.
-Su reverendìsima arzobispal e ilustres invitados a esta importante charla, sobre el cambio de siglo que se avecina: Aunque todo mundo
comienza a contar de uno y no de cero, aùn asì, por tratarse del nacimiento de un nuevo siglo; en cuestiòn de nacimientos se comienza a contar de cero. Nadie nace de un año de edad; todos nacemos de cero años; y todo cuanto existe nace de cero años...Pues bien; los siglos tambien nacen de cero años. Por consiguiente debemos unirnos a la gran mayorìa que de manera correcta, celebrarà el cambio de siglo, este pròximo 31 de diciembre de 1.799; lo que quiere decir; que en todo nuestro planeta, el comienzo correcto del siglo diecinueve serà este primero de enero de 1.800- termina de explicar el clèrigo ante la aprobaciòn del señor arzobispo que satisfecho asiente su cabeza una y otra vez.
En todos los rincones de la Nueva Granada al igual que en muchas naciones y colònias, tambien hay ambiente de fiesta...Es como si momentàneamente se detuviera el tiempo para que todas las personas congelen sus diferèncias e intoleràncias, y se alisten sin afanes al cambio de siglo...La situaciòn polìtica neogranadina se ha suspendido; la convulsiòn de estas colònias que ya no quieren ser màs colònias sino independizarse para fundar repùblicas pròpias, asì sean repùblicas de papel, tambien ha hecho un alto en el camino suspendiendo toda ìnfula independentìsta subversiva; y hasta las jornadas de trabajo de toda ìndole tambien se han detenido por poco màs de dos semanas; para que nadie se quede sin contagiarse del ambiente de fiesta, calles decoradas, comidas de festìn y demàs, para darle la bienvenida al nuevo siglo.
Santa Fè de Bogotà organiza y planèa su fiesta pùblica, en la plaza principal o plaza mayor, donde habrà banquetes gratis con bebidas, juegos y bailes; todo cortesìa de su majestad el rey, por intermedio del virrey de la Nueva Granada. Todas las clases sociales se reuniràn y departiràn como una gran familia con todas sus generaciònes; españoles y criollos; blancos e indìgenas, mestizos y mulatos, chapetones y comuneros, aunque no se sepa quièn es quièn; ricos y pobres; atèos y creyentes; àmos y esclàvos; putas; damas; y Luz de Obando...Religiosos y feligreses; canònigos y adulterinos; y Andrès Rosillo...Al fin y al cabo el cambio de siglo es para todos por igual, y el almanaque no miente ni siquiera para las señoras que desde ya estàn traumatizadas pensando que en unos pocos dìas ya les estaràn diciendo: "Mujeres del siglo pasado".
En este momento colocan unos candelabros extragigantes hermosos en la plaza mayor, que seràn los encargados de iluminar la fiesta pùblica de la noche de año nuevo, junto con un grandìsimo reloj de arena que ha sido diseñado especialmente para que marque con el chorrito de arena precisamente, la ùltima hora del siglo dieciocho que està a escasos dìas de perecer.
Se espera que todos los habitantes de Santa Fè, se reunan en pleno, en la noche del 31 de diciembre, ya que ha surgido entre la poblaciòn, la "tenebrosa" leyenda, de que toda la ciudad debe estar reunida en un solo sìtio, por si ocurre el fin del mundo, entonces que todas y todos lleguen juntos como una sola gran familia, a la gloria del paraìso ante la presència del Dios creador.
Mujeres y hombres ensayan en privado y en las esquinas, los pasos del baile de moda: La Contradanza Austriaca, copiada por las cortes de Frància, y traìda a la Amèrica hispana, por los aventureros españoles que tambien la copiaron de Frància, y de la originària Austria.
"A la hora de bailar, no es de caballeros ni de damas, hacer el ridìculo", comentan señoritas y señoritos con cierta petulància.

Miercoles 31 de diciembre de 1.799...Andrès, y unos pocos alumnos que por diversos motivos no pudieron reunirse con sus familias en estas festividades, estàn dentro del clàustro donde ya han terminado de adornar el colegio con coloridos arrèglos alusìvos al cambio de siglo; a la vez que Luz de Obando con algunas crìadas, preparan en la gigantèsca cocina, la suculenta cena de año nuevo que se servirà esta noche.
Una vez todo està listo y cuando ya faltan pocas horas para finalizar 1.799, y finalizar el siglo dieciocho, comienza dentro de el colegio Santo Tomàs un festìn animado por los mismos alumnos, con cànticos y jolgòrios, mientras llega la medianoche.
Luz y Andrès como siempre, desde que estàn a cargo de este plantel educativo, se mantienen distantes para guardar las aparièncias; pèse a que en los corrillos del colegio ya han sido sembradas algunas sospechas, y en murmurados comentarios de doble intenciòn, se siembran suspicàcias sobre la relaciòn que clandestinamente podrìa existir entre el rector Rosillo y su sobrina.
Entrada la noche, se sirve la cena en el descomunal comedor y todos departen amenamente...Al fìlo de la medianoche, todos se dan el abrazo de feliz año nuevo y feliz siglo nuevo, mientras que el canònigo Rosillo eleva una oraciòn al cielo, y en sus plegàrias al Señor, pide de todo corazòn, mejores tiempos para todos...Ya es primero de enero del año 1.800...Dentro del colegio termina el agasàjo y los alumnos se retiran a dormir.
Luz y Andrès ingresan a la casa rectorial, y cuando se cercioran de estar plenamente a sòlas, se dan el abrazo y el beso màs amoroso del mundo; los ojos de Luz se muestran llorosos, pues a ella le parece increìble que la vida le haya dado la oportunidad de vivir el cambio de siglo. Andrès tiernamente con sus dedos le seca las làgrimas.
-Solamente ruego a Dios que me perdone por haber faltado a las leyes naturales y a los cànones familiares, habièndome enamorado de mi propia sobrina. E imploro a la Santìsima Trinidad que nuestro amor mùtuo prevalezca èste y todos los siglos por venir- dice Andrès con su voz entrecortada mientras con sus manos acarìcia el rostro de su amada princesa, y ambos se miran fijamente a los ojos sin desviar la mirada, por un largo rato.
-Y yo sòlo ruego a Jesucristo nuestro Señor, que el Espìritu Santo descienda siempre sobre nosotros dos, para que ojala algùn dìa, nuestro amor deje de ser oculto; y la mojigata y retrògrada sociedad que està allà afuera, pueda comprender de una vez por todas y aceptar; que un cura tambien se pueda enamorar, y tambien pueda decirle cosas bonitas a una mujer, y tambien pueda hacerle el amor a esa mujer, y que esa mujer le haga el amor a èl, sin necesidad de estar escondièndose como si estuvieramos cometièndo el crimen del siglo- dice Luz a mèdia voz -y no lo olvides amado mìo: Si me tocara vivir sin tì, prefiero la muerte.
-Te amo Luz de Obando; y soy totalmente incapaz de abandonarte; tù siempre seràs mìa y nada màs que mìa; jamàs permitirè que seas de otro; ni siquiera de tu esposìto Francisco Rangel, que seguramente debe continuar moviendo cielo y tierra para separarnos; pero aunque èl gaste toda su fortuna, tù nunca seràs de otro hombre diferente a mì.
-Ya te he dicho, que mi unico "esposìto" eres tù- dice Luz conmoviendose de la manera màs hermosa.
-Que yo sea siempre tu màs sagrada comuniòn, mi adorado canònigo.
-Tù ya ères mi màs sagrado calìz, mi adorada diosa...Y vuelvo a implorar al Todopoderoso para que el dìa que yo tenga que morirme, pueda morir en tus brazos...Nuestro amor no es pecado...Nuestro amor es bendiciòn del Dios màs misericordioso.
-Por eso ruego a la Virgen Inmaculada, que interceda por nosotros dos en el reino de los cielos, para que Dios jamàs olvide; que es èl quien escoge a la familia; pero que uno como simple mortal, lo unico que verdaderamente escoge en este mundo, es ese gran amor que no se puede definir con palabras porque es sencillamente de quien uno se enamora sin pedirle explicaciònes al corazòn...El amor no se explica, el amor se siente...Uno no escoge la familia...Asì que si Dios te escogiò como mi tìo; yo te escogì como mi hombre, como mi ùnico amor, y mi exclusivo gran amor; y no me arrepiento amor mìo...Feliz año nuevo para mi clèrigo, y feliz siglo nuevo para mi canònigo...Tuya por siempre...Yo...Tu dueña- termina de decirle Luz con su voz enternecedora, a su amado abàte por el que es capàz hasta de dar la vida...Andrès se reclina frente a ella y comienza a besarle el vientre mientras èl la desnuda, y ella lo desnuda, colmandosen de besos y de excitaciòn clerical en el màs sublime apogèo de la copulaciòn santa y el incesto confabulado por el universo infinito donde un planeta llamado Tierra acaba de comenzar una nueva centùria.

Despues de hacer el amor por primera vez en este siglo diecinueve; Andrès convence a Luz para que se vista elegante, mientras que èl saca de su armàrio, la caja de caracterizaciònes y disfràces que utiliza cuando se reùne clandestinamente con los Comuneros. Se coloca un traje de caballero español, una larga chivera postiza, y una cejas pobladas.
-¿Pero para què te estàs disfrazando?- pregunta Luz con una sonrisa.
-¿Què pasarìa si te vieran bailando con un cura?- contrapregunta Andrès.
-¿Un sacerdote bailando?...Eso en estos tiempos, practicamente es "pecado mortal"...Supongo que nos colgarìan a ambos, despues de ser el gran escàndalo de la ciudad- responde ella con ironìa.
-¿Y què pasarìa si te ven bailando con un distinguido caballero español?- vuelve a preguntar Andrès mientras termina de caracterizarse y disfrazarse, a la vez que tambien ayuda a Luz a terminar de vestirse.
-No pasarìa nada- responde Luz, retocàndose en el gran espejo de cuerpo entero, donde su estilizada figura siempre se aprècia magnifica y exquisita.
Despues de unos minutos, cuando estàn listos para ìr a las calles bulliciosas de este primero de enero; ambos con gran sigìlo y evitando hacer cualquier clase de ruido, salen en silencio de la casa parroquial, y se desplazan por el patio a oscuras hacia la cocina; una vez allì, salen del colegio por la puerta del servicio.
Ya en plena calle; ambos se camuflan entre las gèntes emparejadas que se dirigen al gran baile de año nuevo y siglo nuevo en la plaza mayor, y que ha comenzado; los mùsicos del virrey amenizan la gran fiesta pùblica. Algunos transeùntes caminan tòrpes mirando al cielo, a ver si por algùn lado se ve llegar al mesìas, o si de pronto se pueden divisar a los jinetes del apocalìpsis que vendràn para supervisar el fin del mundo.
El canònigo ha quedado tan bien disfrazado, que nadie lo reconoce; aunque ambos caminan nerviosos porque es la primera vez, en doce años de romance clandestino, que Luz y Andrès salen a la calle tomados de la mano como los novios màs enamorados. Luz un poco asustada y sin pronunciar palabra, se deja apretar bien la mano de su clèrigo, mientras èste la tranquiliza con una sonrisa; intercambian besos, y se comportan como la pareja maravillosa, que a pesar de algunas peleas y obstaculos, han sobrevivido al cambio de siglo; y piensan continuar avantes, por encima de las vicisitudes a las que sean menester...
Ahora abrazados, "la Papiza y su Papa" caminan por entre la multitud afanada que en un rìo humano, se dirige a la plaza mayor hermosamente adornada y espectacularmente iluminada por los candelabros màs gigantèscos que la ciudad haya conocido...Todas y todos quieren llegar rapidamente, mientras la rùstica pero afinada orquesta suena las primeras piezas, en una histeria festiva y colectiva, que comienza a darle brillo y colorido al baile...Muchas parejas de enamorados, novios, esposos, mozos, amancebados y demas, llegan por fin a la plaza mayor de Santafè de Bogotà en este nuevo siglo; y cada quien se va uniendo a la fiesta en un grande e inolvidable jolgòrio con hermosos juegos pirotècnicos manejados por soldados Realistas medio-borrachos que queman luces de todos los colores.
-¿Me concede este baile, hermosa y divina dama?- pregunta Andrès a Luz juguetonamente.
-Estoy segura de que serà un gran placer, apuesto y honorable caballero- responde Luz en la misma tònica.
Luz de Obando y Andrès Rosillo sin sobreactuarse, bailan compenetradamente en el màs increible estilo y la màs natural estètica, entendiendose a la perfecciòn, y sin darse cuenta que ambos comienzan a llamar la atenciòn de los presentes, incluìdos los mùsicos...Luz y Andrès se estàn robando las miradas de todos, por lo muy bien que bailan...Tanto asì que al terminar la canciòn, el director de orquesta les hace una seña invitandolos a que encabezen el baile principal: La Contradanza Austriaca...El clèrigo, disfrazado, y su amada concubina, elegante como siempre; aceptan el gran honor con nerviosìsmo y amabilidad, pues aunque el objetivo no era ese; ya estàn en la mìra de todos y es imposible decir que no.
En todo baile colonial, es un honor cuando el director de los mùsicos invita a una pareja determinada a encabezar un baile, porque eso quiere decir que son el centro de atracciòn por danzar maravillosa y correctamente bien.
Una vez Luz y Andrès asumen la postura de inicio, encabezando asì el gran baile pùblico de la plaza mayor; las demàs parejas se acomodan, guardando todas distancia prudente para no tropesarse al bailar. El director de orquesta marca la entrada y comienza a sonar la mùsica y el baile de moda: La Contradanza...
Luz y Andrès la bailan con un estilo unico; y el pùblico parece extasiado al apreciar al supuesto caballero español y su esbelta dama..."¿Estos de dònde salieron?"..."Que pareja tan divina"..."¿Quienes seràn?"...Son algunas de las expresiònes de admiraciòn de los presentes; a la vez que Luz y Andrès continuan danzando en una compaginaciòn de dioses, a ritmo acompasado, y haciendo todos los pasos de la contradanza acertada y esteticamente, siempre con maestrìa...Las demas parejas que bailan han quedado en un segundo plano, ante la sublime coordinaciòn de la preciosa "rectora" y su ilustre rector...Ambos transmiten erotìsmo por los poros, sensualidad en la piel, excitaciòn en cada respiraciòn, filigrana en aterciopelado paso; se miran con la complicidad de los enamorados, con la bondad del cortejo correspondido, con la alianza sàcra del àngel y el arcàngel...Nadie sabe quienes son, pero ya no importa, porque basta con saber, que son la pareja ideal; la excelència amada; y pasaràn muchos años de este naciente siglo diecinueve, para que en Santafè de Bogotà vuelva a verse una contradanza tan bien bailada por una pareja de tan hipnòtico donaire...
Es un momento màgico en una madrugada èpica...Y el mundo no se acabò...Pero el mesìas tàmpoco llegò.

Los primeros años de este siglo diecinueve son convulsionados en lo social y en lo polìtico para la Nueva Granada, el continente y el mundo.
A nivel neogranadino Andrès como Comunero e independentista, continua aportando su grano de arena para lograr los cambios sociales y polìticos de esta sociedad de doble moral refugiada en un oscurantìsmo impotable, y unas injusticias pendencièras de los españoles y criollos de la aristocràcia...
En lo religioso, tendrà gran colaboraciòn protagònica el vanguardista y avanzado para esta època, canònigo Rosillo, que continùa traducièndo al castellano, silenciosamente la biblia, y cada vez avanza màs.
En el colegio Santo Tomàs, la refòrmas de educaciòn liberada pero con gran disciplina que Andrès ha impuesto como rector en estos años, aunque a veces causan resquemor y sacudida en la alta cùria santafereña, propietària de dicho colegio; aùn asì los tiene relativamente satisfèchos, ya que supuestamente Rosillo ha dejado de ser un problema para la iglesia y una fuente de quejas; y èl supuestamente tambien, se ha concentrado unicamente en su trabajo docente como rector...Cuando en realidad el clèrigo la ha sabido hacer muy bien, porque se ha convertido en todo un maestro de la clandestinidad, adoctrinando jovenes secretamente voluntarios del mismo colegio Santo Tomàs, para vincularlos al movimiento insurgente independentista, y la lucha armada comunera. El abàte ya es bastante reconocido y respetado entre los movimientos subversivos de la zona central del nuevo Reino de Granada, con los que Andrès colabora tan directamente. Sin embargo los españoles no se quedan atràs, y continuan capturando, torturando, y condenando a muerte, a todo independentìsta o comunero que caiga en sus atròces manos. En las salvajes sesiònes de tortura, los chapetones buscan informaciòn...Se escuchan por parte de los torturados, las primeras menciònes y delaciònes al canònigo Andrès Rosillo, que en este año de 1.805 produce en la frìa y sosegada Santafè de Bogotà, uno de los escàndalos màs insospechados de los que se va a tener memoria por mucho tiempo en estos revoltosos años.

