lunes, 4 de febrero de 2008
EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS (CAPÌTULO 8)
EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS
ES UNA OBRA DEBIDAMENTE REGISTRADA
COPYRIGHT BY JORGE JIMÈNEZ FLÒREZ
(ANTES DE LEÈR ESTE CAPÌTULO 8; LEE PRIMERO LOS CAPÌTULOS ANTERIORES; LOS ENCONTRARÀS MÀS ABAJO; Y EN EL LINK DE ENTRADAS ANTIGUAS)
EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS
NOVELA ORIGINAL: JORGE JIMÈNEZ FLÒREZ
CAPÌTULO 8
Quince de febrèro de 1.808...Catedral Mayor de Santafè de Bogotà...Toda la èlite citadina encabezada por el virrey Amar y Borbòn, estàn reunidos como invitados especiales en la ceremònia de ascenso de siete obispos entre los que se encuentra el nuevo obispo Andrès Rosillo.
La catedral està colmada, y la gran mayorìa es todo el alumnado en plèno del colegio Santo Tomàs, incluìda la solemne coral juvenil, que junto a la coral de adultos del colegio Mayor del Rosario, de donde se egresò universitariamente Andrès; entonan conjuntamente los cànticos y responsos de la elegante y majestuosa ceremònia religiosa que es oficiada por el neuròtico arzobispo de Bogotà; ante el cual, cada uno de los nuevos obispos, tendrà que inclinarse y hacerle reverència en actitud de rìtual, tal y como lo ordena el protocolo episcopal...Con el fondo musical de las dos corales monumentalmente unidas en prodigiòsas voces y hermosos cantos religiosos; los nuevos obispos van ingresando colocandose frente al altar donde los espera el arzobispo...Los nuevos obispos estàn uniformados impecablemente con nueva casulla de color verde que ya llevan colocada cubriendolos debidamente...La casulla de Andrès es la màs llamativa porque es a la que màs se le notan los brillos dorados de los hilos de oro, en el màs hermoso bordado realizado con las delicadas manos de Luz de Obando.
En mèdio de la imponente ceremònia llega el momento cumbre donde el arzobispo pregunta en puro latìn a Andrès, y uno por uno a los demàs obispos, respectivamente.
-¿Quieres servir como apòstol obispal de el Señor nuestro Dios?.
A lo que Rosillo y los demas, uno por uno, responden tambien en latìn.
-Humildemente sì lo deseo...Humildemente sì lo quiero.
-Entonces recibe èste, el bàculo del humilde obispo con el que forjaràs el camino a Dios, de tus pastores y feligreses...Èsta, la mitra que simboliza el Espìritu Santo siempre contigo...Y èste, el anillo obispal con el que obedeceràs los preceptos de la santa madre iglesia catòlica, apostòlica y romana, representados en los principes cardenalìcios, y su santidad el Papa- dice el arzobispo en latìn mientras que el obispo ordenado recibe su bàculo, se deja colocar su mitra en la cabeza; y por ùltimo el anillo obispal en el dedo anular de la mano derecha.
-Acepto con humildad, este bàculo de obispo, la mitra, y el anillo obispal, invocando al Espìritu Santo para que desciènda sobre mis pastores, mis feligreses, y sobre mì, iluminandonos siempre, en el nombre de Jesucristo nuestro Señor, convirtièndome en su humilde instrumento...Amèn- responde Andrès en Latìn, y cada uno de sus compañeros de ceremònia obispal, respectivamente.
El momento es tan emotivo que de los preciòsos ojos marrones de Luz de Obando sentada muy hermosa en las primeras fìlas, bròtan algunas làgrimas silenciosas, pero llenas de orgullo y satisfacciòn por su canònigo. Una vez Rosillo se levanta despues de estar en el reclinatòrio orando ante el Cristo del interior de la catedral, y con las dos corales que no cesan su hermosa mùsica sacra; de la manera màs sutìl y disimulada, Andrès Rosillo hace una mèdio-reverència ante su amada, dandole a entender, que ese gran logro tambien pertenece a ella; que se percata del genuìno detalle y se lo corresponde con el mismo disimulo, moviendo levemente sus sensuàles y brillantes làbios, como quien envìa un amoroso beso en la distancia.
La ceremònia es todo un acontecimiènto, ya que es la primera ceremònia de nuevos obispos en la ciudad, en lo que va corrido de este siglo diecinueve; desde el siglo pasado no se veìan esta clase de eventos religiosos en Santa Fè...Y es por eso que la catedral està hermosamente decorada y repleta de gente.
Luz de Obando està tan elegante y bella, que como siempre ocurre, es imposible que pase desapercibida. Ella se siente muy orgullosa de su obispo, al mismo tiempo que Andrès la observa de reojo, admirando la preciosura de esta mujer que parece haberse bebido toda la fuente de la juventud sin dejarle ni una gota a nadie; porque el nuevo obispo cae en cuenta de que su escultural y juvenil propietària, està tan hermosa como cuando se enamorò de ella, siendo apenas una jovencita de diecisiete años de edad, en Simacota. Y desde entonces, durante todos estos años, los dos se han acostumbrado y se han tolerado mutuamente, con sus defectos y virtudes, en una complicidad tal, que practicamente ambos se alejaron de las familias Rosillo y Obando, para que jamàs se despertaran suspicàcias, ni se realizaran juzgamièntos o censuras de indole familiar. Por eso en esta ordenaciòn de obispos, el unico familar presente del obispo Rosillo, es su sobrina Luz; en un dìa inolvidable y conmovedor para ambos.
Despues de nueve años que lleva Andrès como rector del colegio Santo Tomàs, y Luz de Obando como "la rectora"; el relevo debe producirse; pues todo un obispo no puede ejercer como rector de enseñanza escolar, ya que hay que asumir responsabilidades màs grandes. Es por ello que el episcopado le ha otorgado al nuevo obispo Andrès Rosillo, su primera capellanìa provincial: Su tierra natal...El canònigo es el nuevo obispo de El Socorro, y allì deberà llegar a la mayor brevedad para encargarse de dirigir a los pàrrocos e iglesias de esa regìon que comprende El Socorro, Simacota, pueblos intermedios, parròquias vecinas, y capillas de veredas circunvecinas; todas manejadas desde El Socorro por el obispo Rosillo.
Los alumnos del colegio Santo Tomàs se encariñaron tanto con su vanguardista rector y su "rectora", que les organizan una despedida llena de fiesta y nostalgia. Andrès y Luz tambien se ponen tristes y no es para menos; han sido nueve años que dedicaron a transformar esa instituciòn que antes de la llegada de ellos, no gozaba precisamente de muy buena fama. Mientras que hoy dìa, es una de las màs respetadas de esta Santa Fè colonial, pagana, y horriblemente frìa...Nueve años en los que el canònigo y su marquesa conocièron de punta a punta la idiosincràcia santafereña, sus habitantes a veces distantes y pedantes; con el què diràn como forma de vida, pero en el fondo gente inocente y buena...Nueve años en los que Luz de Obando y Andrès Rosillo se han seguido amando secretamente, contra viènto y marèa.
-Colegio Santo Tomàs: Todos y cada uno de mis alumnos, estaràn siempre en mis oraciònes!- exclama Andrès ante los conmovedores aplausos que lo despiden a èl y a su sobrina, que tambien recibe una calurosa ovaciòn de hasta siempre; con las làgrimas de algunos alumnos que convirtièron a su entrañable y escultural "rectora", en su màs silencioso amor platònico masturbatòrio.
"Luz de Obando; puterìa de hembra; soberana hada de lascìvia"; piensan esos alumnos enamoradizos, observando por ùltima vez a su imponente y severa "rectora", que demora màs de dos horas despidièndose, porque ella decide hacerlo, dandole beso en la mejilla, a cada uno de los doscièntos estudiantes, sin excepciòn, del colegio Santo Tomàs, que siempre la llevaràn en el corazòn; ya que a pesar de su fuerte caracter, su fèrrea autoridad, y sus estrictos castigos; se sienten como los alumnos màs privilegiàdos que siempre seràn catalogados, los primeros alumnos en la historia de la Nueva Granada, estudiantes de un colegio de varones con prefecto de disciplina, mujer; y eso los llena de orgullo y satisfacciòn.
En el gran portòn del plantel educativo, tres carruajes parqueados, replètos de equipaje, conforman la caravana en la que viajaràn desde Santafè de Bogotà hasta El Socorro, el ahora obispo Andrès Rosillo, y su sobrina. Finalmente Luz y Andrès suben al carruaje principal, y se marchan del colegio Santo Tomàs para siempre; con el fondo musical de ochenta mandolinas que son tocadas por los estudiantes que les cantan murgas y estribillos, deseàndoles lo mejor. Los carruajes comienzan su marcha en una tarde gris y densa.
Ya en el interior del carruaje principal; desde afuera no se observa nada, porque Luz y Andrès deciden soltar las cortinillas tapando las pequeñas ventanas.
-Siento como si nos hubièran despedido cantando, doscièntos hijos tuyos y mìos- dice Andrès en susurro con sus ojos aguàdos, en el interior del carruaje donde èl y Luz pueden conversar tranquilamente en la privacidad de ese rùstico transporte, y sin ser escuchados por nadie; de un tema que hasta ahora ninguno de los dos se atrevìa a tocar, por tabù, por verguènza, por temor, o por lo que fuera.
-Doscièntos hijos- suspira el prelado...-Darìa mi obispado y todo lo que tengo, por que me dièras tan solo uno; mi adorada faraòna- dice Andrès gimièndo, recostando su cabeza en el hombro de Luz mientras ella le acarìcia el rostro...-Pero mi semilla no sirve, mi amada.
-¿Y què mèdico te dijo eso?- pregunta Luz consintièndo a su sensible canònigo.
-Ninguno...Pero no se necesita ìr ni siquiera donde el mejor de los mèdicos, para saber que soy un simple cura enamorado...Pero esteril...Es algo que asumì en silencio desde hace años...Antes de tì, tù sabes que hubo otras mujeres, y con ellas tampoco afrontè ninguna paternidad...Soy esteril mi adorada Luz, y te pedirè siempre perdòn por ello- dice Andrès estallando en llanto mientras se refùgia entrañablemente en los firmes pechos de su diosa del alma.
-Calmate mi obispo...Jamàs te he exigido nada...No tienes por què ponerte asì; ni pedirme perdòn de nada...Tù sabes que yo te acepto tal y como tù ères; esteril o no; mi amor por tì es incondicional...Asì que sequemos esas làgrimas; y màs bien respondeme una cosa.
-¿Què cosa?- pregunta Andrès mientras Luz le seca con sus manos, las làgrimas.
-¿Y si la esteril fuera yo?- pregunta Luz secamente pero mirando con profundidad a los ojos de Andrès...-Si te sirve de consuelo, siempre he pensado que la esteril soy yo.
-¿Por què lo afirmas de esa manera?.
-Porque los años me han enseñado, què desde que perdì mi virginidad a los catorce años de edad; hasta hoy; esta bella flor, es hermosa, pero no da frutos- termina de decir Luz, con una entereza admirable; ya que si ella fuera una mujer de caracter debil; no serìa capàz de reconocer algo que la atrasadìsima ciencia mèdica de este siglo diecinueve no es capàz de diagnosticar, ni de afrontar, ni de curar.
Pronto el llanto silenciòso de Andrès, se va convirtièndo en una tìmida risa.
-Todo parece indicar, que tù y yo somos una partida de estèriles sin remedio- dice Andrès.
-No, mi abate- dice Luz con gran seriedad...-Lo que todo parece indicar; es que nuestro amor es bendiciòn; aunque no tengamos hijos; nuestro amor es un culto a Dios; a nuestra manera unica e intimamente mùtua; pero es un rìto al Señor de todos los universos- dice Luz con la seguridad màs romantica y categòrica que conmueve a Andrès hasta lo màs visceral de su ser.
-Por eso tù, mi sagrada Luz de Obando; con hijos o sin hijos; siempre seràs mi màs pura eucaristìa- dice el obispo con su voz entrecortada...Y despues sin medìar palabra, ambos se dan el beso màs apasionado, mientras el carruaje cubierto, bien cerrado, y con sus cortinillas oscurecièndo el interior; aprièta el paso, gracias a los cuatro caballos que lo jalan, y que es conducido por un experto cochero que va sentado en el sillìn del exterior...Andrès recuesta a Luz en su pecho, mientras por un ojal de las cortinillas se observa pura sabana verde, que indica que el carruaje ya està salièndo de la pequeña Santafè de Bogotà, rumbo a El Socorro.
Mientras tanto los tentàculos adinerados de Francisco Rangel que finàncian parte de la corrupciòn ramplante de las autoridades españolas en sus colònias de Amèrica, y en este caso especìfico, en el Nuevo Reino de Granada; logran llegar hasta el supremo tribunal: LA REAL AUDIÈNCIA; para presentar denuncia formal por el delito de adultèrio en su encìso de abandono de hogar, en la persona bautizada con el nombre cristiano de Luz de Obando.
Francisco Rangel se presenta con su traje màs elegante; y todos los magistrados de la Real Audiència estàn reunidos en pleno.
-Agradezco a sus excelèncias, el que se hayan tomado el trabajo de estudiar mi caso, que lo unico què busca, es que se haga justicia con mi nombre y mi honor de caballero que estàn manchados desde hace ya vàrios años. Dios ilumine y bendiga a la Real Audiència, y a sus honorables y siempre sàbios magistrales- dice Francisco mientras cada uno de los magistrados lo escucha, a la vez que estudian los escritos del caso, sin quitar la mirada de los papeles.
...-Desde entonces mi legìtima esposa se encuentra bajo la protecciòn familiar y tutorìa espiritual de su tìo: Su reverència el obispo Andrès Rosillo.
Uno de los miembros levanta su mirada dirigièndola a Francisco, e interroga.
-Si su honorable esposa, convive con un familiar de ella, que es un alto jerarca de la santa madre iglesia; no es atrevida la acusaciòn de adultèrio?- pregunta el magistral, ante la mirada de los demas magistrales que ahora sì observan a Rangel, al que se le nota la vejez de una vida desperdìciada en estupideces como el honor.
-Con el debido respeto; recuerdo a este màximo tribunal, que mi esposa al abandonarme, tambièn violò el derecho de potestad matrimonial- dice Francisco apoyandose en el fino bastòn que utiliza desde hace algùn tiempo.
EL DERECHO DE POTESTAD MATRIMONIAL; es una ley de la colònia, despòticamente machista; ya que consiste en que las mujeres de esta època, no tienen ningùn derecho a la independència ciudadana, porque toda mujer sin importar su edad, ante la ley es menor de edad siempre, y por consiguiente no es totalmente responsable de sus actos; sino que està bajo la tutorìa de un hombre. Si es mujer soltera, viuda, o separada legalmente; estarà bajo la tutorìa del padre, hermano, tìo, o cualquier otro familiar masculino de primera lìnea de consanguinidad. Y si es mujer casada estarà bajo la tutorìa del esposo. Por eso jamàs una mujer de esta època podrà responder totalmente por si misma, ya que ninguna mujer es mayor de edad juridicamente hablando...Toda mujer que se respete, tenga alcùrnia, apellidos de pergamino y familia de abolengos; està obligada, literalmente obligada, a tener un hombre que responda por ella. Es decir; en este siglo diecinueve, ante la ley, toda mujer es practicamente y por indiscutible obligaciòn, PROPIEDAD PRIVADA DE ALGÙN HOMBRE...A excepciòn de las monjas, que son propiedad privada de Dios...Las solteronas, que son propiedad privada de los santos...Y las putas, que son propiedad privada del diablo...O de pronto es al revès...Las putas, propiedad privada de Dios...Las monjas, propiedad privada de los santos...Y las solteronas, propiedad privada de quièn sabe què pobre diablo.
Ese es el Derecho de Potestad Matrimonial, que Francisco està reclamando ante el tribunal de la Real Audiència; y despues de una murmorada discusiòn, los magistrales le aceptan la denuncia a Francisco Rangel, considerandola, PROCEDENTE.
-Don Francisco Rangel; este tribunal le recuerda que al considerar la denuncia, aprobada, serà remitida a la màxima autoridad de la Nueva Granada; el virrey Amar y Borbòn. Esto se podrà demorar un largo tiempo; sin embargo, para que el virrey atienda personalmente este asunto, usted comprenderà que el tiempo de su excelència el virrey vale oro...Ahora bien; si a usted le parece inadecuado destinar unos tributos monetàrios al virrey, para que èl le conceda el gran honor de atender personalmente este caso como ùltima instància; entonces la Real Audiència solamente podrìa archivar el caso, y reabrirlo dentro de quince años como mìnimo, para que vuelva a ser estudiado- expone con gran diplomàcia exasperante, otro de los integrantes del solemne tribunal.
-Està bien; estoy dispuesto a pagar al virrey los tributos extras que se requieran; pero por favor, les solicito, les ruego, y les implòro, que mi esposa regrese a mi lado lo màs pronto posible, para que asì yo pueda recuperar mi honor- dice Francisco hastiàdo de que siempre que escala un peldaño en resolver su caso, solamente lo puede hacer a punta de dinero, o de lo contrario no logra nada; ya està cansado de llevar dieciseis años luchando para recuperar por todas las vìas jurìdicas, no jurìdicas, y econòmicas, a su esposa, y a su honor...Inclùso a Rangel se le ha oscurecido tanto el alma durante todo este tiempo; que ya no piensa tanto en hacer todo esto como un acto de justicia, sino como un acto de venganza; pues èl ya considera que Luz de Obando, ademas de acabarle el honor, tambien le destruyò la vida.
-Sea!- dictamina el magistral central de la Real Audiència, dando un sòlo golpè de martillo, cerrando asì la sesiòn. Y despues de que pague los tributos al virreinato del Nuevo Reino de Granada; a Francisco Rangel, solamente le queda esperar otra vez, por un buen tiempo, a que por fin, se le resuelva su situaciòn matrimonial.
Han transcurrido cinco meses desde que Andrès y Luz llegaron a El Socorro, a vivir en la casa obispal donde Andrès controla a los pàrrocos e iglesias de la regiòn, con su eficaz colaboradora y secretaria Luz de Obando; ademas encargada de los "quehaceres domèsticos".
Para la poblaciòn de El Socorro, es todo un honor y toda una bendiciòn del altìsimo, que uno de sus hijos màs "ilustres", "bendita alma noble del Señor", sea el obispo de la regiòn; aunque el pueblo que ha encontrado Andrès en esta ocasiòn, dista mucho de El Socorro de sus años de infància, adolescència, y vacaciònes de juventud...La mayorìa de las familias actuàles son nuevas para èl, y siente cierta nostalgia por ese Socorro del siglo dieciocho que jamàs volverà a repetirse en este siglo diecinueve.
Sin embargo Andrès y Luz no alcanzaràn a cumplir seis meses en El Socorro, porque ahora sì las pruebas son contundentes, los hechos totalmente confirmados; las torturas pudieron màs que las lealtades; y el favorecimiènto del destino, comienza a darles la espalda a la diosa y su canònigo...
Madrugada del diez de octubre de 1.808...Tres de la mañana...Todo un ejèrcito de cuarenta soldados españoles en sus grandes caballos llegan, procedentes de Santa Fè, directamente a El Socorro; rodean rapidamente la casa obispal donde Andrès duerme desnudo placidamente en los brazos de su venerada emperatriz. El sonar de los cascos de los caballos despierta a ambos; alguien golpèa fuertemente en la puerta; y Andrès Rosillo con la primera prenda que se encuentra, se cubre, y se dirige a abrir la puerta mientras que Luz termina de vestirse tambien con cualquier cosa, y luego siguièndo a Andrès, se dirige igualmente a la puerta que vuelve a ser tocada esta vez con màs fuerza. El canònigo rapidamente y sin saber de què se trata, abre la puerta...Los cuarenta soldados españoles son comandados por el coronel Genaro de Salinas...La captura de Andrès Rosillo es inminente...
...-En nombre de su majestad el rey de España, àmo y señor de estas tierras de Amèrica; se ordena la detenciòn de su reverendìsima obispal Andrès Rosillo, quien serà trasladado inmediatamente, bajo estricta custodia, hasta la ciudad de Santafè de Bogotà, para ser sometido a juicio por los delitos de; pertenecer al grupo insurgente de Los Comuneros, rebeliòn contra la corona española, sabotajes, atentados, levantamièntos armados, ideologìa subversiva, publicaciòn de pasquìnes, escritos prohibìdos, y animadversiòn belicosa contra las autoridades españolas de la Nueva Granada- termina de leèr el coronel en voz alta en el momento en que uno de los guardias agarra con fuerza el brazo izquierdo de Andrès...Luz de Obando como la màs furiosa tigresa se avalanza contra el soldado que ha sujetado a Andrès, propinàndole ella al soldado el màs desgarrador rasguño en la cara con un arañazo de sus delicadas, largas pero poderosas uñas, que ponen a sangrar la mejilla derecha del soldado; y los ojos marrones de la esbelta amante se enciènden como la serpiente Còbra Reina màs peligrosa, cuando se trata de defender a su clèrigo; a la vez que otro de los guardias se limita a empujar a Luz alejandola, y dejandola caèr en uno de los sillones de la sala, y luego dos soldados la sujetan de los brazos, mientras ella intenta safarse manoteàndo a dièstra y sinièstra.
-Quitenle las manos de encima a mi sobrina, desgraciàdos chapetònes hijos de putas!!!- grita Andrès mientras todos quedan estupefactos por la reacciòn de todo un prelado...-En el nombre de Jesucristo, nadie toque a mi sobrina- ordena Andrès en voz alta, mientras todos quedan quietos y asombrados ante la amenaza del canònigo...
-Proceda con mi captura si esas son sus ordenes coronel...Pero que ni usted, ni ninguno de sus hombres toque a mi sobrina...Le recuerdo que por màs de que me arresten, yo sigo siendo un pastor de la santa madre iglesia catòlica, apostòlica, y romana...Y si me obligan, excomulgarè a todos y cada uno de ustedes hoy mismo.
El coronel de Salinas, con una seña ordena a los dos soldados que sujetan a Luz, que la suelten; a lo que los soldados obedecen. Andrès abraza a su amada como despidièndose.
-No pierdas la fè, que todo va a estar bien; ademas no puedes olvidar nuestro lema mùtuo: Jamàs nos arrepentiremos de nada- le secretèa Andrès a su amada dueña, que ante la situaciòn se ve tan bella y conmovedoramente impotente; que el canònigo le besa las mejillas secandole a su divina reina, las làgrimas con los làbios. Los guardias españoles se miran entre sì desconcertados, sin saber còmo reaccionar ante lo que estàn observando.
Por tratarse de un sacerdote, la ley española prohibe las cadenas y los grilletes para los representantes de Dios en la Tierra; a Andrès no se le colocaràn ni cadenas, ni grilletes, pero si serà llevado en caballo hasta Santa Fè, en la màs rigurosa custòdia de cuarenta soldados que lo escoltaràn durante el viaje, por delante, por detràs, y por los lados...No tendrà escapatòria por ninguna parte; y cualquier intento de rescate en el camino, por parte de los Comuneros, serìa peligroso para la vida del clèrigo. Son cuarenta soldados porque para los españoles, Andrès Rosillo es uno de los cabecillas y peces gordos de los "atèos" Comuneros.
Mientras el coronel le explica como serà el itineràrio del viaje; Luz rapidamente ayuda a vestir a su abate, delante de todos los soldados que observan como Andrès se coloca su sotana y lleva una pequeña maleta con un par de mudas, y su inseparable bìblia que continua traducièndo en total secreto.
Las autoridades españolas han planeàdo esta captura, temprano a las tres de la mañana, ya que por tratarse de un sacerdote-obispo, lo mejor es no tener problemas con la poblaciòn que podrìan dificultar y oponerse a su captura y salida del pueblo, por solidaridad con el canònigo al que le tienen gran aprècio.
Una vez toda la caravana de soldados españoles està lista para emprender el viaje llevando detenido al canònigo Rosillo; el coronel Genaro de Salinas y sus hombres, tienen que aceptar a regañadièntes, que Luz de Obando como la buena equitadora que ès, viaje con ellos...Pues la dulce amada del obispo Rosillo; se ha montado en su propio caballo, al que le ha añadido una mula con dos baùles preparados con suma urgència por la misma Luz, en donde ha empacado vestuario de ella y Andrès, màs otras cosas primordiales; y marcharà detràs de la caravana militar que lleva arrestado a su clèrigo; en un viaje que serà largo y tediòso...Pero el coronel le advièrte a Luz, que ellos no le garantizan a ella su seguridad, porque las ordenes son custodiar unicamente al canònigo Rosillo...A lo que la impetuòsa amazona hace oìdos sordos; y los acompañarà durante todo el viaje, gustele a quien le guste, y aunque le prohiban a Andrès dirigirle la palabra a su sobrina, y no pueda tener ninguna clase de contacto oral, ni fìsico con ella, durante el largo camino.
-Bienaventurados los perseguìdos, porque de ellos serà el reino de los cielos- dice el obispo Rosillo cuando los cuarenta militares españoles forman dos anillos donde Andrès sobre el caballo que le han asignado, queda en tremenda encerrona...Todos comienzan el viaje rumbo a Santa Fè de Bogotà...Los soldados chapetones rodèan y vigilan al abate pez gordo Comunero, armados hasta los dientes, como si se tratara de un delincuènte peligroso o algo asì.