-El colegio Santo Tomàs serà a partir del año entrante, un colegio mixto!- ordena Andrès, firmando la nueva disposiciòn en una de las actas de la reuniòn de profesores, que es incluìda en los estatùtos del plantel; dictaminando asì que a partir del año 1.806 Santa Fè y toda la Nueva Granada tendràn por primera vez un colegio donde mujeres y hombres estudiaràn juntos. El escàndalo, el impacto de esta revoluciòn escolar que està por comenzar, y los desmayos de las madres màs puritanas y los padres màs virginales no se hacen esperar.
"Un colegio mixto serà el armagedòn"..."Jovencitas y jovencitos estudiando juntos; bacanal segura"..."Al rector Rosillo se le metiò el diablo en la rectorìa"...E incluso algunas madres y padres de familia, alcanzan a aglomerarse en el gran portòn del colegio de internado exclusivo para varones, Santo Tomàs, con el ùnico fin de retirar a sus hijos que estàn estudiando allì, y matricularlos en otro colegio.
El arzobispo de la ciudad, realiza una misa urgente en la catedral para lograr bajar la tònica del enloquecedor escàndalo, prometièndo en la homilìa que todo se arreglarà pronto; que no hay necesidad de cancelar la matricula y retirar a los muchachos; y que èl personalmente se encargarà de que el alborotado rìo revuelto, vuelva a su tranquilo càuce. Por este motivo el quìsquilloso, cascaràbias y neuròtico arzobispo, cita urgentemente a su despacho al padre Andrès Rosillo, que al ingresar a dicho despacho lògra percibir la actitud de disgusto agudo, la mirada de inquisidor, y el tono poco amable del furioso arzobispo.
-Canònigo Rosillo; por culpa suya la ciudad està convulsionada, la iglesia en la picota pùblica, y el colegio Santo Tomàs, a punto de perder a màs de la mitad de su alumnado, porque ningùn padre de familia està de acuerdo con su descabellada idea de convertirlo en colegio mixto; mixto; esa sola palabra es diabòlica padre Rosillo- dice el arzobispo en tono severo.
-Si su reverendìsima me lo permite, quisiera explicarle- dice Andrès sumisamente; a lo que el arzobispo corta tajante.
-No hay nada que explicar padre Rosillo...Y escucheme muy bien; hace algunos años cuando usted asumiò la rectorìa del colegio y su sobrina fue nombrada por usted como prefecta de disciplina y la primera profesora mujer de un internado de varones; lo aceptè porque me pareciò una idea positiva para el plantel; ademas que ella lo ha hecho muy bien como autoridad de urbanidad, modales, conducta y disciplina del clàustro; de ella no tengo queja alguna; he recibido siempre los mejores comentarios de que su sobrina es una excelente educadora. Igualmente cuando usted como rector abriò las puertas del colegio para que entraran a estudiar jovenes con creèncias diferentes a la catòlica, tambien lo he considerado beneficioso; porque siempre he tenido fè en que a los jovenes no catòlicos es màs fàcil hacerles la conversiòn al catolicìsmo, que a sus pròpios progenitores. Pero esta endemoniada idea de convertir el colegio Santo Tomàs en un colegio mixto, no es una idea suya padre Rosillo; es una idea del diablo que se le metiò a su sotana, y usted no se ha dado cuenta. Le recuerdo que estamos en el año 1.805; y hasta el sol de hoy y del futuro, los colegios mixtos nunca han existido, no existen, y jamàs existiràn...Porque poner a jovencitas y jovencitos a estudiar juntos, es exactamente igual que colocar a Dios y al diablo juntos en el mismo salòn de clases. Asì que por aparte, las jovencitas seguiràn siendo educadas por monjas; y por separado, los muchachos continuaràn siendo educados por curas; y siempre en clàustros separados. Asì ha sido siempre, y asì seguirà siendo por los siglos de los siglos...
-Amèn su reverendìsima- dice Andrès resignado.
-De manera padre Rosillo que usted va a derogar inmediatamente ese articulado que firmò y embutiò en los estatùtos del colegio sin mi consentimiènto...El colegio Santo Tomàs continuarà siendo, como hasta ahora, estrìcto internado unicamente para varones, y usted continuarà como su rector; pero no me abuse de su poder canònigo Andrès Rosillo...Usted es inteligente, calculador, sagàz, y el mejor rector que haya tenido el Santo Tomàs; sin olvidar a su distinguida sobrina que tiene al estudiantado marchando como Dios manda, porque ella resultò ser una gran prefecta de disciplina...Pero nunca existirà la bestialidad de colegio mixto...Por consiguiente usted ayunarà por una semana, padre Rosillo, a ver si por fin se le sale el demònio del colegio mixto que se le metiò, y cerramos este oscuro episòdio...Habrase visto semejante orgìa romana!...El dìa que exista un colegio mixto, serà àntro de Lucifer!...Dios nos lìbre!..-grita y vocifera el arzobispo.
-Como usted ordene su reverendìsima- dice Andrès con falsa sumisiòn.
-Ademàs padre Rosillo; entre usted y yo vamos a tranquilizar a la ciudad, pero sobretodo a las madres y a los padres que estuvieron a punto de retirar a sus hijos del Santo Tomàs, ante su endemoniada idea del colegio mixto...Ambos vamos a orarle a Dios, para que Betsebù no le vuelva a nublar el pensamiento a usted; y para que a mì me vaya bien esta noche, ya que por culpa de el dìscolo padre Rosillo, es a mì al que me toca poner la cara, e ìr a tranquilizar en la cena de hoy, al virrey y su esposa que han estado a punta de aguas de hierbas bajando el sopòmsio que han tenido desde que esta tranquila ciudad convulsionò por culpa de la satànica idea del canònigo Rosillo, de crear colegios mixtos.
-No fue mi intenciòn, causar tal alboroto, su reverendìsima.
-Espero que su disculpa sea sincera padre Rosillo.
-Lo que su reverendìsima disponga para el bien del plantel, sea- dice Andrès besando el anillo arzobispal de su furioso y neuròtico superior.
-Colegios mixtos!...Perdonalo Señor porque no sabe lo que hace- refunfùña el arzobispo mientras Andrès va saliendo del despacho con cara de regañado.
Ya en las calles de la citadina Santafè; Andrès regresa aburrido hasta el colegio.
"Mejor dicho; me tocarà esperar màs de cien años para que esta puta sociedad ultragoda, tenga un bendito colegio mixto!", piensa Andrès para sus adentros, y aceptando resignado, que esta batalla sì la perdiò; ya que el canònigo no podrà cristalizar su sueño de evolucionar y revolucionar la educaciòn mezclando las mismas càtedras para hombres y mujeres. Idea que tuvo desde que era niño, ya que siempre le pareciò un poco sombrìo que mujeres y hombres no estuvieran juntos a la hora de educarse; pues de niño que habìa crecido un poco; Andrès dejò a sus tutores y nànas que le habìan colocado en su temprana infància; para ingresar a un pequeño colegio de niños, manejado por curas, de El Socorro, en aquellos tiempos; colegio que quedaba al lado de una escuela femenina que pertenecìa a unas monjas; èl fantasèaba con la idea de que niñas y niños compartièran juntos.
Hoy en dìa, Andrès quisiera eliminar definitivamente ciertas medidas obsoletas del retrogrado pènsum academico colonial, pero sus superiores eclesiàsticos no se lo permiten.
Es indudable que en el Colegio Santo Tomàs de Santafè de Bogotà, al canònigo se le ha despertado su vocaciòn docente...Èl aprècia a sus alumnos, y sus alumnos lo aprècian a èl y a Luz. Tanto asì que para el año de 1.807 el colegio Santo Tomàs ya està convertido por Andrès y Luz, sino en el mejor, sì en uno de los mejores centros docentes de gran parte de la Nueva Granada; y los jovencitos se disputan los doscientos cupos que el colegio tiene para este año; ya que son vàrios los padres de familia que desean que sus hijos estudien y se graduen en dicho colegio; sin importar que mojigatos y recalcitràntes señalen a Luz de Obando y Andrès Rosillo como, adelantados para esta època, y en verdad que lo son, ya que es lo unico que con cierta diplomàcia, les reprochan a veces algunas autoridades y algunos padres de familia.
Andrès y Luz se convirtieron en los primeros modificadores que tuvo la educaciòn santafereña; incluso algunos otros colegios copiaron del internado para varones colegio Santo Tomàs, algunas de las refòrmas educativas consideradas de avanzada para tan dificil època; el arzobispo siempre se mantuvo al margen, siempre y cuando a Andrès no se le volviera a ocurrir la "endemoniada" idea de colegio mixto...Practicamente a excepciòn de eso; todas las demàs reformas que el canònigo y su "marquesa" le hicieron al pènsum interno del colegio, fueron aceptadas.

Claro que durante estos años, Francisco Rangel, aguafiestas, y legìtimo esposo de Luz de Obando ha continuado moviendo influèncias, gastando tiempo, pero sobretodo dinero, para segùn èl, limpiar su honor pisoteàdo...Asì que llevando su caso de esposo abandonado con exagerada actitud de vìctima, por fin a llegado a las altas esferas, aunque para eso haya tenido que gastar gran parte de su fortuna. Despues de varios meses de espera, por fin el arzobispo de Santafè otorga audiència privada a Francisco Rangel que llega elegantemente vestido al despacho arzobispal.
-Su reverendìsima; muchìsimas gracias por recibirme- dice Rangel arrodillandose para besar el anillo del arzobispo.
-Don Francisco Rangel; he decidido recibirlo porque leì en su solicitud de audiència, sus enormes limosnas a las parròquias de Simacota y El Socorro, que me reportan aquì los actuales pàrrocos de esas comarcas...He estudiado el caso que usted me ha expuesto en sus cartas; y me inquieta mucho, saber hasta ahora, que doña Luz de Obando es su esposa...Le confieso que yo no tenìa ni la màs remota idea de que la sobrina del padre Rosillo fuera una mujer casada.
-Asì es su reverendìsima. Ella en realidad se llama Luz de Obando de Rangel; es màs; fue el tìo de ella, el canònigo Rosillo quien nos casò en santa ceremònia en la iglesia de Simacota.
-¿Hace vàrios años ya?.
-En el año de 1.790; o sea desde hace diecisiete años. Debo decirle a su reverendìsima, que he hecho hasta lo imposible, denunciando este caso ante autoridades civiles y eclesiàsticas; pero nadie me ha solucionado la situaciòn; me envìan de un lado para otro; y francamente yo ya no sè que hacer para recuperar mi honor; es como si nadie quisiera hacerse cargo de este asunto, ni mucho menos de limpiar mi honor. Pareciera como si tribunales eclesiàsticos y civiles quisieran evadir el caso. Siento que Luz de Obando al abandonarme, destruyò mi vida, que era todo mi honor. Yo lamento mucho tener que confesarle a usted, que ella me abandonò; y desde entonces mi honor està mancillado.
-Me extraña totalmente este caso...Siempre he tenido las mejores referèncias del padre Rosillo actual rector del Colegio Santo Tomàs; càrgo que èl ha ejercido con gran merito y dedicaciòn; al igual que doña Luz, que resultò una estupenda prefecta de disciplina, ejemplo de sanas y buenas costumbres.
-Yo con el padre Rosillo no quiero nada; solamente deseo que Luz de Obando regrese a mi lado como mi legitima esposa; y asì limpiar mi honor destruìdo.
-A pesar de que ya ha pasado màs de una decada, desde que ella lo abandonò; usted todavìa la ama?.
-No su reverendìsima, yo no la amo; pero ella es mi esposa, y deberà limpiar mi honor.
-Tal vez yo podrìa hacer algo para que todos estos años que usted ha dedicado a que alguna autoridad le resuelva esta situaciòn, no sean en vano; porque estoy de acuerdo en que todo matrimonio, por el honor de la familia, debe ser para toda la vida. Agradeciendole a usted de antemano la jugosa limosna para este humilde arzobispado de Santafè que estoy seguro usted donarà con el mismo ahìnco con que sostuvo las iglesias de Simacota y El Socorro...Como arzobispo de Santa Fe, me compremeto a mover mis escasas influèncias para remitirle este caso al màximo tribunal judicial de su majestad el rey, aquì en la Nueva Granada: El bendecido tribunal de La Real Audiència- sentencia el arzobispo, mientras que a Francisco se le iluminan los ojos, al escuchar semejante favor con que serà beneficiado.
-Su reverendìsima, no tendrìa palabras para agradecerle tan noble diligència.
-Pero usted comprenderà don Francisco; que ademas de la limosna a este humilde arzobispado; tambien le costarà otro especialìsimo tribùto extra, para que los honorables miembros de La Real Audiència, se interesen verdaderamente en su caso...Limpiar el honor a veces nos cuesta- dice el arzobispo ante la mirada retadora de Francisco que està dispuesto a pagar, por su honor, lo que sea; asì sea con disgusto.
-¿Cuanto tiempo podrìa demorar este proceso?- pregunta Francisco.
-Debo responderle con franqueza, porque esta clase de casos son muy delicados, y bastante escasos para La Real Audiència.
-Por favor digame tranquilamente cuanto va a demorar todo esto?- insiste Francisco.
-Con mis "humildes" influèncias podrìa demorar varios meses, incluso un par de años, o un poco màs...Pero sin mis "humildes" influèncias podrìa demorar sìglos.
-Mi mancillado honor no està preparado para esperar siglos.
-Mi secretàrio allà afuera le recibirà la especial limosna para este arzobispado, màs el tributo extra para conmover a la Real Audiència- dice cortante el arzobispo a la vez que extiende su mano para que Francisco se recline y le bese el anillo arzobispal.

Meses despues el arzobispo, tiene que tragarse su propia fùria; al recibir directamente una misiva desde el Vaticano...Misiva que durante mucho tiempo cruzò el oceàno hasta llegar al despacho arzobispal de Santafè de Bogotà; pero que no tiene discusiòn alguna porque està firmada directamente por su santidad el Papa...Misiva que tiene todo que ver con Andrès Rosillo; y que el amargado arzobispo se resigna a transmitirsela sin comentario alguno.
A la casa rectorial del colegio Santo Tomàs llega el canònigo Rosillo feliz y sonriente con un paquete que le entrega a Luz con expèctativa y complacència; despues de abrazarla con gran fuerza y haciendola girar con risa.
-¿Puedo saber cuàl es el motivo de tanta felicidad de mi canònigo?- pregunta Luz sonriente.
Andrès àbre el paquete que tràe y Luz observa una hermosa y fina tela verde con unos hilos en el màs puro oro, y un estuche ovalado.
-¿Y todo esto para què?- pregunta Luz.
Andrès de la manera màs tierna y agradecida, toma las manos de su amada y le habla con el corazòn.
-Luz de Obando; amor de mi vida; sin tì no lo hubiera logrado.
-¿Lograr què?- pregunta Luz cada vez màs extrañada.
-Diosa de mi amor; esta es la tela especial con la que se hacen las casullas; y dentro de este estuche ovalado hay una mìtra...Por eso quiero pedirte el favor de que con esta tela verde tan fina, y estos hìlos del màs puro oro; tù mi dueña; tù y solamente tù, bordes la mitra, y confecciònes con el respectivo bordado, mi casulla de obispo- dice Andrès ante los chispiantes ojos marrones de Luz, que queda estupefacta durante varios segundos sin pronunciar palabra.
-¿Dijiste, obispo?- pregunta ella.
-Sì; he dicho, obispo.
-¿Obispo, obispo?- insiste Luz con sus ojos iluminados.
-Sì mi amor; yo tampoco me la crèo todavìa...Pero hace ocho meses su santidad el Papa me nombrò obispo; y ayer llegò la misiva papal al despacho del arzobispo de Santafè.
-¿Y què dijo el arzobispo?.
-A regañadientes me diò la noticia...Pero ante las disposiciònes de su santidad el Papa, no hay nada que hacer, sino cumplirlas.
-Su reverència el obispo Andrès Rosillo- exclama Luz contenta y orgullosa.

El cardenal Caballero y Gòngora, radicado actualmente en el Vaticano, como consejero papal para las iglesias de las colònias españolas en Amèrica, fue convocado por el sùmo pontìfice: Papa Pìo Sèptimo, para que le hiciera la nueva lista de obispos en tierras de Indias...Obviamente Caballero y Gòngora a los primeros que incluyò en dicha lista, fue a los sacerdotes que fueron sus alumnos en el seminario, y que èl ordenò como tàles; entre ellos uno de sus alumnos favoritos: Andrès Rosillo, de La Nueva Granada.

-La ceremònia donde serè oficialmente obispo, se programò para dentro de cuatro meses, mientras llegan a Santa Fè los otros nuevos obispos de la Nueva Granada, que no viven en esta ciudad- dice Andrès mientras Luz palpa con sus delicadas manos, la suavidad de la tela de la casulla, que aunque no es de seda, parece como si lo fuera.
-Amor mìo, mi canònigo obispo, mi reverència adorada...No todas las mujeres se dan el lujo de amar a un obispo; asì que debo sentirme privilegiada- dice Luz gimiendo conmovida.
-Y si ya soy obispo, eso quiero decir que me estoy envejecièndo- dice Andrès con nostàlgia, ante las làgrimas emocionadas de Luz, que admira y acarìcia el ròstro de su nuevo obispo, testificando con sus pùlcras manos, el par de leves arrùgas que ya se le comienzan a notar al clèrigo, y esas primeras cànas que comienzan a colorear de tònos grises el cabello de Andrès Rosillo que ya tiene cuarenta y ocho años de edad.
-Hum!; me voy a poner celosa, porque esas canas con la casulla de obispo te haràn ver màs interesante- dice Luz con coqueterìa; mientras Andrès le apreta las mejillas estampandole en la boca el beso màs deseado a su Luz de Obando, a la que tambien le ha pasado el reloj de la vida y ya tiene treinta y cinco años de edad que no se le notan para nada; es como si su sin igual belleza se hubiera congelado en el tiempo, porque Luz tiene la estìrpe Obando de ascendència europèa e integrantes nacidos en cuna de oro; las mujeres Obando siempre han sido de gran càsta, carismàtica distinciòn, y original belleza; mientras que los hombres Obando se inclinaràn por hacer historia. La misma Luz de Obando nunca sabrà que tiene en este momento, en algùn lugar de la Nueva Granada, un primo paterno de doce años de edad, que cuando crèzca escribirà dificiles paginas de la historia neogranadina; hoy en dìa, apenas es un adolescènte inquieto que naciò para ser registrado en los anales de la historia criolla, con el nombre de Josè Marìa Obando; que dentro de algunas decadas se convertirà en General de mil batallas en una de las guerras polìtico-militares màs sangrientas de las que se va a tener noticia algùn dìa; y como si fuera poco, este muchachito tambien se convertirà en presidente de una nueva repùblica que nacerà como estado libre, soberano e independiente, en algunos años; Josè Marìa Obando, primo de Luz de Obando, tendrà su momento en la historia; pero por ahora ese jovencito juguetòn y retraìdo, tampoco tiene idea alguna, de tener como prima, a una de las mujeres màs deseadas.
-Quiero que las manos de la unica mujer que he amado verdaderamente en esta vida, y que me ha acompañado durante la mayor parte de mi apostolado; sean las manos que confeccionen y borden en oro; el ajuar que este nuevo obispo deberà vestir- dice Andrès con gran ternura y en tono de veneraciòn a su propietaria -y el dìa de la ceremònia quiero que estès sentada muy hermosa y elegante en las primeras filas de la catedral- termina dicièndo el obispo Rosillo, mientras Luz aprècia los hilos de oro y las finas telas, acariciandolas con gran tersura.
-Estas manos que te han amado y te seguiràn amando, tambien bordaràn tu mitra y tu casulla obispal...Y lo harè con el mismo amor y la misma dedicaciòn con la que te he entregado mi vida...Y puedes estar tranquilo porque el dìa de tu ceremònia obispal, esta reina tuya, estarà sentada en primera fìla dentro de la catedral, y prometo que ese dìa estarè bellìsima solamente para tì- dice Luz mientras desnuda a su rey con sotana; para que ambos se unan en una sola figura consagrada, a las mieles benditas del orgasmo puro, tomando la misma sangre del mismo àrbol...Andrès bebe el almìbar de su propio vergèl, a la vez que Luz se entrega como maja marquesa en consistòrio ritual de erotìsmo a su amadìsimo...OBISPO.


EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS
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martes, 8 de enero de 2008

EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS (CAPÌTULO 6)


EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS
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(ANTES DE LEÈR ESTE CAPÌTULO 6; LEE PRIMERO LOS CAPÌTULOS ANTERIORES; LOS ENCONTRARÀS MÀS ABAJO; Y EN EL LINK DE ENTRADAS ANTIGUAS)


EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS


NOVELA ORIGINAL: JORGE JIMÈNEZ FLÒREZ


CAPÌTULO 6


13 de Mayo de 1.798...Villa de la Inmaculada Concepciòn de Fòmeque. Coloquialmente llamada por sus habitantes, con el apelatìvo de "patio trasero de Santafè de Bogotà"; porque hay que darle la vuelta a lòmo de mula o caballo, a los cerros de Monserrate y Guadalùpe para llegar hasta allì.
Todas las autoridades de esta comarca se hacen presentes para recibir al nuevo pàrroco que anunciò su llegada para hoy y ya debe estar por llegar. Fòmeque es otro pueblo chiquito con infierno grande; y aunque a Andrès Rosillo le ha disgustado muchìsimo salir de Simacota, donde ya estaba practicamente establecido y ganando muy buenas riquezas con su negocio clandestino de aguardiente; tambien analiza la parte buena de este cambio que ha sido como afanado, ya que segùn èl ha podido averiguar, en Fòmeque el chìsme es màs mesurado, las habladurias son màs discretas, y por lo menos allì, que hasta ahora se sepa, no existe ninguna sociedad de damas ilustres reprimidas que abandèren las supuestas sanas costumbres. Tampoco existe ningùn corregidor, porque en Fòmeque la màxima autoridad legal que representa a la corona española, es el señor Justicia Mayor don Juan Josè de Salazar. El rango de Justicia Mayor denota que es un español menos petulante, menos atarban, menos inculto, y de una baja calaña menos peor que un corregidor...Por eso los habitantes de estas colònias españolas siempre han sentido màs respeto por los Justicia Mayor, que por los corregidores.

Las gèntes se aglomèran en la plaza mayor del pueblo para darle la bienvenida al nuevo pàrroco; como ya es costumbre en las ciudades y pueblos de la Nueva Granada y demàs colònias españolas en tierras americanas: Hacer de la llegada del nuevo clèrigo, todo un acontecimiento social donde todas las clases sociales se juntan pero no se revuelven.
El bullìcio va disminuyendo al hacerse presente el Justicia Mayor Josè de Salazar, escoltado por sus soldados que improvisan rapidamente una calle de honor, para recibir al canònigo Rosillo que ya està pròximo a llegar, y concluir asì su àrduo viaje de nueve diàs desde Simacota hasta Fòmeque.
Un anciano vagabundo lleno de aràpos grita por toda la calle de entrada a Fòmeque...
-Ya se ve llegar a lo lejos, al santo que viene de parte de Dios para luchar contra el demònio de este pueblo y los servidores miserables de Betsebù; ya estoy viendo al nuevo cura, y su ròstro es de àngel guerrero...Que Dios se apiade de los pecadores e incredulos, porque les llegò su hora- grita delirante una y otra vez el desquiciàdo histèrico que se camufla en la plaza dando tùmbos con una agilidad que sorprende, dàda su avanzada edad.
Y efectivamente ya se observa a lo lejos, la caravana de caballos y mulas que transportan a Andrès Rosillo y la comitiva de personajes ilustres de Fòmeque que lo acompàñan desde pocos kilometros atràs; algunos indìgenas y esclàvos arreàndo las mulas que llevan los muy bien disimulados baùles que en realidad cargan, morrocotas, joyas, dineros, y demàs riquezas que ha dejado silenciosamente y sin obstentaciònes el tràfico de aguardiente. Al lado del clèrigo tambien se ve llegar al màs hermoso destello que ilumina los caminos del adulterino don Andrès...Todo un destello de mujer llamado Luz de Obando; nacida para ser la luz de los ojos del canònigo màs enamorado en todo el episcòpado hispànico...Ella monta siempre, como la amazòna que brinda el màs natural y espontàneo espectàculo de equitaciòn.

Entrando la caravana al pueblo, son recibidos con aplausos, reverèncias y vivas al nuevo pàrroco de Fòmeque. Andrès sonrìe desde su caballo, impartiendo bendiciones a diestra y siniestra, mientras los hombres del pueblo quedan boquiabiertos y estupefactos, al ver como se les ilumina la existencia ante la majestad esbelta de la preciosìsima Luz de Obando, que a pesar de lo largo y pesado del viaje, se aprecia tìmida pero muy maja en su caballo.
La cabalgata se detiene en el centro de la plaza principal, y las primeras palabras de la comitiva oficial, son las de el Justicia Mayor Josè de Salazar; autoridad representativa del rey de España.
-Esta Villa de la Inmaculada Concepciòn de Fòmeque, recibe con sùmo agrado, y la màs beneplàcita de las bienvenidas a su reverència don Andrès Rosillo; nuevo representante de Dios en este humilde pero cristiano pedazo de tierra. Para todo Fòmeque es motivo de mucha alegrìa, ademas de gran honor, que uno de los mejores canònigos magistrales. servidor de los desdichados y necesitados como lo es usted padre Rosillo, haya sido nombrado como pàrroco de esta catòlica poblaciòn...Bienvenido sea usted y toda su comitiva- termina diciendo en voz alta Josè de Salazar, para que todo el pueblo lo escuche, mientras que algunos niños obsequian a Andrès, Luz, y los demas; pasteles y viandas de recibimiento. Rosillo agradece con sincera amabilidad el calor humano y la manera como el pueblo ha sido decorado con adornos religiosos para recibirlo.
-¿Y quièn es la hermosa y distinguìda dama que acompaña a su reverencia?- pregunta el Justicia Mayor, con gran respeto.
-Ella es mi sobrina doña Luz de Obando, quien de manera desinteresada y con la unica intenciòn de servir recatadamente a Jesucristo nuestro Señor; es la encargada siempre de los quehaceres domèsticos y ofìcios de la parròquia que se me asigna...Yo màs que su tìo, soy su tutor, y tambien su confesor y consejero espiritual- responde Andrès amablemente.
Para Josè de Salazar y los demas hombres del pueblo, es dificil quitarle la mirada a Luz de Obando, quien los impacta de tal manera, que parecen embobados ante semejante preciosidad de gran estatura.
-Que dignas y nòbles cualidades las de su sobrina, padre Rosillo; si hasta podrìa tener vocaciòn de monja...¿O me equivoco doña Luz?- dice el Justicia Mayor ante la mirada de desconcierto de Luz y Andrès.
-A veces he hablado al respecto con mi tìo, y aunque me considero humildemente devota, creo que mi servicio a Dios, està màs con ayudarle a mi tìo en su sacerdòcio, que en encerrarme en un convento- responde Luz con timidez -por eso hago siempre mis retiros espirituales con la tutorìa de mi tìo- termina de aclarar Luz mientras que una retreta musical suena las primeras notas alegres con ruido ensordecedor, cortando asì toda comunicaciòn oral para dar paso a la fiesta callejera que se arma en honor al nuevo pàrroco.
Terminado el sano festìn de recibimiento, todo el pueblo se dirige a la iglesia de Fòmeque; una iglesia grande pero no tan bonita y lujosa como la que tenìa Andrès en Simacota. Andrès entra y le echa un pequeño vistazo mientras conversa de todo un poco con el Justicia Mayor, a la vez que Luz supervisa la descargada de los baules, y la forma como los ayudantes los van ingresando a la casa cural que Luz de Obando la observa en su interior con cierto conformismo e indiferencia, porque a ella no le importa mucho, el lugar donde le tòque vivir; a ella lo que en realidad le interesa, es estar con su canònigo, vaya a donde èl le toque ir.
Despues de las atenciones recibidas por parte de las autoridades de la villa y voluntarios del pueblo; ya Luz y Andrès extenuados por el largo viaje, quedan a sòlas en la privacidad de la casa cural, y dispuestos a pasar su primera noche en Fòmeque. Luz agarrada de gancho del brazo de Andrès que lleva un candelabro encendìdo en la otra mano; ambos se ven como pareja estrenando casa; suben la escalera que conduce al segundo piso, y van conociendo cada rincòn de esta casa parroquial de dos plantas; una gran alcoba principal de estilo colonial austèro, y dos alcobas auxiliares del mismo estilo. Es la alcoba principal, la que Luz se encargarà de decorar y arreglar con todos los detalles, sin olvidar que ellos dos viven en concubinato o amancebamiènto como juzgarìan otros. Y Fòmeque comienza a tomar con la mayor naturalidad que su nuevo pàrroco viva con su sobrina; incluso algunos ingenuos del pueblo llegan a catalogar a Luz de Obando como, "doncella del Señor"; porque esta es una comarca màs inocente y màs tranquila; y es precisamente de lo que se percatan Luz y Andrès; eso sì, guardando siempre las aparièncias con sùmo cuidado, para no llamar la atenciòn.

Con el paso de varias semanas, Fòmeque se va convencièndo de que Luz de Obando es tan sòlo, efectivamente la humilde sobrina del padre Rosillo, encargada de los quehaceres domesticos y los ofìcios de coadministraciòn de la parròquia; adonde los devotos fieles asisten con rigurosa puntualidad a las misas establecidas y demas servicios religiosos programados con antelaciòn.

Hoy el sermòn del domingo, el canònigo Rosillo lo enfòca hacia las relaciones de pareja.
-Un buen catòlico cristiano no puede olvidar jamàs que el matrimonio es para toda la vida; y toda la vida solamente significa, toda la vida. Es por eso que hago un llamado a la fidelidad que debe existir siempre entre hombre y mujer; ya que si alguno òsa serle infiel a su pareja, debe recordar, que entre el cielo y la tierra no existe infidelidad oculta para Dios...Èl sabe siempre si estamos siendo infieles hasta con el pensamiento simplemente- termina de decir en su sermòn el padre Rosillo, que por ahora se ha abstenido todo este tiempo de montar el alambìque para la producciòn y tràfico de "las once"; ya que es la primera vez que Luz y èl viven en un pueblo donde nunca antes habian estado ni siquiera de visita. Ellos dos prefieren esperar a que pase el tiempo y tomen confianza, para ver còmo se van dando las cosas...Ademàs a los oìdos de Andrès llegò la informaciòn de que el aguardiente que se consume prohibidamente en Fòmeque y sus alrededores, es fabricado clandestinamente por las monjas de clausura del convento de Guadalupe, en alambìque ubicado dentro del mismo convento. Asì que ante semejante competència tan desigual, por ahora Andrès y Luz deciden desconectarse plenamente de todo lo que tenga que ver con la industria casera, deliciosa, y prohibìda del aguardiente; ademas que con las grandes ganàncias obtenìdas en el pasado, los dos continùan siendo, secretamente millonarios.