Despues de seis dìas de viaje; llegan a Santafè de Bogotà, e inmediatamente es llevado a juicio el canònigo Andrès Rosillo, ante el Tribunal Real Penal Militar de la Nueva Granada, que realizarà la unica diligència judicial que existe para los sublevados ante la corona: Corte Marcial. El mismo clèrigo asume su propia defensa ante las contundentes pruebas que lo involucran hasta el cuello. Luz tiene que hospedarse en una pensiòn para señoritas de alta sociedad.
El juicio no dura màs de una semana; y los dones de excelente abogado que tiene Andrès Rosillo, esta vez no le sirven para nada ante las conjeturas, hechos, testimònios de comuneros capturados que son llevados para que testifiquen contra el abate, pero que se les nota a lèguas, a dichos testigos, que tratan de disimular los maltratos, las torturas, vejàmenes, y violaciònes de todo derecho, de que han sido vìctimas...Porque las pruebas màs que contundèntes contra el clèrigo, son practicamente irrefutables y totalmente ciertas. Esta vez el obispo està hundido sin remedio. Los españoles que lo investigaron durante todo este tiempo, supieron armarse de paciència a medida que pasaban los años, e hicieron muy bien su trabajo, aplicando aquèl maligno provèrbio que dice: "El fin justifica los mèdios"; pues al fin y al cabo no les ha importado para nada, ni sienten remordimiènto de consciència alguno por las atrocidades cometidas contra los prisionèros que tuvieron que delatar al clèrigo, hasta el dìa de hoy, cuando la carrera comunera de Andrès Rosillo, recibe su estocada final; a tal punto que ni siquiera la alta cùria se ha hecho presente en el juicio, aunque sea por solidaridad con el prelado; a pesar del gran escàndalo que ha suscitado en Santafè de Bogotà, y gran parte de la Nueva Granada, la captura del canònigo Rosillo; incluso parte de la sociedad todavìa no puede creèr que todo un obispo estè metido hasta el alma, en actividades insurgentes.
La sentencia es implacable; no hay nada màs que hacer; ya todo està consumado.
-El acusado, su reverència Andrès Rosillo, pongase de pie- ordena el presidente de la corte española penal militar de el Nuevo Reino de Granada...Andrès se coloca de pie y se limita a escuchar...La suerte està echada...
-Por los delitos de: Cofundaciòn del movimiento insurgente abominable, Los Comuneros; traiciòn a la corona española; rebeliòn a manera de levantamièntos armados; sabotajes, y ataques a las autoridades españolas que representan a su majestad aquì en tierras de Indias; màs los delitos de ideològia subversiva en apoyo a hostigamièntos y sublevaciònes armadas, publicaciòn de pasquines con escritos prohibidos que atentan contra la monarquìa; y arengas que junto con el apoyo a la lucha armada clandestina y traicionèra, han atentado contra la seguridad de los habitantes de la colonia del Nuevo Reino de Granada, atacando belicosamente la integridad fìsica de toda autoridad legìtima en esta colonia; se declara, CULPABLE, a su reverència obispal Andrès Rosillo; y por consiguiènte se le condena a la màxima pena...La pena de muerte!...Pero acatando y obedecièndo sagradamente el concordato vigente que existe entre su santidad el Papa Pìo Sèptimo, y su majestad el rey de España Fernando Sèptimo; concordato que debe aplicarse como orden, al pie de la letra, prohibièndo la pena de muerte para los representantes clericales de la santa madre iglesia catòlica, apostòlica y romana; a su reverència obispal Andrès Rosillo se le conmuta la pena de muerte, por la pena de reclusiòn perpètua- lee el presidente del tribunal militar, cuando de la manera màs abrupta es interrumpido por los gritos de una mujer desecha, demacradamente hermosa, y nadando en làgrimas.
-Ni pena de muerte, ni reclusiòn perpètua, bèstias miserables, ustedes no pueden hacer eso con un sacerdote de la santa madre iglesia; no tienen ningùn derecho, tribunal de injusticias, diablos de los mil demònios!!!- exclama a gritos desesperados la voz de Luz de Obando que es expulsada de la sala cuando los guardias españoles reciben con una seña, la orden de uno de los militares, para que la saquen del recinto.
Luz forcejeàndo y vociferando es sacada y alejada a la fuerza, de la sala...Se prosigue con la lectura de la sentencia.
-Debido al santo concordato vigente ya mencionado anteriormente, entre la santa sede y la corona española, el acusado, reverència obispal Andrès Rosillo, no podrà cumplir su sentencia en una càrcel normal, por su investidura de sacerdote. Por consiguiènte se condena a su reverència obispal Andrès Rosillo a cumplir reclusiòn perpètua, en el Monastèrio de los Capuchinos, aquì en esta misma ciudad...Reclusiòn perpètua que comiènza a partir de la fecha...Dios tenga piedad y misericòrdia de su reverència Andrès Rosillo, que ha perdido su libertad, por el resto de su existència...Comuniquese publicamente y cumplase desde ya...Sentencia proferida por el tribunal Real penal militar de Santafè de Bogotà en la Nueva Granada, en corte marcial que culmina dicho juicio contra el acusado, reverència obispal Andrès Rosillo; a los 29 dìas del mes de octubre del año 1.808...En nombre de su majestad el rey, enviado directo de Dios para salvaguardar las colònias en Amèrica!...Notificàndosele oficialmente al condenado- termina de leèrse en voz alta, sin apelaciòn de ninguna ìndole.
Andrès es sacado y llevado, desde la sede del tribunal, hasta el Monastèrio de los Capuchinos que queda a cuatro cuadras de allì; y practicamente sometido al escàrnio pùblico, porque los habitantes de Santa Fè se aglomeran alrededor para ver al obispo que es llevado fuertemente escoltado por vàrios soldados españoles; dos de ellos sujetando por los brazos, al clèrigo, a quien conducen hasta el monastèrio...
Y de quièn sabe dònde, aparece Luz de Obando entre la multitud, avalanzàndose contra el canònigo a quien abraza del cuello con todas sus fuerzas...
-Tranquilo mi canònigo, que de esta tambien saldremos- le dice Luz demasiado angustiada y en voz baja.
-Te amarè perpètuamente; mi màs sagrada virtud- le dice Andrès en voz todavìa màs baja, entrecortada, y que le sale desde lo màs profundo de su ser, secreteàndole al oìdo. Pero es lo unico que alcanzan a decirse porque uno de los guardias safa a Luz del cuello de Andrès, y tomandola del brazo practicamente la obliga a incorporarse nuevamente dentro de la multitud de curiosos. Luz con gran agilidad logra abrirse pàso para seguir aunque sea un poco de lejos, el trayecto de Andrès que junto con los soldados españoles que lo custòdian, llegan al antìguo portòn del Monastèrio de los Capuchinos; se àbren sus puertas, y los soldados hacen entrega del obispo a unos monjes que lo reciben; Andrès es recluìdo en el monastèrio; los monjes Capuchinos vuelven a cerrar sus clàsicas puertas, y los soldados españoles se dispersan rapidamente para montar guardìa dìa y noche, todos los dìas, en las afueras del monastèrio...Quince soldados montaràn guardia permanente, rodeàndo todo el exterior del monastèrio; con la orden tajante de disparar a todo lo que intente huìr por alguno de los muros del monastèrio. Los monjes se abstìenen de protestar, ya que los soldados realizan toda su guardia, pero por fuera del monastèrio.
Al cerrarse el gran portòn del monastèrio, Luz de Obando en la desolaciòn màs deprimente, estalla en llanto y se derrumba como la mujer màs desamparada y solitaria sobre la faz de la Tierra; y siendo la fièl fèmina de espìritu suceptible que siempre ha sido, se sienta en plena calle; recostada en el portòn del Monastèrio de los Capuchinos, llorando desconsoladamente cual si fuera la màs abandonada de las princesas, sintièndose "tan poca cosa", y sin importarle en lo absoluto el aguacero que comienza a caèr sobre la frìa ciudad, como si los àngeles lloraran la suspensiòn tan brusca, del màs largo y hermoso de los romances clandestinos entre un arcàngel emperatriz divina, y un canònigo que lo unico que desea en estos momentos es morirse en los brazos de la unica marquesa que logrò enseñarle lo que significa, el amor perpètuo.
Dìas despues; Luz de Obando, por ser la sobrina y unica familiar que se le conoce al abate, es autorizada para que lo visite un dìa a la semana; el dìa domingo. Entonces convirtièndose en costumbre forzada, cada domingo Luz prepara viandas y pasteles en la cocina de la pensiòn de señoritas ilustres donde està vivièndo...Despues de preparadas, las echa en una canasta y se va durante todo el dìa, a hacerle la visita supervisada a su canònigo, en el monastèrio. Andrès la recibe cada ocho dìas en su simple celda capuchina, con gran beneplàcito, tratando siempre de disimular la gran tristeza que le ha producido su encièrro perpètuo...Aunque no puede ser visita conyugal porque siempre estàn vigilados por los monjes, a los que Luz tambien obsequia viandas y pasteles; ella y el prelado tienen que inventarse practicamente un còdigo privado de señas para mirarse enamoradamente con disimulo, hablarse con los silencios y los suspiros, resignados a lo que les depare el destino; hasta los gèstos adquieren un significado especial para los dos. Mientras, los monjes van abonando buena fama, por la buena cocina de los pasteles, galletas y viandas de la sobrina del obispo Rosillo, que ellos ya asumen, que les llegarà sagradamente, todos los domingos.
Octubre del año 1.809, Andrès Rosillo llega a sus cincuènta y uno años de edad, su primer cumpleaños en prisiòn, y a punto de cumplir su primer aniversario de reclusiòn perpètua. El domingo correspondiènte a esa semana de cumpleaños, Luz llega al monastèrio con soberano ponquè gigante que demorò cinco dìas preparàndolo con dulce esmero; y en una muy discreta tertùlia, dadas las circunstàncias, junto con los monjes Capuchinos, le celebran al canònigo su mèdio siglo de vida. Luz consiènte y le hace mimos a su tìo, cuya tristeza y depresiòn son cada vez màs evidentes; pero no es fàcil animarlo.
-Creo que soy el unico obispo del mundo, que no ha podido ejercer su obispado como tal; ya que solamente fuì obispo en ejercìcio de mis funciònes, por poco menos de seis meses- dice el abate mientras se despide de su sobrina; pues la visita dominguera es en estricto horario Capuchino de nueve de la mañana a tres de la tarde.
-Prohibido rendirte, prohibido claudicar, prohibido olvidarme- le dice en voz ìntima Luz, con la unica intenciòn de que solamente sea escuchada por Andrès y nadie màs...
-Los Comuneros y demàs indepèndentistas han hecho golpes victoriosos en algunas provìncias; pero recuerda que asì como todos los Comuneros son indepèndentistas; no todos los indepèndentistas son Comuneros- termina de decirle Luz a su clèrigo mientras un monje les interrumpe, recordandole a la sobrina del canònigo, que ya es hora de que ella se marche.
Y como los males no llegan sòlos, ahora el turno es para la misma reina de corazones del obispo recluso...
En Noviembre de 1.809 la corrupciòn ramplànte de las autoridades españolas a todo nivel; lògran poner en jàque a la bella dama; y esta vez tambien la justicia volverà a ser implacable. Francisco Rangel desperdiciàndo valiosa parte de su vida en un maldito honor que solamente existe en su cabeza, y dilapidando su fortuna sobornando chapetones a dièstra y sinièstra, logra lo que parecìa imposible hasta el momento:
LA REAL AUDIÈNCIA; màximo tribunal de su majestad el rey de España don Fernando Sèptimo, en esta tierra bendecida de la Nueva Granada, con base en Santafè de Bogotà; ordena:
Apresar a la ilustre dama de sociedad, doña Luz de Obando, para que sea llevada a juicio, a responder y rendir descargos por los delitos familiares de, abandono de hogar y violaciòn al derecho de potestad matrimonial contra el afectado y legìtimo esposo de la mencionada, señor don Francisco Rangel...Cumplase a la mayor brevedad.
Y preciso un domingo cuando Luz se dirige con su canasta de pasteles y viandas, al monastèrio de los Capuchinos, para visitar a su abate; caminando a una cuadra de haber salido de la pensiòn, es detenida por dos guardias custòdios del tribunal; y dos dìas despues es llevada a juicio ante la "sagrada" Real Audiència, plagada y carcomida por la putrefacta corrupciòn; a tal punto, que en esta ocasiòn el màximo tribunal serà presidido por el mismìsimo virrey de la Nueva Granada en persona: Antonio Amar y Borbòn. Esta vez Luz de Obando està sola contra el mundo; y con su clèrigo cumplièndo cadena perpètua...