A diferencia de Simacota; aquì en Fòmeque, Andrès y el Justicia Mayor simpatizan muy bien, se convierten en buenos amigos con las debidas distancias, ya que un comunero como Rosillo, no podrìa ser tan amigo de un chapetòn como Josè de Salazar; sin embargo logran coordinar muy bien las actividades del pueblo sin mayores contratiempos, dentro del respeto mùtuo entre autoridades; ambos sacan adelante a la villa en lo que a ellos consierne. Pero al cabo de determinado tiempo; al despacho del Justicia Mayor, llega una correspondència con el sello que solamente posèen las autoridades españolas para casos muy especiales: El sello de SECRETO, RESERVADO, Y CONFIDENCIAL; en pergamìno estampillado con el escudo de la corona ibèrica; lo que indica que ese sello puede ser abierto exclusivamente por el destinatàrio en persona, y absolutamente nadie màs; porque donde alguien distinto al destinatàrio se atreviera a violar ese sello, podrìa enfrentar incluso la pena de muerte. Y esta clase de correspondència le llega a determinadas autoridades, unicamente en casos muy excepcionàles; tanto asì que es la primera vez en la vida, que le llega una misiva asì de delicada y secreta a don Josè de Salazar Justicia Mayor de Fòmeque. Dicha correspondència es remitida por los:

SERVICIOS COLONIALES CONFIDENCIALES Y SECRETOS DE GUARDIA ANTIREBELDE EN PROTECCIÒN DEL NUEVO REINO DE GRANADA
TIERRA SAGRADA DE SU MAJESTAD EL REY
ENVIADO DIRECTO DE DIOS

...Sòmos conscientes de que estàs pruebas que le estamos enviando exclusiva y secretamente a usted, no son contundentes como quisieramos; pero usted señor Justicia Mayor debe tener entre ceja y ceja al sacerdote Andrès Rosillo, actual pàrroco de su jurisdicciòn; ya que las informaciònes que se han podido recopilar, indican que el padre Rosillo ha tenido incontables encuentros con los rebeldes Comuneros que deambulan escondìdos en las faldas de las montañas que rodean a Fòmeque. Vigile al clèrigo, pero no lo toque ni se meta con èl màs allà de lo debido; pues nosotros como servidores guardianes en tierras de Indias, de su majestad, no podemos deteriorar para nada las extrechas y delicadas relaciones que siempre han existido entre la iglesia y la corona de España.
Para nosotros ya nada de raro tendrìa que el canònigo Rosillo sea ideòlogo de los Comuneros; y por consiguiente integrante de esa misma organizaciòn criminal sublevada que quiere atentar contra el rey de España y sus colònias en el Nuevo Mundo, abogando por una independència que jamàs ocurrirà, y la fundaciòn de una nueva repùblica que nunca existirà. Asì que tenga cuidado con el prèlado Andrès Rosillo...Vigilelo de cerca pero de manera secreta y sin que èl se vaya a percatar.
Con respecto a la sobrina del padre Rosillo; doña Luz de Obando; segùn tambien se ha podido confirmar; en el poblado de Simacota, de donde ella es originària; la reputaciòn de doña Luz siempre estuvo en entredicho; dama de dudosa estìrpe, dueña de escàndalos, verguenzas, e inmoralidades, y señora de pecados impùdicos...Motivos por los cuales rogamos a la divina providencia; que usted don Juan Josè de Salazar no vaya a caèr ante el embrujo de la belleza de doña Luz de Obando. La convivencia de ella con su tìo pàrroco, nunca ha sido vista del todo con buenos ojos, por ciertos jeràrcas de la iglesia, y algunas autoridades españolas; asì que usted no se confìe.
Señor Justicia Mayor de Fòmeque; si usted llega a probar categòricamente la relaciòn directa entre el canònigo Rosillo y los endemoniados Comuneros; serà un gran triunfo a nombre de la autoridad del imperio español, y el màs justificado ascenso en su carrera. Pero por favor no me busque, que yo lo buscarè. Usted apenas sabe de mi existencia con esta misiva que le acaba de llegar; pero en cambio nosotros, sabemos de tiempo atràs de los corregidores, justicias mayores, y demas autoridades de la Nueva Granada al servicio de la corona española.
Atentamente:
Severino de Pavajeau
Jefe de los servicios confidenciales de investigaciòn Reales, en el Nuevo Reino de Granada.
Dios guarde al rey.

Terminando de leèr la carta, Josè de Salazar siente una mezcla de desconcierto y confusiòn; porque tanto el sacerdote y la gran dama que describe el secreto mensaje, no concuerdan para nada con el canònigo afàble y buen samaritano; y la distinguida mujer tìmida y reservada, que se han ganado el cariño, respeto, y aprècio de la poblaciòn de Fòmeque...El Justicia Mayor no sabe que hacer.
Mientras tanto el canònigo y adulterino ha comenzado silenciosamente una particular revoluciòn eclesiàstica: Como las bìblias de estos finales del siglo dieciocho, solamente estàn escritas en lo que la cùria llama, los tres idiomas catòlicos; latìn, griego, y hebrèo; y las bìblias catòlicas llegan a las Amèricas, importadas, en idioma latìn; entonces el clèrigo Andrès Rosillo ha iniciado en una actitud de mutìsmo, una labor prohibìda; pero que èl por ser el màs vanguardista de los sacerdotes de su època, quiere realizar, para que la bìblia sea verdaderamente comprendida hasta por los màs ignorantes: Ha comenzado la àrdua y rigurosa tarea de traducir la biblia, del antiguo latìn, al español-castellano; pero con un gran riesgo; porque donde el abàte sea descubierto en esas "andanzas"; podrìa hasta ser expulsado fulminantemente de la iglesia. Se dice que en la misma España ya lo estàn haciendo otros curas renovadores, pero tambien de manera secreta porque esto podrìa afectar los intereses de represiòn y embrutecimiènto de la iglesia catòlica, y de los subditos de las monarquìas europeas catòlicas en Amèrica y Europa; ya que en el caso especìfico de la Amèrica Hispana, entre màs ignorància se tenga, màs se puede lìdiar con las colònias de ìndios, negros, y analfabetas. Sin embargo en Brasil, unas monjas de silencio la estàn tambien traduciendo confidencialmente del latìn al portuguès.
-Las gèntes asisten a misa es por pura apariència; la grandìsima mayorìa no habla latìn; ni siquiera los de clase alta; mucho menos el pueblo ràso. A veces me siento diciendo misa en un desierto, porque sè que practicamente nadie me entiende. Las misas y demàs ceremònias religiosas deben realizarse en el idioma natal de cada pueblo; asì es que debe de ser- replica Rosillo con desconcierto.
-Me da miedo que te vayas a volver loco traduciendo toda la bìblia- dice Luz, al escuchar en voz baja, còmo Andrès le confiesa su nuevo proyecto. -Gracias por cuidarme para que no me vuelva loco- responde Andrès irònicamente mientras se va desnudando alistandose para esta noche de amor con su amada.
-Empieza por traducir los escritos que màs te gusten de la bìblia...¿Cuales son los que màs te gustan?- pregunta Luz.
-Estoy seguro que lo sospechas: Los sàlmos y los evangèlios- responde el clèrigo, mientras espera recostado a que su amada aparezca con el vestuario que Andrès le ha conseguido para que ambos hagan realidad una de las fantasias sexuales que màs disfrutaràn los dos.
...-Muy bien mi adorado canònigo...¿Ahora dime còmo me veo?- dice Luz con su sensual voz, mientras aparece radiante vestida con el hàbito de monja que Andrès mandò confeccionar, con la excusa de que era para una pobre mujer que està pròxima a convertirse en novicia. Luz y Andrès juegan como preambulo antes de hacer el amor; siempre con algo novedoso para evitar la rutina; y està vez la jocòsa idea del canònigo resulta como èl se la habìa imaginado: Luz de Obando convertida en la màs hermosa monja sexual y Madre Superiora sensual, capàz de subyugar a su "pervertido" pecador y libidinoso canònigo.
-"Hermana Sor Luz", yo te venero- dice Andrès arrodillandose sumisamente ante su divina dueña.
-"Su santidad papa Rosillo Primero"; yo tambien me rìndo ante tì- dice Luz mientras ambos se abrazan apasionadamente, dejandosen caèr en el lècho nùpcial màs clandestìno de la iglesia catòlica en la Nueva Granada y sus alrededores...Y asì queda registrado para la historia, que el primer sacerdote hispanoamèricano que se atreve a comenzar a traducir la bìblia al castellano, sin consentimiento alguno, es el clèrigo neogranadino Andrès Rosillo...Y èl decide e inìcia esta revoluciòn secreta, de la misma manera en que se han gestado todas las revoluciònes de la historia de la humanidad: En la cama, y en los brazos de una mujer hermosa.

Con el pàso de ese tranquilo año, Luz y Andrès se adaptan a Fòmeque sin mayores inconvenientes; y para la lucha comunera, este traslado de Andrès benefìcia a ambos enormemente, porque el clèrigo se incorpora aùn màs a la lucha subversiva en contra del yùgo español. Y aunque el cura es astuto, a veces menosprècia a los españoles en su capacidad de reacciòn; porque los chapetònes ya tienen sospechas de las andanzas insurgentes del canònigo; pero este no va a cometer los mismos errores del pasado que generan toda clase de suspicàcias. Andrès Rosillo ahora se ha convertido en gran maestro de los disfràces desde que llegò a esta villa...Para cada reuniòn con comuneros, el abàte utiliza un disfràz diferente; unas veces se disfraza de pordiosero, otras de indìgena, comerciante, campesino, andariego, forastèro, o cualquier otra cosa; incluso a veces se disfraza de mujer anciana con la complicidad de Luz que siempre lo ayuda a caracterizar, antes de salir por una pequeña puerta camuflada con arbustos y largo cèsped, que està ubicada en la parte trasera del solar de la casa cural; y asì pasar desapercibido ante cualquiera, y de pàso nunca ser detectado por los dos guardias españoles vestidos de civil, que el Justicia Mayor coloca siempre al frente de la iglesia y la casa parroquial, con el fin de saber cuando el padre Rosillo, entra o sale.
Los Comuneros de la regiòn, en cabeza ideològica de Rosillo planèan sabotajes y levantamièntos armados en esta zona del centro de la Nueva Granada; movimientos de rebeliòn, sublevaciònes, ataques a tròpas españolas; y es un hecho que el movimiento comunero va creciendo cada dìa màs.

Francisco Rangel, esposo legìtimo de Luz de Obando no cèsa en su busqueda de "justicia" para que su esposa regrese a su lado, y asì recuperar su propio honor, siendo lo unico que a èl le importa en la vida. Y es por eso que Francisco llega a Fòmeque directo al despacho del Justicia Mayor; no sin antes pasar discretamente por la casa cural y la iglesia del pueblo, intentando observar a Luz o a Andrès desde fuera, pero no lògra ver nada.
Francisco Rangel se presenta ante el Justicia Mayor Josè de Salazar, exponiendole el abandono del que fue vìctima por parte de su esposa, y còmo su honra de caballero ha quedado vapuleada durante estos años por culpa de Luz de Obando.
...-Hoy en dìa como usted ya sabrà señor Justicia Mayor, mi esposa vive con su tìo el padre Rosillo, actualmente pàrroco de este pueblo. Y yo he realizado el largo viaje hasta aquì, porque deseò regresar con mi esposa y limpiar mi honor; incluso fue el mismo padre Rosillo el que nos casò en santa ceremònia catòlica en la iglesia de Simacota- dice Francisco terminando de exponer con lujo de detalles todo su disfuncional matrimonio con Luz de Obando.
Don Josè de Salazar està cada vez màs estupefacto con lo que escucha.
-Creame don Francisco Rangel; hasta ahora me entero de que doña Luz de Obando es una mujer casada. Sin embargo, si ella se fue de su lado, tuvo que tener muy sèrios motìvos; ya que estamos hablando de la sobrina de el mejor sacerdote que hayamos tenido aquì, pàrroco de este pueblo a mucho honor- dice el Justicia Mayor mientras llama a uno de sus guardias y le secretèa al oìdo dandole la orden de traèr hasta su despacho a Luz de Obando, para aclarar de una vez por todas tan bochornosa situaciòn.
Una hora despues, Luz ingresa al despacho de el Justicia Mayor, y se asombra al ver nuevamente a su esposo, al que creìa que despues de la fuerte disputa en Simacota, jamàs ìba a volver a ver. Luego ingresa el padre Rosillo que tambien se sorprende ante la presència de Rangel...Para ambos es una desagradable sorpresa.
-Doña Luz, el honorable caballero aquì presente, dice ser su esposo, y la acusa a usted de abandono- expresa Josè de Salazar entre desconcertado y anonadàdo.
-Señor Justicia Mayor, reconozco que yo sì estuve casada con este sujeto; pero los motìvos que me obligaron a tomar la decisiòn de abandonarlo a èl, quedaròn registrados en la diligència de descargos que se realizò en la corregitùra de Simacota- responde Luz con titubèos y nerviosìsmo a la vez que Andrès la sujeta fuerte del brazo dandole seguridad.
-Don Josè de Salazar, yo fuì el tutor legal de mi sobrina en tan bochornosa diligència, y recàlco lo mismo que expuse ante el corregidor de Simacota...Los motivos que mi sobrina tuvo para abandonar a don Francisco, fueron motivos tan impùdicos y sùcios, que mi sobrina ha estado desde entonces, traumatizada tratando de olvidar ese matrimonio desdichado del que tanto se arrepiente.
-¿Desdichado exactamente por què?- pregunta el Justicia Mayor.
-Ella siempre inocente, tenìa que satisfacer los apetìtos morbòsos y antimorales, del caballero aquì presente- responde Andrès con su elocuència de abogado.
-Todo eso es mentira, señor Justicia Mayor- protesta exaltado francisco. Josè de Salazar, enemigo siempre de que su despacho se convierta en gallera; termina la discusiòn de manera diplomàtica y diciendo la ùltima palabra como corresponde a su cargo de Justicia Mayor.
-Don Francisco Rangel; reconozco que usted es todo un caballero y todo un gran señor, dìgno representante de su ilustre càsta...Pero yo como Justicia Mayor de Fòmeque, no es mucho lo que pueda hacer en este caso especìfico, ya que el hecho y las circunstàncias denunciadas como tales, aquì hoy por usted; no ocurrieron en mi jurisdicciòn; sino en la jurisdicciòn de Simacota, donde yo no tengo autoridad alguna. Màs sin embargo don Francisco, le doy a usted mi palabra, de que solicitarè a la corregitura de Simacota, una transcripciòn escrita de todos los descargos realizados allì; con respecto a este supuesto delito de abandono, y que debo considerarlo supuesto, ya que aquì en esta villa, doña Luz siempre se ha comportado como lo que ès: Una respetable dama solidaria y colaboradora de nuestra pequeña pero inocente sociedad que jamàs ha tenido queja alguna de tan ilustre señorita...o señora. Ahora bien; dada la gran distancia de camino que hay entre Simacota y Fòmeque, y la normal demora del tràmite; creo que todo esto podrìa demorarse entre diez y doce meses apròximadamente- dictamina don Josè de Salazar.
Francisco Rangel sin pronunciar palabra, con su alma cada vez màs envenenada por su honor burlado, y una tremenda fùria contenida, se marcha de allì con la ràbia màs mordàz, para no volver jamàs a esta comarca, donde la noticia de que Luz es mujer casada que abandonò a su esposo, viaja a la velocidad del chìsme; y en menos de un dìa ya todos los dos mil quinientos habitantes de Fòmeque estàn perfectamente enterados del estado civil de la mujer màs bella que vive en el poblado; y la noticia del pasado matrimonial de Luz, crèce como bola de nieve, y ya se empieza a poner en duda la clàse de convivència que Luz y Andrès tienen en la casa cural.


"Sospechòso amancebamiènto de espectacular belleza escultural con el cura del pueblo, en incèsto sàcro"...Es el volante misterioso que comienza a circular en todo Fòmeque, cuando manos oscuras los depositan en la noche, tiràndolos por debajo de las puertas de las casas; y que ha sido escrito, sabrà Dios por quièn...Volante de pasquìn colonial en esta mojigata sociedad de doble moral.
Todo esto, sumado a la correspondència secreta que hace meses recibiò el Justicia Mayor, obligan a Josè de Salazar de manera muy prudente y discreta, sin que absolutamente nadie se entere en el pueblo; mucho menos el padre Rosillo; a escribir confidencialmente al arzobispado de Santafè de Bogotà...

...Aspiro entonces a que su reverendìsima arzobispal, me aconseje sobre las acciones que yo como Justicia Mayor de Fòmeque, debo tomar ante su reverencia parroquial, padre Andrès Rosillo; para que las excelentes relaciones que existen entre iglesia, y representantes de su majestad el rey en estas colònias, no se vean perturbadas de ninguna manera.
Agradezco a su reverendìsima sus consejos sàbios de pastor guìa; y su bendiciòn en el nombre de Jesucristo nuestro Señor.
Con Sùmo Respeto
Juan Josè de Salazar
Justicia Mayor de Fòmeque.