En esta ocasiòn la divina marquesa tendrà que arreglarselas solita.
En el lujoso recinto magno de la Real Audiència tambien se encuentra Francisco Rangel elegantemente vestido, esperando con actitud de digno y cara de esposo abandonado a que se haga justicia a su favor, en esta la ùltima, màs digna, y màs alta instancia a la que puede llegar un proceso judicial en el Nuevo Reino de Granada.
Luz es llevada a la bella sala de audièncias, con cierto respeto y delicadeza, pero como si se tratara de una peligrosa delincuènte o algo por el estilo...De entrada se encuentra con Francisco Rangel, al que no veìa desde hace años; ella lo ve envejecido, amargado, y lleno de resentimientos.
-Esposa mìa; te ves muy hermosa como siempre- le dice Francisco.
-Y usted se ve muy rencoroso como siempre- responde Luz con gran frialdad; cuando de repente uno de los guardias anuncia en voz alta.
-Todos de pie...Su excelència virreinal Antonio Amar y Borbòn!- pronuncia el guardia, a la vez que todos se colocan de pie inclinando la cabeza en señal de respeto al virrey que se dirige al sillòn principal y se acomoda; a la vez que revisa unos pergaminos que èl ya ha estado estudiàndo con anterioridad. Luego levanta su mirada, y con sus ojos penetrantes observa en el banquillo de los acusados a Luz de Obando, como reconocièndo en ella la belleza de la que siempre le habìan hablado y que escasamente habìa podido apreciar de manera fugàz, hace menos de un año en la catedral durante la ceremònia de graduaciòn de obispos de Rosillo.
Se inicia la sesiòn; se escuchan los descargos enagenados de Francisco Rangel...Luz solitaria, unicamente atina a defenderse casi que de manera infantil, con los argumentos rebuscados de las costumbres pecaminosas e impùdicas de Rangel. Ella no ha tomado consciència de que ante el virrey y la Real Audiència, el abandono de hogar, y la violaciòn al derecho de potestad matrimonial son delitos graves pertenecièntes a los cànones del adultèrio.
El juicio no dura màs de dos horas, donde los animos nunca se caldean, por el respeto que el virrey inspira. Amar y Borbòn trata a Luz como la gran dama glamourosa que ella ès, incluso en situaciònes dificiles como esta; y hasta trata de terciar con ella.
-Doña Luz de Obando, le ofrezco una de dos opciònes; usted escoge: La primera; la reclusiòn en un convento hasta que usted enmiènde su error y su violaciòn al derecho de potestad matrimonial, reconocièndo en su esposo don Francisco Rangel, su legìtimo protector como señora ilustre que usted ès, y encargado de responder por usted a todo nivel...
O la segunda opciòn; que usted como la mujer respetable e inteligente que ès, enmiènde su abandono de hogar, regresando inmediatamente al lado de don Francisco Rangel, reponièndole su honor desechado, y permanecièndo al lado de èl como su legitima esposa, con todos los derechos y deberes conyugales, hasta que la muerte los separe; tal y como se los dictaminò a ustedes dos, el padre Andrès Rosillo, el dìa que los casò. Y si usted escoge està segunda opciòn, le puedo asegurar digna señora, que yo en mi alto fuero de virrey y màxima autoridad de el Nuevo Reino de Granada; me comprometo a darle su libertad inmediatamente, doña Luz de Obando; archivando este juicio para siempre...Le repito que usted escoge, distinguida señora de Rangel- termina de proponer el virrey con una tensa calma, una falsa diplomàcia, y una sincera caballerosidad y sarcasmo. Todo el recinto permanece en silencio, y todos ponen sus ojos expectantes en Luz, a la espera de su respuesta; no sin antes, ella mira por unos segundos a Francisco, con ràbia y arrogància...Finalmente suspira profundo y da su respuesta con respeto pero tambien con entereza al tribunal de la Real Audiència y el virrey Amar y Borbòn.
-Su excelència virreinal; agradezco su buen trato para conmigo, y las opciònes que me brinda para resolver de una vez por todas esta situaciòn...Pero jamàs yo podrìa regresar al lado de un hombre que nunca he amado, no amo, y jamàs amarè...Y que màs que respeto, sinceramente me inspira una profunda làstima...Esa es mi decisiòn, y quedo a disposiciòn de lo que su gran merced y la Real Audiència sentèncien para mì; pero me es humanamente imposible regresar al lado del señor Francisco Rangel.
-¿Està completamente segura de su escogència doña Luz?- pregunta el virrey.
-Completamente segura su excelència.
El virrey ahora observa a Luz, con una mezcla de desconcierto y admiraciòn.
-Solamente una ultima pregunta doña Luz- interroga el virrey...¿-Si nunca lo amò; entonces para què se casò con èl?.
Un mutismo triste se apodera de Luz, ocultando sus verdaderas razones que jamàs revelarà por su amor a Andrès.
-Errores de jovencita, su excelència; errores malditos de jovencita- dice Luz escuetamente y con sus ojos aguados.
Otra vez el silencio se apodera del lujoso recinto mientras el virrey observa a Luz, con malìcia, pues èl ya sospecha muy seguro, de que ella està ocultando algo que nunca revelarìa ni aunque la mataran. Entonces resignado; el virrey Antonio Amar y Borbòn, dicta sentencia.
-En mi calidad de virrey y màximo rector de las buenas y sanas costumbres de la Nueva Granada, esta Real Audiència condena a la distinguida dama y señora doña Luz de Obando, a la pena de reclusiòn indefinida en el convento de las monjas Clarisas ubicado en esta misma ciudad de Santa Fè...Hasta que la condenada decida enmendar sus delitos de familia y hogar, regresando por siempre al lado de su esposo don Francisco Rangel...Hasta entonces, una vez la acusada ingrese al interior de dicho convento, jamàs podrà huir de allì; so pena de ser excomulgada en nombre del Dios Todopoderoso; y exclusivamente podrà salir de dicho clàustro, cuando ella cambie su actitud equivocada y decida regresar a su legìtimo hogar, al lado de su caballero respetado y legìtimo esposo, señor don Francisco Rangel, a quien deberà ser entregada doña Luz, el dìa que ella decida salir del convento para ser nuevamente la digna esposa y devolverle asì el honor, a don Francisco Rangel...Se cierra la sesiòn y se cierra el caso!- termina de sentenciar el virrey.
Despues Luz es sacada del palacio de justicia de la Real Audiència, y la suben a un carruaje de custòdios que la llevaràn hasta el convento de las Clarisas a purgar su pena en total encierro, solitaria y aislada en una celda religiosa frìa y austèra.
En esta època, la excomuniòn es considerada tan grave, que a quien se excomulga, ya no se le trata como ser humano, sino como el màs miserable animal, la peòr alimaña, o la màs desgraciada piedra; y pierde absolutamente todos los derechos y protecciònes ante las leyes judiciales, las leyes patrimoniales, y las leyes sacramentales; por eso Luz se toma muy en serio, aquello de no fugarse del convento so pena de ser excomulgada.
Igualmente en este siglo diecinueve no existen las càrceles para mujeres; motivo por el cual toda mujer que delinque y es condenada a pagar càrcel, o es privada de la libertad, tiene que hacerlo en instituciònes religiosas que por lo general son conventos.
Dentro del carruàje custòdio que la lleva al convento, a que la encierren indefinidamente; Luz de Obando llora, màs que por la condena; por la profunda tristeza que le produce el que la separen tan miserablemente de su canònigo; ya que ni siquiera le permitièron que se despidiera de èl, aunque fuera con una simple nota escrita; le negaron hasta ese simple derecho.
Francisco Rangel, se va de Santa Fè terriblemente decèpcionado y deshonrado; pues de nada valièron tantos años mal gastados, tantos dineros sobornados, y toda clase de vericuètos legales y no legales para recuperar a su esposa, si ella ha preferido que la encièrren, antes de cualquier cosa. Francisco con el veredicto ya dictado por el virrey, y lo que su esposa habìa declarado en el juicio y dicho de èl; llena de ràbia aùn màs su corazòn, comenzando a profundizar el màs maligno odio por su legìtima esposa.
"Luz de Obando; por enesima vez te has cagado en mi honor, y eso no tiene perdòn de Dios", se repite a si mismo una y otra vez Rangel, mientras su alma se va envenenando con el màs peligroso aborrecimiènto por la mujer, segùn èl, causante de todas sus deshonras y desdichas.
Al llegar al convento, prisionèra, Luz de Obando es recibida por la madre superiòra, que la trata con una mezcla de respeto pero tambien de severidad. Luego las monjas la trasladan a la celda tènue que serà su nuevo hogar; y la madre superiora le explica y le obliga a aprender de memòria el estricto reglamento del convento; los pocos derechos y los muchos deberes que ella tendrà que cumplir; reglas como despertarse a las cuatro de la mañana a obligatòrio rezo del rosario; prohibiciòn total de deambular por el convento, salvo de la celda a la capilla para los rezos del rosario; prohibiciòn estricta de congenìar con las monjas; solamente podrà pedir lo que necesite, o hablar, con la madre superiora y con nadie màs; prohibido toda clase de maquillaje; que a Luz no le hace falta para nada, porque hasta con la cara completamente lavada se ve hermosa; lo que algunas monjas espantosamente fèas tàchan de, belleza diabòlica...Luz es obligada tambien a realizar asèo impecable de su respectiva celda y sanitàrio, a los que se les pasarà revisiòn tres veces por dìa; y si Luz se revela podrìa ser enviada a una celda calabozo de castigo y meditaciòn; y si todavìa se rebelara màs, entonces la expulsiòn del convento a la fìsica calle, y fulminantemente excomulgada...
Al entrar al convento, se le exige a Luz que se desnude, y se le decomisa la ropa que tràe puèsta; se le hace prohibìcion severa de usar la elegante ropa a la que ella està acostumbrada; por lo que la divina dama solamente podrà usar las mantas grises y enterizas que le dan las monjas, y que le cubren todo el cuerpo, como si fuera un fantasma en pena; el cabello siempre recogido y cubierto con una pequeña gorra del mismo color; mantas de tela simple, exactamente iguales que le dan las monjas, por tratarse de una reclusa.
El destino parecièra haberse encizañado contra Luz de Obando y Andrès Rosillo...Ahora ambos estàn privados de la libertad y distantes el uno del otro...El canònigo preso en el monastèrio de los Capuchinos, y su adorada, presa en el convento de las Clarisas.
El obispo Andrès es informado de todo lo que ha sucedido con su sobrina; y entra en un ataque de intensa ìra y dolor.
-Yo te maldigo Francisco Rangel...Estès donde estès yo te maldigo y te excomulgo por siempre, hijueputa Francisco Rangel...Mal parido sea todo tu estupido honor, gamonal de los infiernos!- grita encolerizado una y otra vez, Andrès, hasta que unos monjes entran a su celda y le dan a beber aguas con plantas somniferas, para que duerma profundamente. Y efectivamente el clèrigo duerme placidamente un dìa entero; pero al despertarse entra en el mutismo màs depresivo, el letargo màs lastimoso, y la tristeza màs desoladora. Algunos monjes intentan dirigirle la palabra, pero el abate con sus ojos ìdos, observa el piso, sin levantar su mirada...Y sin responder absolutamente nada.
-Es como si su reverència se hubiera ìdo de este mundo, dejandonos su cuerpo latièndo- dice desconcertado el monje superior, cuando intenta frustradamente con una cuchara, darle algunos sorbos de caldo al canònigo y adulterino, que lleva dìas enteros sin querer probar bocado alguno...Sus fuerzas se debilitan, y la desesperanza lo embarga; porque el obispo puede soportar todo el daño que le hagan a èl; pero es incapaz de soportar tan siquiera un segundo, que le propinen daño alguno a su reina de amor, a la luz de su existir, a su capilla eròtica. Llega un momento en el que para no permitir que su salud alimentìcia se continùe afectando, a Andrès los monjes practicamente le tienen que meter los alimentos en la boca, y luego presionarsela con maña para que mèdio los mastique y los pase...Andrès Rosillo devastado, està dispuesto a dejarse morir de inaniciòn; pero los monjes Capuchinos que le tienen aprècio, no se lo van a permitir...Pierde peso, se deja crecer la chivera, y pasa los dìas enteros, acostado sin mover ni un dedo; ni siquiera volviò a dictar las clàses de francès que le dictaba a algunos monjes.