La alta cùria de Santafè vuelve a inquietarse, pero esta vez con disgusto hacia el canònigo Rosillo. Hace años que el arzobispo Caballero y Gòngora regreso a Europa, y actualmente està radicàdo en Roma, donde fue ascendìdo a cardenal por el Papa.
El actual arzobispo de Santafè de Bogota es un hombre barbudo y relativamente joven para ser arzobispo; èl es el mismo que ordenò el tràslado de Andrès, de Simacota a Fòmeque. Es un arzobispo hòsco, neuròtico; y saca a relucir su mal gènio cuando lee la carta que le ha enviado el Justicia Mayor de Fòmeque. El arzobispo vocifera y exclama furioso...
-Vuelve y juega ese socorrano de los mil demònios llamado Andrès Rosillo. Dios mìo, dame la paciencia con este degenerado canònigo.
Creo que lo mejor serà tenerlo aquì entre nosotros; para supervisarlo de cerca. Traerèmos al padre Andrès Rosillo y le daremos algùn cargo aquì en Santafè; cargo que èl deberà ejercer con dedicaciòn para que lo mantenga bien ocupado...Y que quede escrito secretario: Esta es la ùltima cosa que haremos por el cretìno cura Rosillo que se nos ha convertido en una piedrota en el zapato, y en un dolor de cabeza para mi capèlo que ya esta harto de tener que lidiar con curas excèntricos y locos...Y a futuro, los sacerdotes de la Nueva Granada que sean implicados en actividades comuneras o que pertenezcan directamente a los "atèos" Comuneros; que se las arreglen solitos y como puedan- grita el arzobispo, firmando de un plumazo y sin màs discusiòn, el traslado de Andrès Rosillo...-Que se venga para Santafè de Bogotà, lo màs rapido posible, el desdichado ese del padre Andrès Rosillo; y por todos los santos; que no joda màs!.
-¿Y què le decimos que haga con la sobrina Luz de Obando?- pregunta tìmido el secretario, hablando por las narices y con su cara agachada...A lo que el arzobispo responde hastiado.
-Es que ese es el problema; que este arzobispado no tiene sagrada constància alguna, de que la virginal Luz de Obando sea puta!.
-Amèn su reverendìsima.
-Como bien lo decìa su eminencia el cardenal Caballero y Gòngora cuando me entregò este cargo: ¿Por què serà que todos me dicen padre, menos mis pròpios hijos que me dicen tìo?!.



EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS
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jueves, 13 de diciembre de 2007

EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS (CAPÌTULO 5)


EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS
ES UNA OBRA DEBIDAMENTE REGISTRADA
COPYRIGHT BY JORGE JIMÈNEZ FLÒREZ


(ANTES DE LEÈR ESTE CAPÌTULO 5; LEE PRIMERO LOS CAPÌTULOS ANTERIORES; LOS ENCONTRARÀS MÀS ABAJO; Y EN EL LINK DE ENTRADAS ANTIGUAS)


EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS


NOVELA ORIGINAL: JORGE JIMÈNEZ FLÒREZ


CAPÌTULO 5:


Los cuatro meses en realidad se convirtieron en seis meses de luna de hiel paseando por Europa Luz de Obando y Francisco Rangel, màs en plan de amigos distantes que de cualquier otra cosa; circunstància que Francisco Rangel trata de comprender de manera forzada; pues tal como tenìa que ocurrir, han sido seis meses en los que Luz ha brindado a Francisco, sexo sin amor; que es tan infernal como amor sin sexo. En la intimidad, Luz de Obando se limita a desnudarse y a dejarse tocar lo menos posible; al fin y al càbo no lo ama, nunca lo amarà; y no lo odia, nunca lo odiarà; simplemente Francisco Rangel no le inspira ningùn sentimiento ni positivo, ni negativo; èl no le inspira a ella absolutamente nada de nada. Luz trata de asimilar a Francisco, como si èl fuera un muerto en vida; y aprovecha cualquier oportunidad para que no tengan privacidad, y màs bien conocer las ciudades europeas que estàn recorriendo.

Estos han sido los seis meses màs largos, tristes y aburridos del canònigo Rosillo en Simacota. Andrès como leòn enjaulado se pasea en las noches solitarias de un lado para otro dentro de la casa cural, tratando de percibir en cada rincòn la presencia ausente de su amada Luz; y cada vez que Andrès se acuesta en su cama, boca-abajo aspira profundamente con sus ojos aguados, tratando de oler los recuerdos de su diosa, con quien estuvo en esa misma hermosa cama, tantas noches y tantos dìas de amor genuino y pasiones eternas que en el futuro seràn bastante dificiles de repetir.
Ha sido un tedioso semestre, a la distancia, que por fin ha terminado, tanto para Luz como para Andrès; y cuya expectativa por el regreso, anima los deprimentes corazones del adulterino y su ahora "señora" sobrina.
Francisco y su esposa regresan a la hacienda Rangel, que desde ahora serà, supuestamente, el nuevo hogar de Luz de Obando ,àma, dueña y señora de la gran hacienda Rangel; pero que aùn asì, dicha construcciòn tan linda, llena de lujos y comodidades, no inspiran en Luz, ningùn sentido de pertenencia. Francisco siente una sensaciòn extraña porque hasta ahora siempre habìa vivido en su grande propiedad, solitario, y ahora trata de asimilar sus primeros dìas con sus primeras noches de hombre casado, en su finca inmensa a la que percibe de manera diferente por la presencia de su imponente y frìa esposa que no le brinda los cariños de una esposa abnegada, y que en los momentos de intimidad, la frigidèz de Luz de Obando es de tal desamor, que Francisco Rangel siente que le hace el amor a un tèmpano de hielo. La convivencia es de un silencio y una indiferencia tensionantes, por parte de Luz que no sabe hasta cuando va a poder soportar semejante fàrsa.

Dìas despues de haber regresado de Europa, el matrimonio Rangel almuerza al aire libre en el jardìn comedor de la hacienda; y mientras degusta distraìda un pedazo de delicioso cabrito, escucha a lo lejos el llamado de la voz que no ha escuchado desde hace seis meses; la unica voz que a ella le importa escuchar; la unica voz que en este momento le ilumina el espìritu, y le hace brillar la vida.
-Buenas y santas tenga el matrimonio màs hermoso de Simacota- grita el abate Andrès Rosillo, mientras que Luz refleja en su ròstro la sonrisa de una resucitada; se levanta ràpido de la mesa y còrre a los brazos de su tìo que la abraza tratando de disimular ante Francisco que comprende la eufòria de su esposa, por tratarse de su clèrigo tìo.
Andrès saluda con otro abrazo fraterno a su nuevo sobrino polìtico, y pàsa toda la tarde oyendo y riendo con todo el anecdotàrio que Luz y Francisco le relatan sobre el paseo por Europa, y simultaneamente recibe los regalos que le han traìdo del viejo continente, tales como libros en francès, griego, latìn; igualmente Francisco le entrega una nueva biblia con portada de oro, traìda de Roma; botellas de jerèz español, wodka puro de San Pettesburgo; una rèplica en miniatura del palacio de los zàres de Rusia; y otros presentes màs que abruman a Andrès por la cantidad y la calidad.
-Ahora quiero que me disculpes esposo mìo; voy a la biblioteca con mi tìo; deseo confesiòn y asesorìa espiritual; y ordeno a la servidumbre que no nos interrumpa nadie- dice Luz ante el beneplàcito de su esposo, que como siempre aprueba todo lo que se trate de apoyar al padre Rosillo.
Luz y Andrès se dirigen a la biblioteca, entran y se encierran por un buen ràto, ajustando bien la puerta. La fèmina divina abraza a su adorado canònigo con tal fuerza que parecìa como si lo quisiera asfixiar, y luego como comiendoselo a besos, ella expresa con su voz ìntima y jadeàndo excitada.
-Sàcame de esta jaula de oro- dice Luz con un desespero reprimido imposible de ocultar.
-Ten paciencia mi preciosa. Todo este plan diò sus frutos, y le callamos la jeta a todas las habladurìas y chìsmes. Nadie ha vuelto a hablar ni a denigrar de tì o de mì; y hasta el propio obispo me enviò una misiva felicitandome- replica Andrès mientras tambien besuquèa a su adorada por todas partes. Ambos estàn sudorosos y listos para explotar como dos volcanes incontenibles haciendo erupciòn.
-Andrès mi amado hombre, mi exclusivo clèrigo, mi libidinoso confesor; que ausencia tan prolongada. Europa es hermosa, pero sin tì me sentìa incompleta y veìa todo tènue- exclama en voz baja Luz de Obando al mismo tiempo que ambos caen al suelo y se revuelcan desnudandosen mutuamente con rapidez mientras que sus deseos de amarse son cada vez màs encendidos despues de seis meses de ayuno amoroso y sexual, totalmente tortuoso para semejante pareja de enamorados. El fuego de ambos es capàz de prender una hoguera en invierno nòrdico, y tanto Luz como Andrès se queman sin hastiarse jamàs...Los sènos divinos de Luz de Obando se pòsan fìrmes sobre la cara de Andrès que los acarìcia con sus mejillas, y cuyos làbios absorben el sudor de su emperatriz poseedora que en la cùmbre de la catarsis en dùpla, emana los destellos màs enardecìdos de la amazona que lògra doblegar a su dragòn. Y luego Andrès Rosillo colocando en cuatro a su escultural dueña, le realiza por primera vez el sexo anal màs apoteòsico que eleva a ambos hasta solstìcio de primavera, con aquellos ojos salvajes de Luz de Obando y la mirada de ambos emanando destellos de sacerdotisa y sacerdote unidos hasta la gloria de divinas plegàrias en coral de suspiros, como hermosa dànza en màximo clìmax.

Al terminar la sublime faena; mientras vuelven a vestirse; Luz en voz baja asegurandose de que unicamente es escuchada por Andrès, vuelve a expresarse con la franqueza que la caracteriza.
-Francisco es un buen hombre, respetuoso y caballero conmigo; pero ya me hastiè Andrès; ya me hastiè de estar viviendo esta fàrsa de matrimonio; asì que escuchame bien canònigo Rosillo: A mì no me importa ser la primera divorciada de la comarca; asì que lo mejor serà que vayas pensando como me vas a sacar de esta; porque si tù no terminas esta paròdia lo màs pronto posible, entonces la terminarè yo por mi propia cuenta...¿He sido lo suficientemente clàra?.
Andrès escucha con desconcierto y preocupaciòn a la vez, el tòno contundente con que Luz le ha advertido, para que esta gran mentira no se le vaya a salir al clèrigo de las manos.
-El objetivo de este matrimonio que ya lleva los seis meses màs aburridos de toda mi vida; era callar las habladurìas, los chismes, y salvar tu sacerdòcio. Pues bien; una vez logrados esos objetivos, este matrimonio se tiene que acabar- dice Luz ante la mirada angustiante de Andrès que observa el desespero interior de su adorada musa, que sin rodeos le habla con toda claridad. Y en ese mismo tòno confidencial para que solamente sea escuchado por Luz, Andrès con inseguridad en su hablar, trata de calmarla.
-Amada mìa, debès tener paciencia; recuerda que todo esto es por nuestro amor y para aplacar las malas intenciones que tenìa mucha gente de separarnos y practicamente acabarnos. Hasta el mismo corregidor de Simacota tuvo que tragarse sus palabras, y la porquerìa esa de "sociedad de damas ilustres por la moral y las sanas costumbres de Simacota", ya ni siquiera es "sociedad"; ahora es "suciedad".
Ambos rìen un poco ante las palabras de Andrès.
-Eres un loco sin remedio, y quiero recordarte que jamàs me arrepentirè de haberme enamorado de un loquito como tù- dice Luz con esa complicidad unica que la hace encantadora; luego ambos se dan el ùltimo bèso apasionado de la tarde.
-Yo vendrè dos veces por semana a visitarte, amarte y velar por tì; con el pretexto de confesarte y brindarte consejerìa espiritual- dice Andrès mientras que Luz termina de acicalarle la sotana.
-Que sean tres- ordena Luz.
-Està bien; vendrè tres veces por semana- refuta Andrès despues de pensarlo un poco y suspirar resignadamente.

Con el transcurrir del tiempo y las tediosas semanas, Luz de Obando se las ingènia de alguna manera para no tener intimidad con Francisco; incluso ella prefiere la mayorìa de las veces, dormir en alguna de las habitaciones de huespedes de la hacienda Rangel, aludiendole a su esposo Francisco la disculpa de querer estar sòla para meditar y no molestarlo con "jaquecas de mujeres". Pero la paciencia de Francisco comienza a quebrantarse, y empiezan las discusiones y los altercados. Al fin y al càbo Francisco quiere a toda còsta que Luz le dè un hijo que se convierta en su primer heredero; pero ella no està dispuesta por nada en el mundo a complacer ese deseo. Y con el pàso de los dìas; la angustia y el desespero son tàles, que la bella dama se las arregla para continuar haciendose "la eterna indispuesta", aislada e indiferente a todo el trancurrir de la hacienda. Esto enfurece cada vez màs a Francisco que ignora por completo el por què del rechazo de su esposa, incluso sintiendose èl a veces con complejo de culpa.
Luz de Obando permanece cada vez màs distante, silenciosa y deprimida. Su desolaciòn es tal que hay dìas en los que ella prefiere estar a sòlas en alguna pradera lejana de la extensa finca; y los unicos dìas en los que ella està radiante son los sàbados, martes, y jueves; los tres dìas que puntualmente Andrès Rosillo viene a verla, visitarla, "confesarla", y principalmente amarla.
Puede que Luz estè casada oficialmente con Francisco; pero su mente, su espìritù, su alma; todo su ser està totalmente compenetrado con Andrès Rosillo; èl es el centro de su universo, aunque ese universo parezca màs para ella, un laberinto oscuro y pesado, ya que esos furtivos encuentros amatòrios con su canònigo tambien son rodeados con la zozòbra de que puedan ser descubiertos por alguien de la servidumbre, otros empleados de la hacienda, o el propio Francisco Rangel. El miedo de Luz y Andrès cuando hacen el amor a escondidas en alguno de los dormitorios de la bella hacienda, està rodeado por la sensaciòn de que podrìan estar siendo espiados, o descubiertos en cualquier estùpido descuido, y que todo se sepa con las màs fatales consecuèncias.

Siempre que termina de visitar a su reina en la hacienda; Andrès Rosillo prosigue el camino a su otra vida clandestina; la subversiòn en el movimiento Comunero; y por aquellas paradojas de la vida, el canònigo siente màs temor de que se descubra el genuino y apasionado romance que tiene con su sobrina; a que se descubra su actividad insurgente como ideologo y miembro activo de los Comuneros. Y es precisamente en una de esas reuniones clandestinas comuneras, donde Andrès junto con Vicente Cadena un comunero guerrero y fuerte combatiente, continuan planeando ataques y sabotajes contra las tròpas españolas y las autoridades chapetonas, estèn en el acto polìtico y politiquero que estèn. Tambien se pone al tanto al clèrigo, de los informes de inteligencia que ya estàn en poder de ciertas autoridades españolas.
-No confie ni en su sombra padre Rosillo. Tenemos argumentos sòlidos para asegurarle a usted que el corregidor de Simacota don Pantagruel Madrazo ya podrìa tener informes secretos de sus actividades subversivas; pero con su reverencia no se atreve a tomar medidas dràsticas, exclusivamente por respeto a su sotana. Es lògico que èl no va a arriesgar su posiciòn y su poder, echandose a la iglesia de enemiga. Sin embargo, es recomendable que usted tampoco se eche de enemigo al corregidor- dice Vicente Cadena a Andrès que lo escucha con toda atenciòn.
-Donde usted no fuera cura; hace mucho tiempo lo hubieran apresado, y de pronto hasta ya lo hubieran fusilado- dice Vicente con respeto, pero tambien con la seguridad de que el clèrigo se ha despavilado; y en adelante no podrà andar tan confiado como lo hacìa hasta ahora.
-Y pensar que el hijueputa corregidor ese, me odia a màs no poder- exclama Andrès.
Vicente Cadena sugiere al sacerdote, hacerle un atentado al corregidor para quitarselo de encima de una vez por todas; pero Andrès se opone rotundamente porque primero, prefiere a este corregidor actual de Simacota, al que ya sabe lidiar. Y por lo general cuando matan a un corregidor, los españoles colocan a otro corregidor que sea bien infame, con mano mucho màs dura y totalmente dèspota, capàz de las peores atrocidades. Y segundo; Andrès tampoco desea ningùn atentado contra el corregidor don Pantagruel, porque eso perturbarìa la tranquilidad que caracteriza a Simacota; asì sea una tranquilidad rodeada de escandalosos chìsmes, y disfrazada a veces de tènsa calma.