El monje superior del monastèrio, trata de animarlo un poco, al hacerle saber que se hizo una gestiòn para que Rosillo y su sobrina intercambien correspondència que serà llevada y recogida por dos monjes que iràn del monastèrio al convento, y del convento al monastèrio, una vez por semana...Pero hasta eso fracasa, porque Luz y Andrès no se arriesgan a intercambiar cartas de amor..."Serìa muy arriesgado, porque donde la correspondència fuera violada, saldrìa a la luz pùblica, uno de los romances màs secretos de la colònia"...piensa el canònigo con malìcia en mèdio de su profunda depresiòn...Atarìan conjeturas y suspicàcias, que podrìan ser una trampa para que tanto su amada como èl, muerdan el anzuèlo; y por eso el clèrigo por fin vuelve a hablar despues de vàrios dìas de silencio voluntàrio, pero solamente lo hace para agracerle al monje superior la gestiòn realizada; porque èl no se atreverà a escribirle ni una letra a su veneraciòn divina...Y como el pacto tàcito màs leal, Luz tampoco se atreve a escribirle ni una palabra a su prelado del alma al que extraña màs y màs cada vez que respira...Ambos se cuidan mutuamente de no dejar escritos de ninguna ìndole que delate su romance...Son tiempos dificiles, y no se puede confiar en nada ni en nadie por màs amable y comedido que parezca.
En el convento Luz tambien permanece muy tranquila pero pusilànime, encerrada en su celda. A la divina marquesa, le preocupa màs la soledad de su obispo, que la suya propia.
Desde la captura del prelado en El Socorro, han transcurrido los veinte meses màs largos en la vida de Andrès Rosillo y Luz de Obando...Pero hasta hoy; 19 de Julio de 1.810; porque este serà el ùltimo dìa en que reinarà la tranquilidad en el monastèrio de los Capuchinos, el convento de las Clarisas, Santafè de Bogotà, y la Nueva Granada. El universo ya està perfectamente confabulado para lo que ha de ocurrir. Cuando la historia decide producirse, no hay poder humano que lo impida; pero sì hay muchos poderes humanos que la protagonizen. Luz y Andrès ni se lo imaginan; nadie lo imagina en todo el Nuevo Reino de Granada porque las cosas se daràn espontàneamente por bendiciòn de la divina providència. Al canònigo Andrès Rosillo ni siquiera se le pasa por la cabeza, que el sòlido grano de arena que èl sembrò en sus años mozos indepèndentistas, y continuò cultivando en su adulta vida clandestina de Comunero, por fin darà sus frutos, que a su vez se uniràn a otros frutos tambien de fuerzas humanas de una naciòn, a punto de parir la màs caòtica sinfonìa de libertad desesperada, sediènta de profundos cambios a todo nivel.
Andrès Rosillo, que por pena profunda de amor, se ha convertido en pastor de poca fè; no se imagina que el Dios a quien le ora de manera consciènte y hasta inconsciènte, ha decidido, que el abate vuelva a ser el trono de su diosa eròtica; el tallo del jazmìn de su dueña estilizada que imponente volverà a unir su orquìdea negra vaginal, con su unico y màs leàl esclàvo de adoratrìz; que regresarà ante su institutrìz de Èros, angelical, pudorosa, luz y oscuridad, luna y sol, armonìa y melodìa, galàxias y universo, Adàn y Eva, Zèus y Apolo, Isis y Osiris, Agar y Abraham, Magdalena y Jesùs, Cleopatra y Marco Antonio, Papiza y Papa; Luz de Obando y Andrès Rosillo en la danza copulada màs celestial que solamente puede inspirar la vènus perpètua neogranadina de divina conscupiscència en catedral primada llamada Luz de Obando...La unica persona sobre la faz de la Tierra; que le pondrà unas àlas màs grandes a su abate, para que ambos vuelen mucho màs alto; la unica reina que le devolverà a su obispo, la gran fè perdida; y que le regresarà a su prelado, la inspiraciòn bendecida...Luz de Obando, la unica puta liturgica, dama angelical, y diosa subliminal, que a su Andrès Rosillo, resucitarà con la fuerza màs descomunal.
"Oh! mujer de adoraciòn multiorgàsmica; no vuelvas a intentar enseñarme a vivir sin tì; porque prefiero ser tu esclàvo por siempre".
Mañana serà otro dìa; totalmente diferente y convùlsionado; en el màs fenomenal, iluminado, y maravilloso poder de la oraciòn.
EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS
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miércoles, 16 de enero de 2008
EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS (CAPÌTULO 7)
EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS
ES UNA OBRA DEBIDAMENTE REGISTRADA
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(ANTES DE LEÈR ESTE CAPÌTULO 7; LEE PRIMERO LOS CAPÌTULOS ANTERIORES; LOS ENCONTRARÀS MÀS ABAJO; Y EN EL LINK DE ENTRADAS ANTIGUAS)
EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS
NOVELA ORIGINAL: JORGE JIMÈNEZ FLÒREZ
CAPITULO 7
Santafè de Bogotà; 19 de Septiembre de 1.799...Procedente de Fòmeque, el canònigo Rosillo junto con su concubina y sobrina Luz de Obando, han llegado para que el clèrigo se posesione en su nuevo cargo que no es ninguna parròquia ni nada por el estilo...Esta vez el nuevo reto del abàte se concentrarà en la docència, que màs que vocaciòn, es una obligaciòn de todo sacerdote que se respete: Andrès Rosillo es el nuevo rector del Colegio de Santo Tomàs; clàustro de internado en educaciòn escolar para varones de la mèdia y la alta sociedad santafereña; y aunque ya es el segundo semestre de este ùltimo año del siglo dieciocho, el prelado debe reemplazar practicamente sin empalme alguno, al antiguo rector que muriò de repente...Situaciòn que aprovechò el arzobispo para desencartarse del canònigo Rosillo, y colocarlo en un cargo que lo mantendrà bastante ocupado, y vigilado muy de cerca; ya que este colegio està ubicado a tan solo tres calles del despacho arzobispal.
Esta serà la primera experiència docènte de Rosillo, que es consciènte de que la preparaciòn para enseñar la tiene; lo que no sabe es si tambien tendrà el caràcter y la paciència para lidiar con màs de cien jovencitos bulliciosos e inquietos que parecen màs tigrìllos enjaulados.
Minutos antes de que el canònigo llegue y cruze por primera vez las puertas del colegio Santo Tomàs; una mujer histèrica y demente pàsa por la fachada principal del clàustro educativo, y grita como àlma que lleva el diablo.
-Ya va llegando el nuevo rector alma bendita de la iglèsia; que viene a limpiar todas las porquerìas e inmoralidades de los alumnos vagabundos de este desdichado colegio de pecadores y desvergonzados; àntro de perdiciòn de màchos y maricas que seràn excomulgados por el nuevo rector que viene en nombre de Dios para expulsar a las pàilas del infierno a todos estos alumnos alacrànes del diablo!- termina de alardèar la cochina mujer despues de escupir una y otra vez en el portòn del colegio para despues ser espantada a pàlos por espontàneos que se resisten a seguir aguantando insùltos.
El colegio de Santo Tomàs es una instituciòn educativa de tradiciòn, llamada peyorativamente, "el colegio de señoritos, de la cùria"; sin embargo no es el ùnico en su gènero de pertenecer a la comunidad religiosa catòlica. En este clàustro educativo, la admisiòn es tan estrìcta, que no aceptan jovenes de alguna creència religiosa diferente a la catòlica. Sin embargo esa admisiòn tan discriminatòria cambiarà gracias a su nuevo rector; y aunque muchos pegaràn el grito en el cielo, tan pronto es enterado de su nueva responsabilidad no lo piensa dos veces; èl sì admitirà a jovenes no catòlicos en el colegio, sin importar que incluso tengan que simular alguna falsa conversiòn al catolicismo... "Que catòlicos y no catòlicos dejen de estar creyendose bichos inferiores o superiores por el simple hecho de seguir la creència religiosa que sea", deduce el canònigo de la manera pràctica como siempre trabaja.
Al llegar al plantel educativo en Santa Fè, despues del tedioso viaje desde Fòmeque, Andrès y Luz son recibidos con discursos del profesorado y del alumnado, todos extasiàdos ante la belleza monumental de Luz de Obando.
-Muchas gracias a profesores y alumnos por este càlido recibimiento...Màs que el rector de este plantel, pienso es en convertirme en el màs sèrio y humilde guìa instrumento del Señor, en cada uno de los alumnos y profesores del colegio Santo Tomàs. La señorita que me acompàña, es mi sobrina doña Luz de Obando, que me colaborarà en los quehaceres domèsticos de la capilla y rectorìa del colegio; y ademàs serà la nueva profesora de urbanidad, etiqueta, buenos modales, y disciplina- dice Andrès ante los aplausos de regocìjo con que los alumnos reciben la noticia; ya que Luz de Obando se convierte asì en la primera profesora en la historia de este colegio, que hasta hoy solamente aceptaba en su planta de educadores, exclusivamente a hombres. Sin embargo la sorpresa tambien es para la misma Luz, que con disgusto y asombro disimulados, mira al clèrigo que no se tomò para nada la molèstia de hacerle propuesta alguna al respecto, y de ni siquiera prevenirla o avisarle.
Para los alumnos tener por primera vez a una mujer, y fuera de eso tan bella, como profesora de lo que sea, es toda una novedad y màs que eso, el màs exquisìto regalo. Fràiles y demàs profesores se miran entre sì desconcertados, y algunos entre asombrados y perplèjos; amargados y misògenos; no pueden dar crèdito a lo que acaban de escuchar de làbios del canònigo Rosillo...Pero èl es el nuevo rector, màxima autoridad del colegio, y como buen vanguardista ha llegado para revolucionar; entonces tocarà acatarlo.
-Una mujer profesora en un colegio de varones...El apocalìpsis...Que Dios tenga piedad y misericòrdia de todos nosotros!- exclama entre murmullos uno de los fràiles profesores.
En la noche cuando los alumnos ya se han retirado a los dormitòrios, Andrès y Luz dan una pequeña caminata por el interior de la casa rectorial ubicada en el costado de fondo dentro del colegio, y alejada un poco de tal manera que està diagonal a las àulas y frente a los tres bloques de salones y dormitorios; para que asì la casa rectorial tenga siempre buena privacidad. Dentro de la casa rectorial hay cuatro recamaras, todas debidamente encortinadas, y con pequeña biblioteca personal. Luz y su adorado canònigo escògen la alcoba màs grande como la principal donde ambos dormiràn; pero les tòca unir dos camas sencillas, ya que cada alcoba tan sòlo consta de cama para una sola persona. Ambos se las arreglan y tòman las debidas precauciònes, ya que son conscièntes de que la pequeña pero silenciosa y discreta distancia que separa la casa rectorial, de las demas dependèncias del colegio; y màs un colegio de internado; podrìa exponer la secreta vida de pareja que los ha unido siempre en el màs honesto y natural amor mutuamente correspondido...Siempre cercioràndose de que estàn a sòlas.
-Ya mismo me vas a decir canònigo Rosillo...¿Què se supone que yo voy a enseñar como profesora de urbanidad, etiqueta, y buenos modales, y como prefecta de disciplina?- pregunta Luz en tono de regaño.
-Puès precisamente eso, mi reina linda: Urbanidad, etiqueta, buenos modales, y disciplina; tù naciste con esos dònes entre muchos otros- responde Andrès cìnicamente.
-¿No creès que por lo menos debiste haberme consultado antes?...¿No viste acaso còmo me miraban de reojo los demàs profesores?-pregunta Luz con angùstia.
-¿Còmo te miraban?...
-Con envìdia, resquemor, y sabrà Dios con cuantos sentimientos negativos màs.
-Eso no me importa; yo soy el nuevo rector; y al que no le guste que seas la primera mujer profesora de este colegio; que renùncie...Yo como rector le aceptarè la renuncia, sin discusiòn alguna, al profesor que sea, menos a tì.
-Pero entiendelo Andrès...¿Es que acaso no te das cuenta de que aquì en Santafè donde yo estoy por primera vez, en este frìo de glacial; todo serà diferente?...Aquì ya no tenemos la ventaja de que la correspondència demora meses en llegar de un lado para otro...Esto es Santafè de Bogotà; donde el arzobispado que te da las ordenes a tì, està tan sòlo a un par de calles de aquì. Es decir, cualquier cosa que hagas o dejes de hacer; el señor arzobispo y su susodicho comite arzobispal, lo sabràn tan rapidamente como cruzar ese par de calles, y san se acabò- replica Luz con ese caracter que solamente manifiesta, cuando ve en peligro su felicidad.
-Aùn asì no olvides que eres la profesora de urbanidad, etiqueta, buenos modales, y disciplina del colegio Santo Tomàs- dice Andrès desfachatadamente; ante al actitud de Luz que estalla en còlera.