Mientras tanto para Luz de Obando su situaciòn personal se pone màs caòtica e inaguantable. Francisco Rangel es un hombre nòble y bueno; pero Luz y Andrès lo subestimaron confundiendo lo nòble con lo huevòn...En Francisco ya hay cierta desconfianza hacia su esposa; èl mismo no sabe por què, sin embargo no puede evitarlo.
-De ahora en adelante su reverència te confesarà aquì en la sala- dice Francisco tratando de imponer su autoridad ante Luz disgustada y desobligante.
-Solamente si asì lo dispone su reverencia, ya que serìa un atrevimiento contrariarlo; y por màs de que èl sea mi tìo, yo no pienso hacerle ese desaire.
-¿Y què tiene de malo que tu tìo te confiese aquì en la sala?- pregunta Francisco insistiendo.
-No, no tiene nada de malo, pero tampoco tiene nada de malo que se utilize la biblioteca, o una de las alcobas, o cualquier otro sitio de esta casa, para que èl me confiese y me brinde sus consejos espirituales...¿O es que acaso te atreves a poner en tela de juicio la conducta de un sacerdote que debe su castidad a Dios, y olvidando que yo soy la sobrina del cura de este pueblo?- pregunta Luz cada vez màs airada.
Francisco apesadumbrado y confundido se retira sin responder palabra alguna, y se encierra depresivo en su despacho campestre del cual no saldrìa sino dos dìas despues como si ahora fuera èl, quien deseara esconderse de Luz.
La servidumbre de la hacienda se da cuenta de todos los altercados entre Luz y Francisco que practicamente ya son a diario. Mayordomo, ama de llaves, capataz, sirvientes, esclavos y demas trabajadores de la hacienda Rangel, murmuran cada rato sobre la dificil y angustiante situaciòn por la que està atravesando el matrimonio Rangel, a escasas siete semanas de cumplir su primer aniversario de casados. Algunos incluso fisgonèan y comentan en voz baja, los extraños ruidos que se escuchan cuando la amita Luz se encierra a "confesarse" con el canònigo Rosillo en alguna recamara de la hacienda, y a veces en la alcoba principal.
-Escuchen con disimulo y sin chistar...Esos son los ruidos del pecado que se aparèa- dice una de las ancianas esclavas a las cocineras...-Los ojos del padrecito Rosillo no son ojos de cura; sino ojos de hombre que àrde; y mi amita Luz de Obando tiene el don del fuego; fuego que quema a todo macho y no respeta sotana- termina de decir pacito la esclava anciana, sabia y prudente.
Andrès ya conoce muy bien a su amada, y es plenamente consciente de que Luz no soportarà la situaciòn mucho tiempo màs con Francisco Rangel que trata de sacar adelante un matrimonio que naciò muerto porque se construyò en las debiles bàses de la pantomìma; sin embargo el clèrigo todavìa no encuentra una salida a tan apremiante coyuntura...Es como si su astùcia y audàcia se hubieran estancado y lo estuvieran traicionando; porque la tensiòn entre Luz y Francisco crèce como bola de nieve; y los tres; Luz, Andrès, y Francisco coinciden en la intuiciòn de que toda esta maraña va a reventar màs temprano que tarde.

Hoy se cumplen once meses de haberse realizado el màs absurdo matrimonio de Simacota; y Luz de Obando no aguanta màs y precisamente en este dìa mandarà todo al carajo. Ya que su adorado canònigo no la ha podido sacar de ese laberinto, ella misma se saldrà solita sin que le importen para nada las consecuèncias...O ella se tràga el mundo, o el mundo se la traga a ella.
Entrada la noche, Luz sigilosamente ha empacado sus modestas pertenencias, las que son unicamente de ella, porque todos esos suntuosos regalos y demàs cosas que Francisco le regalò en todo este tiempo desde que eran novios, ella ha decidido dejarlos en la hacienda para siempre; tal y como va a abandonar a su esposo y a esa vida falsa de casada que desde antes de consumarse, sabìa que nunca le ìba a gustar para nada.
Aprovechando que Francisco ha sido llamado de urgencia a que se presente en uno de los establos para atender el pàrto de una de sus yèguas; Luz con su traje de imponente equitadora, sus botas altas, sus pantalones entubados apretados, y despues de haber acomodado de mala maña sus maletas en el fino y hermoso caballo que ella siempre mònta dentro de la hacienda, el mismo animal leal que ella misma domò personalmente desde siempre...Luz se monta sobre el lindo ejemplar y se marcha definitivamente de la hacienda Rangel, sin despedirse ni siquiera de la servidumbre, y justo en el momento en que comienza a llover fuertemente.
Ya en pleno camino Luz de Obando con su fusta fuetèa al animal hasta lograr una gran velocidad en su galope, pues ella siente como si la estuvieran persiguiendo, pero tambien se siente la reclusa que por fin pudo fugarse de la càrcel de oro, pero càrcel al fin y al cabo.
Su huida es sin retorno; aunque la bella y escultural jineta mientras cabalga siente una mezcla de sentimientos encontrados: Por un lado el remordimiento de haber abusado de la nobleza, sanas intenciones y buena fe de un hombre como Francisco Rangel; y por otro lado esa alegrìa disimulada de regresar a convivir en los brazos de su amado Andrès Rosillo, que no tiene ni la màs remota idea de que en esta noche de tempestad, porque llueve a càntaros, su diosa està de regreso a casa, aunque sea la modesta casa cural, pero es el unico sitio en que Luz quiere estar; en el sitio donde estè su canònigo y adulterino.
Galopando con ìmpetu, entrando al centro de Simacota, Luz està dispuesta a llevarse por delante a todo aquèl que se atreva tan siquiera a medio detenerla, o le impida llegar a su destino.
Francisco Rangel ha sido avisado urgentemente por uno de sus sirvientes, y sin pensarlo dos veces, Francisco registra con disgusto, deshonra y desespero, la grande alcoba principal donde Luz y èl habian dormido como marido y mujer, poco menos de un año. A medida que se percata de que ha sido abandonado por su esposa, estalla cada vez con mayor còlera...Encuentra encima de una de las almohadas, el anillo de boda de Luz que ella ha dejado sobre un papel escrito con la inscripciòn:
"Fuiste un buen hombre; gracias por todo, pero no fuì capàz de amarte. Me despido para siempre de tì. Lo siento mucho. Que Dios me perdone y que Dios te bendiga".
Es el primer caso de abandono conyugal que se registrarà judicialmente, en toda la historia de Simacota y sus alrededores; por consiguiente el escàndalo que se avecina y las consecuèncias que estàn por venir seràn contundentes, porque en esta dificil època de finales del siglo dieciocho, el abandono de matrimònio es un delito, no tanto para el hombre, como sì para la mujer, por el simple hecho de ser mujer; y por lo general se asocia al delito de adultèrio. Aquì se inicia el primer proceso oficial de divorcio en toda esta comarca neogranadina. Luz de Obando tendrà que enfrentar moralmente a la inquisidora sociedad, y legalmente a las autoridades españolas; por consiguiente necesitarà de un gran abogado que la defienda; un excelente abogado que la proteja a càpa y espada; un magistrado que por tan divina mujer estè dispuesto a todo; el mejor de todos los abogados de la regiòn: El canònigo magistrado Andrès Rosillo.
Luz por fin se detiene frente a la casa parroquial, y llèga completamente mojada por el aguacero que està cayendo como presàgio del diluvio de escàndalos, chìsmes, y complicaciones que se avecinan. Pero la lluvia no le importa a esta impetuosa mujer que baja de su caballo y golpea ruidosa y desesperadamente en la puerta de la casa cural. Despues de unos segundos que a ella le parecen eternos, Andrès àbre la puerta, y queda estupefacto, casi sin poder creèr lo que està viendo; su adorada amante estaba allì humeda y mojada, con su cara palida, una sensaciòn de desamparo enternecedora, y luego un abrazo sin palabras, en que el solitario y enamorado canònigo aceptaba resignado, que su reina angelical, venìa esta vez, para no volverse a separar jamàs de èl.
Ya dentro de la casa cural, y despues de ajustar la puerta, Andrès rapidamente va hacia su armario y saca una toalla lìmpia; despues con el lenguaje corporal de la ternura comienza a secar el ròstro y la caballera de Luz que no puede evitar un par de estornudos, despues de semejante juagada.
-Lo siento pero no pude aguantar màs; vengo a quedarme contigo de manera definitiva; y si no es asì, prefiero la muerte; pero no regresarè jamàs a vivir con Francisco Rangel- dice Luz hablando con las narices tapadas mientras que Andrès con sus ojos tristes la termina de secar sin pronunciarle palabra...La acarìcia y la abraza conmovedoramente, a la vez que Luz observa a su canònigo llorando como un niño silencioso y sin salida...El clèrigo con sùmo cuidado como quien desnuda a la màs preciada jòya, comienza a despojar a Luz de sus ropas mojadas, le quita sus botas, y despues de desnudarla completamente, Andrès levanta en sus brazos a su fèmina y se la lleva hasta la alcoba nùpcial de la casa cural...Luego la acuesta en aquèl lecho que jamàs fue ocupado por pareja distinta a Luz de Obando y Andrès Rosillo. Y como siempre, la quìmica perfecta entre ambos; Andrès insaciable vuelve a beber sin hastiarse jamàs, el nectar de su emperatriz; sus manos pasean por la silueta màs glamourosa y la piel màs tèrsa; porque Luz de Obando en la cama es faraòna del amor y el erotìsmo; impetuosa y sensible, calurosa y frìa, iluminada y tènue, sumisa y dominatriz, dama virtuosa, puta experimentada, indòmita y orgàsmica, fiereza y divinidad, pero sobretodo diabla y diosa.

Ya es madrugada y ha escampado. Luz y Andrès que no han dormido mayor cosa, conversan, se besan, se abrazan, y hacen planes para el problema que se les viene encima por el abandono de hogar de Luz.
-¿Te imaginas el escàndalo que se nos va a formar?...Toda la comarca se nos va a venir encima...Aunque estamos a tiempo de remediarlo...Basta con que regreses y con mi apoyo, cambiemos en algo las condiciones de convivencia entre tù y Francisco- dice Andrès mientras Luz descansa recostada en el pecho de su clèrigo.
-Eso jamàs!- responde Luz impetuosa, -nunca regresarè, y eso no tiene discusiòn...Yo solamente quiero estar contigo; no quiero estar con ningùn otro hombre; pasarè toda mi vida al lado tuyo, mi amadìsimo canònigo, tù eres mi armonìa, mi paz, mi ardor, mi dicha, mi gòze.
-Y tù eres mi gloria, mi paraiso, y mi cielo- responde Andrès mientras vuelve a besarla apasionadamente.
Ya no hay màs remedio; nadie manda en el corazòn de nadie porque los sentimientos son màs libres que el aire...Aunque sean tìo y sobrina, Dios los hizo, y ellos se juntaron en un complemento unico, ideal, e irrepetible. A estàs alturas Luz ya no se imagina la vida sin su abate; y a su vez Andrès tampoco lògra imaginarse còmo serìa su vida sin su reina coronada, de aquì en adelante. Ellos dos, son las almas gemelas y opuestas màs compenetradas que puedan existir.
-A partir de hoy, todos los dìas con sus noches, seràn nuestros- dice Luz de Obando cuando una vez màs Andrès se dispone a hacerle el amor a la coqueta màs despampanante de las artes amatòrias.
-Luz de Obando, tù eres mi màs sagrada virtud- declara Andrès completamente enamorado, mientras se sumerge en su propietaria emperatrìz, y posesiva deidad.

En las horas de la mañana, se escucha golpear fuerte la puerta de la casa cural. Es Francisco Rangel pero esta vez con actitud poco amable. El canònigo Rosillo àbre la puerta, y Francisco ni siquiera lo saluda.
-Padre Rosillo vengo por mi esposa para llevarmela de regreso; sè perfectamente que ella està aquì- dice Francisco mientras Andrès trata de asumir una compostura pausada y moderada.
-Tranquilizate Francisco; clàro que mi sobrina se hospeda desde anoche aquì; ella llegò acongojada a pedirme consejo desesperado.
-Padre, deseo hablar con ella- reclama Rangel.
-Pero ella no quiere hablar contigo- responde Andrès tajante pero amable. Francisco trata de controlar su ràbia, su deshonra, y su temperamento, pues al fin y al càbo èl sabe que a pesar del dificil momento, debe controlarse ante el cùra de su parròquia. Francisco levanta el volumen de su voz, con la intenciòn de que Luz lo escuche.
-Su reverencia; por favor digale a su sobrina que estoy dispuesto a olvidar este agravio de temporal abandono, incluso haciendo càso omiso de la nota que me dejò. Por favor hable con ella para que recapacite, y por favor digale tambien que yo no tomarè ninguna represàlia; ella puede regresar tranquila a la hacienda, que al fin y al càbo tambien le pertenece a ella por ser mi legìtima esposa. Si ella regresa; aquì no ha pasado nada; pero de lo contrario me verè en la penosa obligaciòn de denunciarla ante el señor corregidor don Pantagruel Madrazo; porque yo no permitirè que mi honor de caballero y esposo quede mancillado.
Luz que ha escuchado todo, aparece desafiante.
-Pues tendràs que denunciarme, porque esto no es una pataleta pasajera; es una decisiòn que yo venìa meditando desde hace tiempo, y no me arrepentirè. Nuestro matrimònio se acabo ayer, jùsto cuando se cumplìan once meses de haberme equivocado al casarme contigo. He regresado a mi antigua vida de simple servidora de la parròquia, y humilde sirvienta de esta casa cural al servicio de nuestro Señor. Eso es todo- dice Luz contundentemente a la vez que vuelve a ingresar al interior de la casa. Francisco va detràs de ella, pero al intentar entrar en la casa cural, Andrès extiende su brazo atajandole la entrada a Francisco.
-No entras a la casa cural...Los animos estàn exaltados y no quiero altercados...Otro dìa serà- dice Andrès de manera solemne.
-Entonces padre Rosillo, usted que ademas es abogado, recuerdele por favor a su sobrina que el abandono de hogar es un delito muy sèrio, y hasta pueden asociarlo al delito de adultèrio- refuta Francisco a la vez que sus ojos expresan una mirada retadora sobre el abate que disgustado ahora se expresa.
-¿Insinùas que mi sobrina es una adùltera?.
-No estoy insinuando nada padre; solamente estoy recordando lo que dicen las leyes.
-Porque adùltera significa que ella tendrìa que tener un amante...¿Acaso tù le conoces algùn amante a mi devota sobrina?...Porque te recuerdo que antes que mi sobrina, ella es una devota hija de Dios- espeta Andrès.
Ambos quedan callados por un momento ante la falta de argumentos; y ademas Francisco todavìa quiere seguir respetando al clèrigo.
-Padre, por favor comuniquele a Luz, que yo le doy un dìa de plazo para que regrese a la hacienda a vivir a mi lado hasta que la muerte nos separe, como usted mismo sentenciò el dìa que nos casò. Si ella no regresa, entonces que se atenga a las consecuèncias judiciales ante el señor corregidor porque la denunciarè; y usted como abogado, sabe perfectamente que yo tengo todas las de ganar; pero mi honor no quedarà mancillado. Un dìa de plazo; no lo olvide padre Rosillo- reclama Francisco, marchandose con su orgullo herido y su ràbia contenida.
La noticia corre como polvora por toda Simacota.
"La desvergonzada Luz de Obando ha abandonado a su caballeroso marido; hombre de Dios que se habìa casado con esa ramera endemoniada", proclaman las parroquianas encargadas de pregonar a los cuatro vientos, la màs grande novedad de trascendencia unica que se presentaba por primera vez en el poblado. Todo el pueblo se conmociona y la gente se congrega alrededor de la casa cural, màs con curiosidad morbosa que con cualquier otra intenciòn, ya que se trata de la noticia màs escandalosa de la comarca en muchìsimo tiempo.