-Pues a tì es al primero que le voy a dar una lecciòn de urbanidad, etiqueta, buenos modales, y disciplina- dice la divina dama, agarrando un par de almohadas, y reprendièndo a Andrès con toda clase de impropèrios mientras le da tremenda tunda de almohadazos que no pueden evitar que el clèrigo los reciba riendo desparpajadamente, mientras repite una y otra vez...-Luz de Obando profesora de urbanidad, etiqueta, buenos modales, y disciplina del colegio Santo Tomàs...Luz de Obando profesora de urbanidad, etiqueta, buenos modales, y disciplina del colegio Santo Tomàs...
Y entre màs rìe el abàte, màs almohadàzos le da Luz hasta quedar extenuàda y unirse a la risa desenfrenada de Andrès. Despues en un momento dado, Andrès logra sujetar los brazos de Luz y mirarla como si fuera el adolescènte màs enamorado.
-De manera que esta noche piensas pasarla dàndome almohadàzos- dice Andrès mientras Luz lo mira como sensual gata en cèlo.
-Pues eso es lo que te mereces, y agradece que no agarro un garrote para que la lecciòn de esta nueva profesora sea màs contundente- dice Luz brava...Luego ambos quedan en silencio mirandose mutuamente.
-Te quiero cuando rìes; pero te amo cuando rìes conmigo- dice Andrès en un tono romàntico que derrite el alma de Luz de Obando encendiendo aùn màs sus carismàticos ojos marrònes, a la vez que el clèrigo como niño explorador, busca con sus làbios los pezònes de su diosa y los besa con delicadeza.
-Es que todavìa no lo puedo creèr...Tù pretendes que yo sea la profesora de urbanidad, etiqueta, buenos modales, y disciplina de unos jovencitos adolescèntes, inocentes y virgenes...No se què les voy a enseñar, pero aprenderàn mucho; aunque no estè muy segura- dice la divina maja mientras que Andrès coloca un par de dedos sobre los làbios provocativos de Luz de Obando para que ella no hable màs; luego se besan apasionadamente; Andrès con fuerza la levanta en sus brazos y practicamente la lanza sobre la cama. Luz se desnuda como la màs exòtica sirena en santo ritual, mientras su sacerdote la contempla.
-Ven a mì, mi amadìsimo rector- dice Luz con esa sensualidad irresistible que la caracteriza, y trayendo a su canònigo, practicamente con un dedo que le indica a Andrès, que ya es hora de subirse al adaptado lecho nupcial, hecho con la uniòn de dos camas.
Ambos jadeantes; Luz de Obando y Andrès Rosillo en santìsima lujùria...El abate jugando a Sansòn con actitudes de fortachòn que hacen reìr a su Dalila...
-En el colegio tù eres el rector; pero aquì en la cama yo soy la rectora- dice Luz excitada; y acomodando a su prelado, lo acuesta boca arriba y lo embriaga con su elixir de guapa fèmina y àma del universo, al entronarse sentandose sobre la cara de su hombre sin sotana, como espìritu santo descendièndo en el màs bendecido himenèo de veneraciòn; Luz cabalga sobre el rostro de su esclavo de amor...Ella es la diosa màs carnal, la hembra màs deseada, alteza pròdiga, misionera sagrada, càliz de Èros; su majestad infinita Luz de Obando, tan genuìna y ùnica como su indomable altivèz.
Dos meses despues, los alumnos del colegio, coìncidencialmente le han colocado a Luz de Obando el apodo de, "La Rectora"; pero porque ella con vara de fusta en mano, corrige y aplica castigo fìsico a todo alumno que asuma conductas incorrectas, posturas desobligantes, o cometa faltas de disciplina...Los azotes de las muendas que aplica Luz de Obando siempre se escuchan rìgidos y contundentes; por ser con una fusta de el màs puro y fino cuero, que se utiliza generalmente para caballos, pero que ella ha escogido como el unico instrumento de castigo para dar pelas, ante los lloriquèos, quejidos, y chillìdos de los alumnos desaplicados, irrespetuosos, indisciplinados, rebeldes e insubordinados que se ganan esta clase de castigos...Sin embargo este estrìcto regimen disciplinario que "la rectora" acentùa, sorprende al mismo rector Andrès Rosillo que se enorgullece de la dedicaciòn con que su sobrina ha asumido el cargo de la màs brava profesora y prefecta de disciplina que haya tenido el colegio Santo Tomàs en toda su historia, terminando de convertir aquèl plantel educativo, en uno de los clàustros de internado màs sevèros de Santafè de Bogotà; ya que las clàses de urbanidad, etiqueta, buenos modales, y demàs que dicta Luz de Obando, son basadas en el règimen de disciplina inglesa que dictamina el principio de,"la letra con sangre entra"; règimen autorizado y obligatòrio en todas las escuelas y colegios de esta època, pero con la gran diferència de que es la primera vez, que estos castigos tan tremendos son aplicados por una mujer en un colegio de varones; y por eso Luz de Obando convertida en la màs fèrrea institutrìz pontifìca sus clases, escuchandose solamente su voz estricta, su caracter fuerte, sus regaños rigurosos, y sus azotes de fusta en las fueteras màs inmisericordes; ya que Luz al alumno que castiga, lo obliga con un buen par de cachetadas, primero a arrodillarse frente a una silla donde el alumno queda en posiciòn sacando culo; y luego delante de sus compañeros de curso, la domadora Luz de Obando le àta las manos a dicho alumno al que despues desnuda bajandole los pantalones; una vez el alumno castigado esta listo para recibir fuete; Luz con voz severa le explica detalladamente el por què del castigo; dictamina cuantos fuetazos recibirà; y finalmente sin apelaciòn alguna, Luz de Obando le aplica los latigazos hasta dejarle las nalgas rojas, bien marcadas, y en algunos casos sangrando; el càstigo mìnimo son diez fustazos, y el màximo sesenta...Por eso todos los alumnos ya le tienen a Luz el miedo màs tremendo, y en sus càtedras, el alumnado la acata y la obedece ciegamente y sin chistar, en una atmosfera de nervios, temor, el silencio màs rìgido y el respeto màs exigente por "la rectora", porque Luz està decidida a convertir a cada uno de esos jovencitos terribles, en los màs decentes y pùlcros caballeros de la parroquiana ciudad, asì le toque estrenar todas las semanas un làtigo nuevo elaborado en puro rejo de fusta para caballos salvajes; y pobrecito de aquèl que se atreva a
sabotear su clàse, o a rebelarse.
Primero de diciembre de 1.799...Comienza el ùltimo mes del siglo dieciocho; los colegios entran en su receso para vacaciones, y los internados como el colegio Santo Tomàs autorizan al alumnado para que se marchen a cumplir este periodo vacacional, en sus distintos lugares de origen, y con sus respectivas familias. La celebraciòn de la fiesta de año nuevo para la que todo mundo dentro y fuera de la Nueva Granada se prepara, este año tiene un significado muy especial y diferente al de años anteriores, porque es la celebraciòn del cambio de siglo; finaliza el siglo dieciocho para dar comienzo al siglo diecinueve...Las generaciònes a las que les toca este cambio de siglo, estàn llenas de ilusiòn, expectativas, escepticìsmos, esperanzas y sueños para cumplir en el siglo que comenzarà en apenas cuatro semanas; incluso supersticiòsos delirantes con los ojos desorbitados hablan del fin del mundo, la sublevaciòn del Judio Errante, el juicio final, y la derrota tangìble de Lucifer, por parte del Señor Dios en plena plaza mayor de la ciudad...Mientras que otros pronostìcan la muerte del rey de España, la desapariciòn de otros monarcas europèos; el derrocamiènto de màs reyes; y otros màs agorèros profetìzan que a la helada y gris Santa Fè llegarà el mismìsimo mesìas en persona y sin pedir permiso; y pobre del pecador que no estè confesado.
Surge la polèmica de si el cambio de siglo debe ser este pròximo 31 de diciembre de 1.799; o el 31 de diciembre del año 1.800; incluso el canònigo Rosillo tambien es consultado al respecto, y èl de manera simple expone su argumento, en reuniòn de la alta cùria con autoridades civiles adonde el clèrigo ha sido invitado; ya que admiran su manera pràctica de solucionar discrepàncias.
-Su reverendìsima arzobispal e ilustres invitados a esta importante charla, sobre el cambio de siglo que se avecina: Aunque todo mundo
comienza a contar de uno y no de cero, aùn asì, por tratarse del nacimiento de un nuevo siglo; en cuestiòn de nacimientos se comienza a contar de cero. Nadie nace de un año de edad; todos nacemos de cero años; y todo cuanto existe nace de cero años...Pues bien; los siglos tambien nacen de cero años. Por consiguiente debemos unirnos a la gran mayorìa que de manera correcta, celebrarà el cambio de siglo, este pròximo 31 de diciembre de 1.799; lo que quiere decir; que en todo nuestro planeta, el comienzo correcto del siglo diecinueve serà este primero de enero de 1.800- termina de explicar el clèrigo ante la aprobaciòn del señor arzobispo que satisfecho asiente su cabeza una y otra vez.
En todos los rincones de la Nueva Granada al igual que en muchas naciones y colònias, tambien hay ambiente de fiesta...Es como si momentàneamente se detuviera el tiempo para que todas las personas congelen sus diferèncias e intoleràncias, y se alisten sin afanes al cambio de siglo...La situaciòn polìtica neogranadina se ha suspendido; la convulsiòn de estas colònias que ya no quieren ser màs colònias sino independizarse para fundar repùblicas pròpias, asì sean repùblicas de papel, tambien ha hecho un alto en el camino suspendiendo toda ìnfula independentìsta subversiva; y hasta las jornadas de trabajo de toda ìndole tambien se han detenido por poco màs de dos semanas; para que nadie se quede sin contagiarse del ambiente de fiesta, calles decoradas, comidas de festìn y demàs, para darle la bienvenida al nuevo siglo.
Santa Fè de Bogotà organiza y planèa su fiesta pùblica, en la plaza principal o plaza mayor, donde habrà banquetes gratis con bebidas, juegos y bailes; todo cortesìa de su majestad el rey, por intermedio del virrey de la Nueva Granada. Todas las clases sociales se reuniràn y departiràn como una gran familia con todas sus generaciònes; españoles y criollos; blancos e indìgenas, mestizos y mulatos, chapetones y comuneros, aunque no se sepa quièn es quièn; ricos y pobres; atèos y creyentes; àmos y esclàvos; putas; damas; y Luz de Obando...Religiosos y feligreses; canònigos y adulterinos; y Andrès Rosillo...Al fin y al cabo el cambio de siglo es para todos por igual, y el almanaque no miente ni siquiera para las señoras que desde ya estàn traumatizadas pensando que en unos pocos dìas ya les estaràn diciendo: "Mujeres del siglo pasado".
En este momento colocan unos candelabros extragigantes hermosos en la plaza mayor, que seràn los encargados de iluminar la fiesta pùblica de la noche de año nuevo, junto con un grandìsimo reloj de arena que ha sido diseñado especialmente para que marque con el chorrito de arena precisamente, la ùltima hora del siglo dieciocho que està a escasos dìas de perecer.
Se espera que todos los habitantes de Santa Fè, se reunan en pleno, en la noche del 31 de diciembre, ya que ha surgido entre la poblaciòn, la "tenebrosa" leyenda, de que toda la ciudad debe estar reunida en un solo sìtio, por si ocurre el fin del mundo, entonces que todas y todos lleguen juntos como una sola gran familia, a la gloria del paraìso ante la presència del Dios creador.
Mujeres y hombres ensayan en privado y en las esquinas, los pasos del baile de moda: La Contradanza Austriaca, copiada por las cortes de Frància, y traìda a la Amèrica hispana, por los aventureros españoles que tambien la copiaron de Frància, y de la originària Austria.
"A la hora de bailar, no es de caballeros ni de damas, hacer el ridìculo", comentan señoritas y señoritos con cierta petulància.
Miercoles 31 de diciembre de 1.799...Andrès, y unos pocos alumnos que por diversos motivos no pudieron reunirse con sus familias en estas festividades, estàn dentro del clàustro donde ya han terminado de adornar el colegio con coloridos arrèglos alusìvos al cambio de siglo; a la vez que Luz de Obando con algunas crìadas, preparan en la gigantèsca cocina, la suculenta cena de año nuevo que se servirà esta noche.
Una vez todo està listo y cuando ya faltan pocas horas para finalizar 1.799, y finalizar el siglo dieciocho, comienza dentro de el colegio Santo Tomàs un festìn animado por los mismos alumnos, con cànticos y jolgòrios, mientras llega la medianoche.
Luz y Andrès como siempre, desde que estàn a cargo de este plantel educativo, se mantienen distantes para guardar las aparièncias; pèse a que en los corrillos del colegio ya han sido sembradas algunas sospechas, y en murmurados comentarios de doble intenciòn, se siembran suspicàcias sobre la relaciòn que clandestinamente podrìa existir entre el rector Rosillo y su sobrina.