Màs que un dìa, Francisco otorgò cuatro dìas que ya han pasado para que Luz regrese, pero ella no retornarà ni muerta. Durante estos cuatro dìas Luz de Obando no ha salido de la casa cural, ni para tomar el sol.
-Por la acusaciòn del delito de abandono de hogar, se ordena traèr bajo custodia hasta este despacho de corregitura, a la señora Luz de Obando de Rangel; para que rinda descargos, explicaciones, y declaraciòn por su reprochable conducta que atenta contra la moral y las sanas costumbres de la Nueva Granada. Firma el honorable señor corregidor de Simacota, don Pantagruel Madrazo. Comuniquese y cumplase- ha leìdo el comandante de guardia de Simacota, que acompañado por tres custodios màs, hacen la diligencia de captura de Luz de Obando, en la entrada de la casa cural. Luz con expresiòn de soberbia y orgullo en su cara se limita a escuchar, y con su actitud està lista para enfrentar la situaciòn. Pero ella no està sòla...Andrès Rosillo sujetandola del brazo la acompaña hasta la corregitura, adonde todos marchan en este momento. Luz y Andrès infunden tanto respeto, que ninguno de los guardias que ha realizado la aprehensiòn se ha atrevido a tocar a Luz, ni mucho menos al clèrigo. La escena observada por todos es patètica. Luz y Andrès con los custodios rodeandolos, todos rumbo al despacho de Pantagruel Madrazo, mientras otros guardias tienen que replegar, o por lo menos intentar dispersar a toda la poblaciòn de Simacota que no quiere perderse detalle alguno.
Dentro de la corregitura los animos estàn bastante caldeados, empezando porque todos quieren hablar al mismo tiempo. Despues de unos minutos, el corregidor lògra poner orden y otorgar el uso de la palabra respectivamente.
-Padre Rosillo, con el debido respeto, usted no tiene nada que hacer aquì; yo sè que doña Luz es su sobrina, pero ella ha abandonado a su legìtimo esposo, y es mi deber corregir dicha situaciòn anormal y jamàs vista en este tranquilo pueblo de Simacota- reclama el corregidor Pantagruel Madrazo a Andrès.
-Se equivoca corregidor; en este momento no estoy aquì como tìo de la acusada, ni siquiera como sacerdote; yo estoy aquì en calidad de magistral defensor de esta inocente mujer. Soy el abogado defensor de esta detenida, y ni usted ni nadie va a quitarnos ese derecho ni a ella, ni a mì- dice Andrès con esa vehemencia que solamente lo caracteriza cuando ejerce como hombre de leyes. Sin embargo dicha actitud acentùa la ràbia de Francisco.
-Esto es inconcebìble padre Rosillo; su sobrina me abandona dejando mi honor de esposo y caballero practicamente manchado y completamente burlado; convirtiendome en el hazmereir de las gèntes de bien, y gentuza de este pueblo; y ahora usted pretende que semejnate humillaciòn de la que soy vìctima, tenga defensa alguna- refuta Francisco practicamente a gritos. El corregidor intenta calmar los animos exaltados y terminar la diligencia de descargos a la mayor brevedad, porque en las afueras de su despacho hay otro plèito que no da espera; el de los habitantes de la regiòn que se agolpan para entrar a la corregitura a como dè lugar y no perderse detalle alguno del primer abandono de matrimònio oficial, en la historia de la comarca; asì que los guardias españoles infructuosamente siguen intentando de que todas las curiosas y curiosos se retiren a sus casas...Arengas, reclamos, e improperios a favor y en contra se escuchan dentro y fuera de la corregitura..."La puta Luz de Obando se cansò de ser dama"..."Lo dicho; al marica de Francisco Rangel no le funcionò el pipì con semejante mujerzota"..."Làstima que Luz de Obando sea tan pierniabierta, porque la ricahembra, màs que bendecida por el tìo, està como Dios manda".
Mientras que adentro de la corregitura, con una tensa calma se realiza la diligencia judicial.
-Doña Luz de Obando de Rangel; sirvase aclarar ante este despacho, los motivos que la llevaron a usted en su calidad de señora, o sea de acuerdo a su estado civil de legìtima esposa; el por què ha abandonado a su legìtimo esposo don Francisco Rangel aquì presente, y con la intenciòn de no regresar jamàs al lado de èl- interroga el corregidor de Simacota.
Luz asume una actitud tìmida y recatada.
-Me he visto en la penosa obligaciòn de tener que abandonar a mi esposo...Porque Francisco Rangel en sus artes amatòrias ejerce mañas inmorales, impùdicas, colmadas de obscenidades, y de impura concupiscència- dice Luz de Obando falsamente compungida y con su cabeza gàcha mirando al piso. Ante tan insospechada respuesta, todos en la corregitura quedan atònitos, mirandosen de reojo como tratando de entender que pretende la bella diva, mientras que Francisco respira ahogado, totalmente desconcertado y atònito al escuchar esas palabras que ni èl mismo imaginaba.
-Estoy tan extrañado como todos ustedes; Luz y yo tuvimos tan poca intimidad...Yo solamente he tratado de hacerte feliz. Si mis artes amatòrias no son las mejores, perdoname, pero regresa a casa ya mismo y retirarè los cargos. Tù debes comprender que yo no puedo quedarme cruzado de brazos con esta afrenta. Yo no puedo ser el primer esposo con el honor manchado de este pueblo. Luz de Obando, o limpias mi honor, o no descansarè hasta que cumplas con la obligaciòn de regresar a mi lado donde te corresponde estar- espeta Rangel indignado.
Luz se acerca a Francisco enfrentandolo y mirandolo soberbiamente.
-Nunca regresarè a tu lado porque no te amo, no estoy obligada a amarte, y nunca amarè a un impùdico como tù- dice Luz enfàtica, a la vez que Francisco àbre sus ojos como si fuera a devorar a Luz; completamente desubicado no entiende de dònde saca esa mujer tan falsos descargos.
-Corregidor, mi protegida exige que se retire el denuncio de abandono, y que muchìsimo menos se vaya a asociar al delito de adultèrio, porque eso serìa injurioso y calumnioso, lo que me obligarìa a proceder en derecho; ya que para asociar delito de adultèrio, tendrìa que existir una tercera persona que yo no veo por ninguna parte. Mi protegida ya fue lo suficientemente clàra de por què tuvo que abandonar al distinguido caballero Francisco Rangel- dice Andrès revisando audazmente los escritos de la querella. Sin embargo Francisco no puede contenerse màs y explota encolerizado, con sus ojos como si estuviera echando chìspas.
-Señor corregidor, todo lo que Luz de Obando ha dicho hoy aquì es falso, es una fàrsa, es inaudito y completamente calumnioso.
Y Luz dispuesta a responderle a Francisco, es interrumpida con una señal por su tìo que se le adelanta y en actitud retadora protesta.
-Corregidor, y don Francisco; ustedes dos son hombres no santos, y quieren tragarse viva a mi protegida; pero eso no podrà ser porque ella ya ha expresado los descargos que la llevaron a abandonar su hogar. Lo siento mucho por su honor don Francisco...Porque usted no està pleiteàndo por un verdadero amor hacia mi sobrina.
-En eso usted tiene toda la razòn padre Rosillo, esto no es una disputa de amor; esto es una disputa de honor. El amor no me importa para nada; porque aquì solamente hay dos cosas sagradas, su sotana y mi honor de esposo agraviado y caballero- dice Francisco sin titubèos de ninguna indole, generando asì la indignaciòn de Luz que se acerca y abofetèa a Rangel con dos cachetadas que se escuchan hasta en las afueras de la corregitura.
-A mì me respetas Francisco; yo no soy una de tus yèguas ni de tus propiedades con las cuales puedas disputar tu maldito honor...Gracias por confirmarme que yo solamente soy una cuestiòn de honor para tì, y jamàs una cuestiòn de amor; pero yo soy una mujer de carne y hueso, soy humana; y el hombre que estè a mi lado, lo estarà anteponiendo el màs infinito amor, por encima del honor que sea- le reclama Luz a Francisco mientras ella llora encima del hombro de su tìo.
-Corregidor, como magistral de mi defendida, exigo a este despacho y ajustandome en ley, que se acepten sin màs discusiòn, los descargos que ella a expuesto, y que la obligaron a abandonar su matrimonio; ademas que usted comprenderà que no se pueden pedir pruebas de artes amatòrias, porque ni mi protegida es prostituta, ni yo como abogado, y ahora sì como pàrroco y defensor nùmero uno de la moral y las buenas, sanas, y santas costumbres de este pueblo, podrìa permitirlo...¿O què quiere usted señor corregidor?...¿Que Luz y Francisco se pongan aquì en su despacho a hacer el amor, para calificar que tan inmorales y obscenas son las artes amatòrias del matrimonio fallìdo?...-pregunta Andrès ante la impotencia del corregidor que siente como si tuviera sus manos atadas. Francisco Rangel estalla en intensa ìra y dolor, y pierde todo respeto.
-Escucheme bien padre Rosillo, todo lo que usted y su sobrina han declarado es una completa mentira, una gigantesca fàrsa, y una calumnia de mierda; desgraciado cura malparido; usted es el demònio con sotana- grita Rangel y luego lànza un escupitajo en la cara de Andrès que aprieta sus puños conteniendose.
-Ahora lo entiendo todo Andrès Rosillo, usted y su puta sobrina tenìan esto friamente planeado, quien sabe con que intenciones; pero me le convertirè a ambos en la peòr pesadilla. Usted curita hijueputa que con su ramera sobrina disfrutaron de mis riquezas y mis bienes; ahora sabràn que el dinero tambien sirve para cagarse incluso en sotanas untadas de vagina puteada- dice Francisco con sus ojos oscurecidos, a la vez que Luz enfurecida se dispone nuevamente a abofetearlo, pero Rangel esta vez le detiene el brazo, y ahora es èl, el que abofetèa a Luz de Obando, provocando la ìra de Andrès Rosillo que se abalanza sobre Francisco arrojandolo al suelo y puñeteando su ròstro hasta reventarle la nariz. Los guardias españoles separan a los dos hombres, sujetandolos en los brazos mientras que Francisco con su narìz reventada vuelve a escupir en la cara sudorosa del clèrigo que exaltado espeta a Francisco.
-Le aceptamos el desafìo Francisco Rangel, mi sobrina y yo le aceptamos el desafìo; hundanos si puede con su maldito dinero; pero la pròxima vez que usted la tòque a ella, serà hombre muerto, asì tenga que convertirme en el cura recluso de quien sabe que prisiòn.
Anonadado y nervioso, el corregidor no està dispuesto a tomar partido entre la aristocràcia, y la iglesia de Simacota; asì que de manera escueta sentencia...-Escuchados los descargos, se descarta el denuncio al no probarse el adultèrio de la implicada doña Luz de Obando...Queda usted libre de toda acusaciòn, y puede regresar a vivir bajo la tutorìa de su tìo; y los descargos enunciados por doña Luz de Obando en este despacho, se mantendran siempre en reserva para que jamàs sean de domìnio pùblico.
Luz y Andrès todos dìgnos, salen de la corregitura agarrados de gancho y sin dirigirle la mirada a nadie. Camino hacia la casa cural, algunos parroquianos los siguen. Y cuando van llegando se escucha la voz de Francisco Rangel, sin importarle que el pueblo oiga sus palabras.
-Esto no se quedarà asì, Luz y cura Rosillo; irè hasta los tribunales màs altos si es necesario; pero esta herida a mi honor les costarà la tranquilidad y la paz. Y olvidense de mis contribuciones a esta parròquia de burdèl; porque de ahora en adelante mis limosnas y diezmos seràn para la parròquia de El Socorro, adonde pertenezco desde ya. Ustedes pagaràn demasiado càro todo este daño a mi honor...Y no lo olvide, maldito Andrès Rosillo; Luz de Obando siempre serà mìa y solamente mìa- sentencia Francisco gritando como loco; recalcando que para la sociedad de esta època de apariencias y "què diràn", todo honor es sagrado; pero sobretodo para todo aquèl que sea de apellido Rangel, el honor es incluso màs importante que la vida misma. Nunca en toda la historia de este poblado, el honor de alguien ha sido tan humillantemente burlado, y de manera tan pùblica. Francisco Rangel no amenaza; advierte, y lo que le vociferò a Andrès Rosillo, no es el resultado de la ìra que le ha embargado su corazòn, sino que es algo que èl aplicarà lo màs fiel que su posiciòn social y poderìo econòmico lo permitan: Le harà la vida imposible a Luz y Andrès; se convertirà en el peòr obstaculo para la felicidad de ambos; utilizarà todo su poder patrimonial y sus influèncias para que Luz regrese a su lado, aunque sea solamente por mantener las apariencias, sin importar que no exista amor alguno, porque para Rangel lo importante es recuperar y limpiar su honor manchado; es decir que Francisco utilizarà todo lo que estè a su alcanze para separar a Luz de Obando, de Andrès Rosillo; y lo harà por lo que èl considera màs un acto de honor y justicia, que de venganza.

A lo largo de los meses posteriores Luz y Andrès, retoman su concubinato clandestino; aquella maravillosa uniòn libre genuina, prohibìda, autentica, y colmada de ese amor infinito de pareja que supera todas las vicisitudes, y exclusivamente se lògra con esa màgia y esa quìmica que existe cuando el universo se confabula para que asì suceda; aunque a veces se conspire en favor de la misma sangre convertida en incesto sagrado.