Entrada la noche, se sirve la cena en el descomunal comedor y todos departen amenamente...Al fìlo de la medianoche, todos se dan el abrazo de feliz año nuevo y feliz siglo nuevo, mientras que el canònigo Rosillo eleva una oraciòn al cielo, y en sus plegàrias al Señor, pide de todo corazòn, mejores tiempos para todos...Ya es primero de enero del año 1.800...Dentro del colegio termina el agasàjo y los alumnos se retiran a dormir.
Luz y Andrès ingresan a la casa rectorial, y cuando se cercioran de estar plenamente a sòlas, se dan el abrazo y el beso màs amoroso del mundo; los ojos de Luz se muestran llorosos, pues a ella le parece increìble que la vida le haya dado la oportunidad de vivir el cambio de siglo. Andrès tiernamente con sus dedos le seca las làgrimas.
-Solamente ruego a Dios que me perdone por haber faltado a las leyes naturales y a los cànones familiares, habièndome enamorado de mi propia sobrina. E imploro a la Santìsima Trinidad que nuestro amor mùtuo prevalezca èste y todos los siglos por venir- dice Andrès con su voz entrecortada mientras con sus manos acarìcia el rostro de su amada princesa, y ambos se miran fijamente a los ojos sin desviar la mirada, por un largo rato.
-Y yo sòlo ruego a Jesucristo nuestro Señor, que el Espìritu Santo descienda siempre sobre nosotros dos, para que ojala algùn dìa, nuestro amor deje de ser oculto; y la mojigata y retrògrada sociedad que està allà afuera, pueda comprender de una vez por todas y aceptar; que un cura tambien se pueda enamorar, y tambien pueda decirle cosas bonitas a una mujer, y tambien pueda hacerle el amor a esa mujer, y que esa mujer le haga el amor a èl, sin necesidad de estar escondièndose como si estuvieramos cometièndo el crimen del siglo- dice Luz a mèdia voz -y no lo olvides amado mìo: Si me tocara vivir sin tì, prefiero la muerte.
-Te amo Luz de Obando; y soy totalmente incapaz de abandonarte; tù siempre seràs mìa y nada màs que mìa; jamàs permitirè que seas de otro; ni siquiera de tu esposìto Francisco Rangel, que seguramente debe continuar moviendo cielo y tierra para separarnos; pero aunque èl gaste toda su fortuna, tù nunca seràs de otro hombre diferente a mì.
-Ya te he dicho, que mi unico "esposìto" eres tù- dice Luz conmoviendose de la manera màs hermosa.
-Que yo sea siempre tu màs sagrada comuniòn, mi adorado canònigo.
-Tù ya ères mi màs sagrado calìz, mi adorada diosa...Y vuelvo a implorar al Todopoderoso para que el dìa que yo tenga que morirme, pueda morir en tus brazos...Nuestro amor no es pecado...Nuestro amor es bendiciòn del Dios màs misericordioso.
-Por eso ruego a la Virgen Inmaculada, que interceda por nosotros dos en el reino de los cielos, para que Dios jamàs olvide; que es èl quien escoge a la familia; pero que uno como simple mortal, lo unico que verdaderamente escoge en este mundo, es ese gran amor que no se puede definir con palabras porque es sencillamente de quien uno se enamora sin pedirle explicaciònes al corazòn...El amor no se explica, el amor se siente...Uno no escoge la familia...Asì que si Dios te escogiò como mi tìo; yo te escogì como mi hombre, como mi ùnico amor, y mi exclusivo gran amor; y no me arrepiento amor mìo...Feliz año nuevo para mi clèrigo, y feliz siglo nuevo para mi canònigo...Tuya por siempre...Yo...Tu dueña- termina de decirle Luz con su voz enternecedora, a su amado abàte por el que es capàz hasta de dar la vida...Andrès se reclina frente a ella y comienza a besarle el vientre mientras èl la desnuda, y ella lo desnuda, colmandosen de besos y de excitaciòn clerical en el màs sublime apogèo de la copulaciòn santa y el incesto confabulado por el universo infinito donde un planeta llamado Tierra acaba de comenzar una nueva centùria.
Despues de hacer el amor por primera vez en este siglo diecinueve; Andrès convence a Luz para que se vista elegante, mientras que èl saca de su armàrio, la caja de caracterizaciònes y disfràces que utiliza cuando se reùne clandestinamente con los Comuneros. Se coloca un traje de caballero español, una larga chivera postiza, y una cejas pobladas.
-¿Pero para què te estàs disfrazando?- pregunta Luz con una sonrisa.
-¿Què pasarìa si te vieran bailando con un cura?- contrapregunta Andrès.
-¿Un sacerdote bailando?...Eso en estos tiempos, practicamente es "pecado mortal"...Supongo que nos colgarìan a ambos, despues de ser el gran escàndalo de la ciudad- responde ella con ironìa.
-¿Y què pasarìa si te ven bailando con un distinguido caballero español?- vuelve a preguntar Andrès mientras termina de caracterizarse y disfrazarse, a la vez que tambien ayuda a Luz a terminar de vestirse.
-No pasarìa nada- responde Luz, retocàndose en el gran espejo de cuerpo entero, donde su estilizada figura siempre se aprècia magnifica y exquisita.
Despues de unos minutos, cuando estàn listos para ìr a las calles bulliciosas de este primero de enero; ambos con gran sigìlo y evitando hacer cualquier clase de ruido, salen en silencio de la casa parroquial, y se desplazan por el patio a oscuras hacia la cocina; una vez allì, salen del colegio por la puerta del servicio.
Ya en plena calle; ambos se camuflan entre las gèntes emparejadas que se dirigen al gran baile de año nuevo y siglo nuevo en la plaza mayor, y que ha comenzado; los mùsicos del virrey amenizan la gran fiesta pùblica. Algunos transeùntes caminan tòrpes mirando al cielo, a ver si por algùn lado se ve llegar al mesìas, o si de pronto se pueden divisar a los jinetes del apocalìpsis que vendràn para supervisar el fin del mundo.
El canònigo ha quedado tan bien disfrazado, que nadie lo reconoce; aunque ambos caminan nerviosos porque es la primera vez, en doce años de romance clandestino, que Luz y Andrès salen a la calle tomados de la mano como los novios màs enamorados. Luz un poco asustada y sin pronunciar palabra, se deja apretar bien la mano de su clèrigo, mientras èste la tranquiliza con una sonrisa; intercambian besos, y se comportan como la pareja maravillosa, que a pesar de algunas peleas y obstaculos, han sobrevivido al cambio de siglo; y piensan continuar avantes, por encima de las vicisitudes a las que sean menester...
Ahora abrazados, "la Papiza y su Papa" caminan por entre la multitud afanada que en un rìo humano, se dirige a la plaza mayor hermosamente adornada y espectacularmente iluminada por los candelabros màs gigantèscos que la ciudad haya conocido...Todas y todos quieren llegar rapidamente, mientras la rùstica pero afinada orquesta suena las primeras piezas, en una histeria festiva y colectiva, que comienza a darle brillo y colorido al baile...Muchas parejas de enamorados, novios, esposos, mozos, amancebados y demas, llegan por fin a la plaza mayor de Santafè de Bogotà en este nuevo siglo; y cada quien se va uniendo a la fiesta en un grande e inolvidable jolgòrio con hermosos juegos pirotècnicos manejados por soldados Realistas medio-borrachos que queman luces de todos los colores.
-¿Me concede este baile, hermosa y divina dama?- pregunta Andrès a Luz juguetonamente.
-Estoy segura de que serà un gran placer, apuesto y honorable caballero- responde Luz en la misma tònica.
Luz de Obando y Andrès Rosillo sin sobreactuarse, bailan compenetradamente en el màs increible estilo y la màs natural estètica, entendiendose a la perfecciòn, y sin darse cuenta que ambos comienzan a llamar la atenciòn de los presentes, incluìdos los mùsicos...Luz y Andrès se estàn robando las miradas de todos, por lo muy bien que bailan...Tanto asì que al terminar la canciòn, el director de orquesta les hace una seña invitandolos a que encabezen el baile principal: La Contradanza Austriaca...El clèrigo, disfrazado, y su amada concubina, elegante como siempre; aceptan el gran honor con nerviosìsmo y amabilidad, pues aunque el objetivo no era ese; ya estàn en la mìra de todos y es imposible decir que no.
En todo baile colonial, es un honor cuando el director de los mùsicos invita a una pareja determinada a encabezar un baile, porque eso quiere decir que son el centro de atracciòn por danzar maravillosa y correctamente bien.
Una vez Luz y Andrès asumen la postura de inicio, encabezando asì el gran baile pùblico de la plaza mayor; las demàs parejas se acomodan, guardando todas distancia prudente para no tropesarse al bailar. El director de orquesta marca la entrada y comienza a sonar la mùsica y el baile de moda: La Contradanza...
Luz y Andrès la bailan con un estilo unico; y el pùblico parece extasiado al apreciar al supuesto caballero español y su esbelta dama..."¿Estos de dònde salieron?"..."Que pareja tan divina"..."¿Quienes seràn?"...Son algunas de las expresiònes de admiraciòn de los presentes; a la vez que Luz y Andrès continuan danzando en una compaginaciòn de dioses, a ritmo acompasado, y haciendo todos los pasos de la contradanza acertada y esteticamente, siempre con maestrìa...Las demas parejas que bailan han quedado en un segundo plano, ante la sublime coordinaciòn de la preciosa "rectora" y su ilustre rector...Ambos transmiten erotìsmo por los poros, sensualidad en la piel, excitaciòn en cada respiraciòn, filigrana en aterciopelado paso; se miran con la complicidad de los enamorados, con la bondad del cortejo correspondido, con la alianza sàcra del àngel y el arcàngel...Nadie sabe quienes son, pero ya no importa, porque basta con saber, que son la pareja ideal; la excelència amada; y pasaràn muchos años de este naciente siglo diecinueve, para que en Santafè de Bogotà vuelva a verse una contradanza tan bien bailada por una pareja de tan hipnòtico donaire...
Es un momento màgico en una madrugada èpica...Y el mundo no se acabò...Pero el mesìas tàmpoco llegò.
Los primeros años de este siglo diecinueve son convulsionados en lo social y en lo polìtico para la Nueva Granada, el continente y el mundo.
A nivel neogranadino Andrès como Comunero e independentista, continua aportando su grano de arena para lograr los cambios sociales y polìticos de esta sociedad de doble moral refugiada en un oscurantìsmo impotable, y unas injusticias pendencièras de los españoles y criollos de la aristocràcia...
En lo religioso, tendrà gran colaboraciòn protagònica el vanguardista y avanzado para esta època, canònigo Rosillo, que continùa traducièndo al castellano, silenciosamente la biblia, y cada vez avanza màs.
En el colegio Santo Tomàs, la refòrmas de educaciòn liberada pero con gran disciplina que Andrès ha impuesto como rector en estos años, aunque a veces causan resquemor y sacudida en la alta cùria santafereña, propietària de dicho colegio; aùn asì los tiene relativamente satisfèchos, ya que supuestamente Rosillo ha dejado de ser un problema para la iglesia y una fuente de quejas; y èl supuestamente tambien, se ha concentrado unicamente en su trabajo docente como rector...Cuando en realidad el clèrigo la ha sabido hacer muy bien, porque se ha convertido en todo un maestro de la clandestinidad, adoctrinando jovenes secretamente voluntarios del mismo colegio Santo Tomàs, para vincularlos al movimiento insurgente independentista, y la lucha armada comunera. El abàte ya es bastante reconocido y respetado entre los movimientos subversivos de la zona central del nuevo Reino de Granada, con los que Andrès colabora tan directamente. Sin embargo los españoles no se quedan atràs, y continuan capturando, torturando, y condenando a muerte, a todo independentìsta o comunero que caiga en sus atròces manos. En las salvajes sesiònes de tortura, los chapetones buscan informaciòn...Se escuchan por parte de los torturados, las primeras menciònes y delaciònes al canònigo Andrès Rosillo, que en este año de 1.805 produce en la frìa y sosegada Santafè de Bogotà, uno de los escàndalos màs insospechados de los que se va a tener memoria por mucho tiempo en estos revoltosos años.
-El colegio Santo Tomàs serà a partir del año entrante, un colegio mixto!- ordena Andrès, firmando la nueva disposiciòn en una de las actas de la reuniòn de profesores, que es incluìda en los estatùtos del plantel; dictaminando asì que a partir del año 1.806 Santa Fè y toda la Nueva Granada tendràn por primera vez un colegio donde mujeres y hombres estudiaràn juntos. El escàndalo, el impacto de esta revoluciòn escolar que està por comenzar, y los desmayos de las madres màs puritanas y los padres màs virginales no se hacen esperar.