En la parròquia de Simacota ya comienza a sentirse la austeridad econòmica, y las necesidades bàsicas podrìan volverse evidentes. Por este motivo Andrès junto con dos indìgenas y tres esclàvos, inician en el solar y pàtio trasero que ùnen la iglesia con la casa cural, la construcciòn discreta, silenciosa, y lo màs desapercibida posible de un alambique...Otro de los talentos ocultos del canònigo y adulterino don Andrès; hasta la misma Luz està extrañada y a la vez asombrada; pero son las primeras pinceladas del gran supernegocio que sacarà definitivamente de pobres, a la iglesia del pueblo, a Luz de Obando, y a Andrès Rosillo; porque no hay mejor rentabilidad que las extraordinarias ganancias de lo prohibìdo; no existe mejor negocio que lo prohibìdo. Tan prohibìdo y arriesgado, que Andrès solamente hasta la terminaciòn de la rùstica construcciòn, le revela a Luz, a los dos indìgenas, y a los tres esclàvos, cuàl es el sigìlo, el secreto, y el misterio por el que se ha hecho este alambique aquì en el patio trasero de la iglesia y la casa cural; solar trasero que jamàs se habìa utilizado para absolutamente nada.
Cuando ya todo està listo y debidamente pulido con las especificaciònes exàctas que Andrès dispuso; y financiada la construcciòn del pequeño alambique, con la venta de la casa de Martina madre de Luz, de donde tambien se compran utensìlios y demàs elementos de trabajo; y se fìja la primera bàse monetària del nuevo negòcio...A la primera persona a la que el canònigo le confiesa lo que va a realizar, es obviamente a su primera dama.
-Mi querida Luz; de esta pobreza en la que nos dejò Francisco Rangel; saldremos, fabricando "la bebida del diablo"- dice Andrès tajante.
-¿A què te refieres cuando dices "bebedizo del diablo"?- pregunta Luz misteriosa y en la misma voz baja en la que Andrès le conversa.
-Nos haremos ricos fabricando...aguardiente- responde el clèrigo secreteandole a su amada, que respirando asustada, recuerda que en estos finales del siglo dieciocho, el aguardiente està estrìctamente prohibìdo, y severamente abolìdo; e incluso la iglesia de esta època considera al aguardiente como una de las "bebidas del diablo" calificandolo de bebida mortal, orìn de Lucifer, veneno sabroso pero que apelotarda y vuelve tòrpe de por vida a quien òse tomarlo, y otros apodos màs.
Andrès Rosillo aprendiò a realizar una de las fòrmulas màs pùras y deliciosas de la que se tenga noticia en los anaquèles secretos de la Nueva Granada, para la fabricaciòn de aguardiente. La fòrmula y el còmo producirla, las aprendiò de manera ultrasecreta y rigidamente cuidadosa, cuando èl era apenas un seminarista y se ganò la confianza de una comunidad de fràiles españoles radicados en Santafe de Bogotà mientras Andrès estudiaba para convertirse en sacerdote. Desde hacìa varios años estos fràiles, publicamente en el dìa predicaban desde el pùlpito, que un buen hijo de Dios no podìa tomar tragos prohibìdos o bebidas del diablo; pero en la noche esos mismos fràiles fabricaban aguardiente clandestinamente para aliviar las penas, los frìos extremos santafereños, curar el desanimo, e incluso sanar "los males de trìpa", los males de estomago, y de paso enriquecerse a còsta de lo prohibìdo, que por el simple hecho de ser prohibìdo, es lo màs costoso. Se dice que hasta los virreyes de esta colònia española del Nuevo Reino de Granada, sin excepciòn han sido adìctos a tan dulce y àgria bebida que encandelilla y alegra el alma, y la pone a volar. Pero en El Nuevo Reino de Granada, fabricar, producir, traficar, y distribuir aguardiente, es un delito tan grave que puede castigarse incluso con la reclusiòn por decadas en mazmorras españolas ubicadas en el Caribe o en la misma España si es necesario. Traficar y producir aguardiente es un delito tan peligroso que publicamente nadie se atreve tan siquiera a pronunciar dicha palabra, porque ese simple hecho le podrìa generar sospechas a esa persona. Pero Andrès Rosillo, amante del riesgo como siempre, agrega desde ahora una nueva actividad clandestina, a su ya larga lista de actividades prohibìdas, dejando escrito para la historia que fue precisamente èl, el canònigo Rosillo, el fundador de la primera fàbrica de aguardiente que existiò en Simacota y alguna extensa parte de la Nueva Granada. El clèrigo sabe a lo que se expone, y està dispuesto a asumir el riesgo; tal y como lo asumieron en el pasado, los fràiles españoles que introdujeron y enseñaron a producir la bebida en la Nueva Granada; asì como en otras colònias españolas en tierras amèricanas la evangelizaciòn forzada la introdujo la cùria; de la misma manera esa evangelizaciòn la introducen ellos trayendo consìgo fòrmulas secretas de bebidas alcohòlicas prohibìdas...En las còstas caribeñas enseñan a las colònias, junto con las ìslas, y demas zonas costèras a fabricar ron, que tambien està prohibìdo...Tal y como los curas españoles que llegan a Mèxico son los que enseñan e introducen la fabricaciòn clandestìna de tequìla, basados en la fòrmula del aguardiente, pero con la diferencia de que la mezcla la realizarìan cien veces màs fuerte, para asì dar origen al tequìla...De la misma manera que es la cùria portuguesa de la colònia, la que introduce en Brasil y les enseña a ellos, la fabricaciòn de cachasa, basados tambien en una fòrmula similar a la del aguardiente, pero con una destilaciòn un poco diferente. Quedando escrito para la clandestìna historia negra de la cristiandad; que son el clèro español y el clèro portuguès catòlicos, los que sientan las bàses de la "bendita" y apetecida alcoholizaciòn Suramericana, Centroamericana, y del Caribe; tal y como el pastoral luterano, protestànte, y anglicano se encargarìan de sentar las bàses alcohòlicas de Norteamerica , al introducir en esa parte del Nuevo Mundo las fòrmulas secretas del whisky y el brandy que tambien son prohibìdas por los ingleses en sus colònias del Nuevo Continente. Asì se registrò para la historia, que las tres Amèricas quedarìan "agradeciendo" por los sìglos de los sìglos, gran parte de su "santìsima" alcoholizaciòn, a las iglesias cristianas: Catòlica, Luterana, Anglicana, Protestante, y Evangèlica; porque como lo dirìan para sus adentros, algùn obispo, arzobispo, cardenal, pastor, predicador, y Papa: -Toda iglesia es una puta santa!.
Pero como en el caso especìfico de la Nueva Granada, el sòlo hecho de pronunciar tal "bebedizo del diablo" , aguardiente, generarìa problemas; entonces los fràiles españoles tambien le crearìan una palabra clàve: Como la palabra aguardiente tiene once letras, A G U A R D I E N T E , entonces el nombre clàve serìa: LAS ONCE.
De esa misma manera Luz, Andrès y los demas implicados llamaràn secretamente a la "peligrosa" bebida: Las once.
En el solar detràs de la iglesia y la casa cural de Simacota, el alambique construìdo se ha dividido en dos: La zona màs grande para fabricar el aguardiente, y la otra zona, que es la pequeñita, para fabricar sorbètes naturales de todas las frutas y venderlos por la ventana de la casa cural que dà a la plaza central del pueblo; porque Andrès necesita un negocito legal que le sirva de soporte para justificar los discretos trabajos del alambique y algunos ruidos poco sonoros que se puedan producir. Cualquier duda de alguien de afuera se justificarà con la fabricaciòn de jugos naturales para el sostenimiento de la parròquia, y asì poder tapar su gran negocio prohibìdo, clandestìno, y juridicamente peligroso.

La maravillosa idea del abate Rosillo, resulta ser un increìble mercado redondo; Andrès y Luz lògran crear una red de distribuciòn que cùbre Simacota, El Socorro, y los pueblos aledaños de ambos; y a veces con algunos envìos demorados pero tambien fructiferos a Tunja y Santafè. Esclàvos e indìgenas bien pagados, son los encargados de transportar en caballos y mùlas; garràfas y cantinplòras de bàrro, repletas de delicioso y pùro aguardiente, camufladas entre los demas recipientes y jàrras que llevan sorbètes de frutas naturales por si son requisados en el camino por alguna autoridad. El supernegocio es de tal rentabilidad, que hasta los esclàvos que trabajan con el clèrigo en su secreta empresa, se convierten en esclàvos con sueldo, y los indìgenas empleados tambien estàn muy bien pagados, ya que Andrès al retribuirles con apetecidos salarios; màs que pagarles por su trabajo, en realidad les està es comprando su silencio. Y si hay que sobornar a algunos guardias de camino, no hay problema; las ganancias tambien alcanzan hasta para eso y màs.
La rentabilidad es tal, que las jugosas donaciones que en el pasado les hacìa Francisco Rangel, ahora son catalogadas como poca cosa, al lado de lo que està generando la producciòn y el tràfico de aguardiente; a tal punto que cuatro despues, Andrès Rosillo y Luz de Obando son archimillonarios.
-Benditas sean las once, viva por siempre el aguardiente- exclama pacito el canònigo Rosillo con la alegrìa reprimìda que le produce contar tanto dinero y joyas, porque quien no tenga para pagar la bebida deliciosa con dinero, morrocotas, o monedas, puede pagar con joyas.
Sin embargo Andrès controla a su diosa para que ninguno de los dos jamàs haga obstentaciòn alguna. Ambos son adinerados pero secretamente, de puertas hacia adentro, porque de la casa cural hacia afuera, Luz de Obando continua siendo tan sòlo la sirvienta de la casa cural y encargada de las labores de asistencia y quehaceres domèsticos de la parròquia, mientras que el clèrigo continua siendo el sencillo y descomplicado pàrroco de Simacota, gestor de la moral y las buenas costumbres, aunque todavìa exista en el papel, una sociedad de damas ilustres que le ayudan en el intento; igualmente continua siendo abogado de los pobres, cuando los pobres asì se lo requieren...Tambien èl se las arregla para continuar en su labor subversiva comunera...Y en el solar trasero de la iglesia, fabricando aguardiente para distribuir a los adultos, y jugos naturales para distribuirle a los niños, aunque la verdad sea dicha, son màs los jugos de frutas que Andrès y Luz regalan a los pobres, què los que venden; pero eso no le importa a la feliz pareja..."Regalemos jugos a todos, que el dios del aguardiente proveerà". Andrès dirige la producciòn y distribuciòn de las ONCE, mientras que Luz se encarga de llevar la contabilidad, y de regalar los sorbètes de frutas atravès de las ventanas de la casa cural.
-Amor mìo, lleva tù la contabilidad, que a ustedes las mujeres les rinde màs toda riqueza- le decìa el clèrigo a su sobrina, mientras le enseñaba las cuatro operaciones bàsicas de las matemàticas, que Luz aprendiò con gran destreza, ya que en esta època la mayorìa de mujeres no saben sumar, ni restar, ni multiplicar, ni dividir. Sin embargo Luz de Obando aprende rapidamente y sin escatimar esfuerzos.
Pero lo prohibìdo se paga con un alto precio, y Andrès Rosillo ya tiene en su historial tres motivos màs que suficientes para llevar al paredòn a cualquiera: Sacerdote catòlico de romance clandestino con su propia sobrina; insurgente contra la corona española y toda autoridad que la represente; y desde hace cuatro años, productor y traficante de aguardiente. Lo unico que lo sàlva es su sotana, su apellido Rosillo, y su preparaciòn que lo catalòga como uno de los abogados magistrales con enfasis en derecho canònico màs eminentes con cierta fama y prestìgio ya, en gran parte de la Nueva Granada.

Sin embargo estos han sido tambien los mismos cuatro años en los que Francisco Rangel no se ha resignado para nada: Ha ìdo a hablar con el obispo de la regiòn que le prometiò hacer algo para que Luz de Obando regrese a su lado como su legìtima esposa. Luego Rangel al ver que el proceder del obispo de la regiòn era tan lento, entonces se fue hasta Tunja para hablar con el arzobispo de esa ciudad, a ver si podìa hacer algo...Dicho arzobispo tambien le prometiò no cruzarse de brazos, pero lo unico que hizo fue trasladar el caso al arzobispado de Santafè, adonde tambien llegò a exigir justicia ante las autoridades eclesiàsticas que ya tienen desde antes de la llegada de Rangel, algunos elementos donde catalògan al canònigo Rosillo con la mala fàma de ser un "clèrigo problema".
Francisco Rangel siempre expone el argumento de que su esposa lo abandonò para irse a vivir con el cura del pueblo que a la vez es su tìo. Los conductos regulares y los despachos que visita Francisco, siempre tratan de eludir la denuncia, por lo que hay sacerdote de por medio; entonces se tiene tambien la sospecha que si la susodicha Luz de Obando se fue a vivir con su tìo y tutor espiritual, es porque seguramente Rangel le daba mala vida.
En Santafè Francisco tiene algo de suerte, y por su prestància y posiciòn social es recibido por la alta cùria que lo escucha con atenciòn. Un obispo sèrio y tìmido, en representaciòn del arzobispo, se encarga del caso, pero en realidad a este gòdo obispo no le interesa tanto el abandono de Luz de Obando que le narra Francisco en su exposiciòn; la verdadera preocupaciòn de la cùria santafereña, es que se nombre tan insistèntemente a un sacerdote de la santa madre iglesia llamado Andrès Rosillo, del que ya se tienen informaciones de otras fuentes de ser un cura dìscolo, solapadamente rebelde, y segùn se rumora, partidàrio de los "atèos" comuneros.
-Don Francisco Rangel, reciba usted la bendiciòn del señor arzobispo, y mi humilde bendiciòn para que Dios nunca deje de estar presente, ni siquiera en estos dificiles momentos que usted està pasando. Tiene usted mi garantìa de que se tomaràn medidas al respecto- ha dicho el obispo de pocas palabras, otorgandole asì alguna esperanza a Francisco, de que algo se va a hacer.
-Yo sòlo exigo como esposo agraviado y deshonrado, que mi legìtima esposa y con la cual me casè en santa ceremònia catòlica, apostòlica y romana oficiada por el padre Andrès Rosillo; regrese a mi lado- dice Francisco mientras se arrodilla para besar el anillo del obispo; y de pàso le entrega una carta sellada que le ha enviado el corregidor de Simacota don Pantagruel Madrazo. Carta donde èste expresa con sùmo respeto las reservas e inconformidades que tiene con respecto al pàrroco Andrès Rosillo. Porque desde hace algùn tiempo, sin duda alguna, el canònigo Rosillo se ha convertido en un lìo disimulado, pero lìo al fin y al càbo, para la alta cùria de Santa Fe, que al dìa siguiente de la visita de Francisco, se reune en plèno para tratar un sòlo tema: Andrès Rosillo...Entonces se toman decisiones al respecto, partiendo de la bàse de que el abate Rosillo no puede permanecer màs tiempo en Simacota.
Lo unico que no se atreve a expresar el corregidor en su misiva, porque no està totalmente seguro, es lo referente a las sèrias sospechas que èl tiene de que en el solar trasero de la iglesia se estè fabricando algo màs que simples jugos de frutas; aunque todavìa no sepa exactamente què.

Y algunas semanas despues Andrès entra en un ataque de fùria porque la correspondencia que llega de Santa Fe, es contundente.
-Maldita sea esta carta; malditos sean todos ellos- exclama con ìra el prelado, inerme y ofuzcado ante la mirada desconcertante de Luz que trata de calmarlo.
-¿Pero què te pasa mi canònigo?...¿Por què te has puesto asì?- pregunta la bella dama mientras abraza a Andrès consintiendolo. El abate le entrega la carta para que ella misma la lea...Luz en un comienzo lee en voz baja, pero poco a poco va aumentando el volumen de su sensual voz...
...-Entonces se le ordena al clèrigo Andrès Rosillo, que acatando los desìgnios de la santa madre iglesia, se translade y tòme posesiòn lo màs pronto posible, como nuevo capellàn de la parròquia de la Villa de la Santa Inmaculada Concepciòn de Fòmeque, considerada tambien tierra de Dios-...Luz respira profundo y deja de leèr la misiva mirando resignada a los ojos de su clèrigo amado, que se calma un poco.
-En fin; tampoco me puedo enfurecer tanto. Doy gracias al Todopoderoso de que estos casi nueve años aquì en Simacota marcaron mi vida. Te conocì como mujer, me enamorè de tì, tenemos una relaciòn estable imperfecta pero bonita; los ultimos cuatro años el alambìque de aguardiente solucionò nuestro futuro llenandolo de prosperidad con crèces. Y reconozco que lo unico que verdaderamente me ha dolido es que en este tiempo me tocò darle el ultimo adios a mi adorada hermana, que Dios tenga bajo su luz perpètua- dice Andrès con tristeza mientras hace su rapido balance refugiàndose en los brazos de su dueña que lo consuela.
-Y lo peor de todo es que ante las ordenes de arzobispado; no hay nada que se pueda hacer, sàlvo cumplirlas. Como se dice en el argot eclesiàstico: O las ordenes se cumplen, o se acaba la iglesia- termina de decir el canònigo, resignado a su suerte.
-Detràs de todo esto debe estar la porquerìa del corregidor ese- dice Luz indignada.
-Y el hijueputa de tu esposìto- redondea Andrès con disgusto.
-Mi unico "esposo" eres tù- refuta Luz secamente.
Ambos quedan en silencio por un rato como si intentàran planear sin pronunciar palabra el pàso a seguir, que no es otro que el desmonte del alambìque, la liquidaciòn de la clandestina empresa, con el mismo sigìlo con el que la fundaron hace un cuatrènio; y el cierre de ese cìclo de ocho largos años ejerciendo como pàrroco y otras cositas, en la apacìgue, chismosa y calurosa Simacota, casi nueve, que jamàs se repetiràn, ni para Luz, ni para Andrès.
-¿Me llevaràs contigo?- pregunta Luz a media voz, rompiendo asì con el silencio. Andrès conmovido enciende una vela porque ya està empezando a oscurecer; se acomoda en su sillòn, y sienta a Luz sobre sus piernas.
-Mi amadìsima loquita...¿Acaso me creès capàz de dejarte?...¿Piensas que podrìa dejar de escuchar tu voz, aunque sea cuando estàs brava?...¿Acaso tengo la capacidad de dejar de sentir tus carìcias; dejar de sentir tus besos, dejar de beber tu nectar de flor imponente y hermosa?...¿Acaso soy capàz de dejar de recibir tu amor, cuando tu amor es la bàse de mi existir?...Ni siquiera soy capàz de morirme sin tì- dice Andrès con gran sensibilidad mientras que Luz inclina su cabeza recostando su ròstro en el de Andrès que la besa en el cuello...Ambos se entregan siempre como si fuera la primera vez, porque màs que hacer el amor Luz de Obando ya es el amor personificado de pareja còsmica y ardiente, que asciende a la màs sublime profundidad celestial de los sentidos...Con el sòlo hàlo de su esbelta figura, esta divina fèmina podrìa resucitar al màs muerto de los hombres...Luz de Obando naciò para ser insaciablemente esplendoròsa, amor de paraiso celestial y sexo de paraiso terrenal, porque la vènus alteza Luz de Obando es antetodo y por sobretodo, còito de diosa purificada perfumada por virgenes, còpula de màja que quita el pecado del mundo, dichoso el invitado a esta cena en la màs enardecìda seducciòn; sagrada en el momento de poseerla; versiculos de clìtoris en su màs elixir vulva...Despues de esta preciosa dama en la calle y majestuosa meretriz en la cama; solamente la muerte; y despues de la muerte, el erotìsmo eterno de Luz de Obando y su amor perpètuo.


EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS
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