"Un colegio mixto serà el armagedòn"..."Jovencitas y jovencitos estudiando juntos; bacanal segura"..."Al rector Rosillo se le metiò el diablo en la rectorìa"...E incluso algunas madres y padres de familia, alcanzan a aglomerarse en el gran portòn del colegio de internado exclusivo para varones, Santo Tomàs, con el ùnico fin de retirar a sus hijos que estàn estudiando allì, y matricularlos en otro colegio.
El arzobispo de la ciudad, realiza una misa urgente en la catedral para lograr bajar la tònica del enloquecedor escàndalo, prometièndo en la homilìa que todo se arreglarà pronto; que no hay necesidad de cancelar la matricula y retirar a los muchachos; y que èl personalmente se encargarà de que el alborotado rìo revuelto, vuelva a su tranquilo càuce. Por este motivo el quìsquilloso, cascaràbias y neuròtico arzobispo, cita urgentemente a su despacho al padre Andrès Rosillo, que al ingresar a dicho despacho lògra percibir la actitud de disgusto agudo, la mirada de inquisidor, y el tono poco amable del furioso arzobispo.
-Canònigo Rosillo; por culpa suya la ciudad està convulsionada, la iglesia en la picota pùblica, y el colegio Santo Tomàs, a punto de perder a màs de la mitad de su alumnado, porque ningùn padre de familia està de acuerdo con su descabellada idea de convertirlo en colegio mixto; mixto; esa sola palabra es diabòlica padre Rosillo- dice el arzobispo en tono severo.
-Si su reverendìsima me lo permite, quisiera explicarle- dice Andrès sumisamente; a lo que el arzobispo corta tajante.
-No hay nada que explicar padre Rosillo...Y escucheme muy bien; hace algunos años cuando usted asumiò la rectorìa del colegio y su sobrina fue nombrada por usted como prefecta de disciplina y la primera profesora mujer de un internado de varones; lo aceptè porque me pareciò una idea positiva para el plantel; ademas que ella lo ha hecho muy bien como autoridad de urbanidad, modales, conducta y disciplina del clàustro; de ella no tengo queja alguna; he recibido siempre los mejores comentarios de que su sobrina es una excelente educadora. Igualmente cuando usted como rector abriò las puertas del colegio para que entraran a estudiar jovenes con creèncias diferentes a la catòlica, tambien lo he considerado beneficioso; porque siempre he tenido fè en que a los jovenes no catòlicos es màs fàcil hacerles la conversiòn al catolicìsmo, que a sus pròpios progenitores. Pero esta endemoniada idea de convertir el colegio Santo Tomàs en un colegio mixto, no es una idea suya padre Rosillo; es una idea del diablo que se le metiò a su sotana, y usted no se ha dado cuenta. Le recuerdo que estamos en el año 1.805; y hasta el sol de hoy y del futuro, los colegios mixtos nunca han existido, no existen, y jamàs existiràn...Porque poner a jovencitas y jovencitos a estudiar juntos, es exactamente igual que colocar a Dios y al diablo juntos en el mismo salòn de clases. Asì que por aparte, las jovencitas seguiràn siendo educadas por monjas; y por separado, los muchachos continuaràn siendo educados por curas; y siempre en clàustros separados. Asì ha sido siempre, y asì seguirà siendo por los siglos de los siglos...
-Amèn su reverendìsima- dice Andrès resignado.
-De manera padre Rosillo que usted va a derogar inmediatamente ese articulado que firmò y embutiò en los estatùtos del colegio sin mi consentimiènto...El colegio Santo Tomàs continuarà siendo, como hasta ahora, estrìcto internado unicamente para varones, y usted continuarà como su rector; pero no me abuse de su poder canònigo Andrès Rosillo...Usted es inteligente, calculador, sagàz, y el mejor rector que haya tenido el Santo Tomàs; sin olvidar a su distinguida sobrina que tiene al estudiantado marchando como Dios manda, porque ella resultò ser una gran prefecta de disciplina...Pero nunca existirà la bestialidad de colegio mixto...Por consiguiente usted ayunarà por una semana, padre Rosillo, a ver si por fin se le sale el demònio del colegio mixto que se le metiò, y cerramos este oscuro episòdio...Habrase visto semejante orgìa romana!...El dìa que exista un colegio mixto, serà àntro de Lucifer!...Dios nos lìbre!..-grita y vocifera el arzobispo.
-Como usted ordene su reverendìsima- dice Andrès con falsa sumisiòn.
-Ademàs padre Rosillo; entre usted y yo vamos a tranquilizar a la ciudad, pero sobretodo a las madres y a los padres que estuvieron a punto de retirar a sus hijos del Santo Tomàs, ante su endemoniada idea del colegio mixto...Ambos vamos a orarle a Dios, para que Betsebù no le vuelva a nublar el pensamiento a usted; y para que a mì me vaya bien esta noche, ya que por culpa de el dìscolo padre Rosillo, es a mì al que me toca poner la cara, e ìr a tranquilizar en la cena de hoy, al virrey y su esposa que han estado a punta de aguas de hierbas bajando el sopòmsio que han tenido desde que esta tranquila ciudad convulsionò por culpa de la satànica idea del canònigo Rosillo, de crear colegios mixtos.
-No fue mi intenciòn, causar tal alboroto, su reverendìsima.
-Espero que su disculpa sea sincera padre Rosillo.
-Lo que su reverendìsima disponga para el bien del plantel, sea- dice Andrès besando el anillo arzobispal de su furioso y neuròtico superior.
-Colegios mixtos!...Perdonalo Señor porque no sabe lo que hace- refunfùña el arzobispo mientras Andrès va saliendo del despacho con cara de regañado.
Ya en las calles de la citadina Santafè; Andrès regresa aburrido hasta el colegio.
"Mejor dicho; me tocarà esperar màs de cien años para que esta puta sociedad ultragoda, tenga un bendito colegio mixto!", piensa Andrès para sus adentros, y aceptando resignado, que esta batalla sì la perdiò; ya que el canònigo no podrà cristalizar su sueño de evolucionar y revolucionar la educaciòn mezclando las mismas càtedras para hombres y mujeres. Idea que tuvo desde que era niño, ya que siempre le pareciò un poco sombrìo que mujeres y hombres no estuvieran juntos a la hora de educarse; pues de niño que habìa crecido un poco; Andrès dejò a sus tutores y nànas que le habìan colocado en su temprana infància; para ingresar a un pequeño colegio de niños, manejado por curas, de El Socorro, en aquellos tiempos; colegio que quedaba al lado de una escuela femenina que pertenecìa a unas monjas; èl fantasèaba con la idea de que niñas y niños compartièran juntos.
Hoy en dìa, Andrès quisiera eliminar definitivamente ciertas medidas obsoletas del retrogrado pènsum academico colonial, pero sus superiores eclesiàsticos no se lo permiten.
Es indudable que en el Colegio Santo Tomàs de Santafè de Bogotà, al canònigo se le ha despertado su vocaciòn docente...Èl aprècia a sus alumnos, y sus alumnos lo aprècian a èl y a Luz. Tanto asì que para el año de 1.807 el colegio Santo Tomàs ya està convertido por Andrès y Luz, sino en el mejor, sì en uno de los mejores centros docentes de gran parte de la Nueva Granada; y los jovencitos se disputan los doscientos cupos que el colegio tiene para este año; ya que son vàrios los padres de familia que desean que sus hijos estudien y se graduen en dicho colegio; sin importar que mojigatos y recalcitràntes señalen a Luz de Obando y Andrès Rosillo como, adelantados para esta època, y en verdad que lo son, ya que es lo unico que con cierta diplomàcia, les reprochan a veces algunas autoridades y algunos padres de familia.
Andrès y Luz se convirtieron en los primeros modificadores que tuvo la educaciòn santafereña; incluso algunos otros colegios copiaron del internado para varones colegio Santo Tomàs, algunas de las refòrmas educativas consideradas de avanzada para tan dificil època; el arzobispo siempre se mantuvo al margen, siempre y cuando a Andrès no se le volviera a ocurrir la "endemoniada" idea de colegio mixto...Practicamente a excepciòn de eso; todas las demàs reformas que el canònigo y su "marquesa" le hicieron al pènsum interno del colegio, fueron aceptadas.
Claro que durante estos años, Francisco Rangel, aguafiestas, y legìtimo esposo de Luz de Obando ha continuado moviendo influèncias, gastando tiempo, pero sobretodo dinero, para segùn èl, limpiar su honor pisoteàdo...Asì que llevando su caso de esposo abandonado con exagerada actitud de vìctima, por fin a llegado a las altas esferas, aunque para eso haya tenido que gastar gran parte de su fortuna. Despues de varios meses de espera, por fin el arzobispo de Santafè otorga audiència privada a Francisco Rangel que llega elegantemente vestido al despacho arzobispal.
-Su reverendìsima; muchìsimas gracias por recibirme- dice Rangel arrodillandose para besar el anillo del arzobispo.
-Don Francisco Rangel; he decidido recibirlo porque leì en su solicitud de audiència, sus enormes limosnas a las parròquias de Simacota y El Socorro, que me reportan aquì los actuales pàrrocos de esas comarcas...He estudiado el caso que usted me ha expuesto en sus cartas; y me inquieta mucho, saber hasta ahora, que doña Luz de Obando es su esposa...Le confieso que yo no tenìa ni la màs remota idea de que la sobrina del padre Rosillo fuera una mujer casada.
-Asì es su reverendìsima. Ella en realidad se llama Luz de Obando de Rangel; es màs; fue el tìo de ella, el canònigo Rosillo quien nos casò en santa ceremònia en la iglesia de Simacota.
-¿Hace vàrios años ya?.
-En el año de 1.790; o sea desde hace diecisiete años. Debo decirle a su reverendìsima, que he hecho hasta lo imposible, denunciando este caso ante autoridades civiles y eclesiàsticas; pero nadie me ha solucionado la situaciòn; me envìan de un lado para otro; y francamente yo ya no sè que hacer para recuperar mi honor; es como si nadie quisiera hacerse cargo de este asunto, ni mucho menos de limpiar mi honor. Pareciera como si tribunales eclesiàsticos y civiles quisieran evadir el caso. Siento que Luz de Obando al abandonarme, destruyò mi vida, que era todo mi honor. Yo lamento mucho tener que confesarle a usted, que ella me abandonò; y desde entonces mi honor està mancillado.
-Me extraña totalmente este caso...Siempre he tenido las mejores referèncias del padre Rosillo actual rector del Colegio Santo Tomàs; càrgo que èl ha ejercido con gran merito y dedicaciòn; al igual que doña Luz, que resultò una estupenda prefecta de disciplina, ejemplo de sanas y buenas costumbres.
-Yo con el padre Rosillo no quiero nada; solamente deseo que Luz de Obando regrese a mi lado como mi legitima esposa; y asì limpiar mi honor destruìdo.
-A pesar de que ya ha pasado màs de una decada, desde que ella lo abandonò; usted todavìa la ama?.
-No su reverendìsima, yo no la amo; pero ella es mi esposa, y deberà limpiar mi honor.
-Tal vez yo podrìa hacer algo para que todos estos años que usted ha dedicado a que alguna autoridad le resuelva esta situaciòn, no sean en vano; porque estoy de acuerdo en que todo matrimonio, por el honor de la familia, debe ser para toda la vida. Agradeciendole a usted de antemano la jugosa limosna para este humilde arzobispado de Santafè que estoy seguro usted donarà con el mismo ahìnco con que sostuvo las iglesias de Simacota y El Socorro...Como arzobispo de Santa Fe, me compremeto a mover mis escasas influèncias para remitirle este caso al màximo tribunal judicial de su majestad el rey, aquì en la Nueva Granada: El bendecido tribunal de La Real Audiència- sentencia el arzobispo, mientras que a Francisco se le iluminan los ojos, al escuchar semejante favor con que serà beneficiado.
-Su reverendìsima, no tendrìa palabras para agradecerle tan noble diligència.
-Pero usted comprenderà don Francisco; que ademas de la limosna a este humilde arzobispado; tambien le costarà otro especialìsimo tribùto extra, para que los honorables miembros de La Real Audiència, se interesen verdaderamente en su caso...Limpiar el honor a veces nos cuesta- dice el arzobispo ante la mirada retadora de Francisco que està dispuesto a pagar, por su honor, lo que sea; asì sea con disgusto.
-¿Cuanto tiempo podrìa demorar este proceso?- pregunta Francisco.
-Debo responderle con franqueza, porque esta clase de casos son muy delicados, y bastante escasos para La Real Audiència.
-Por favor digame tranquilamente cuanto va a demorar todo esto?- insiste Francisco.
-Con mis "humildes" influèncias podrìa demorar varios meses, incluso un par de años, o un poco màs...Pero sin mis "humildes" influèncias podrìa demorar sìglos.
-Mi mancillado honor no està preparado para esperar siglos.
-Mi secretàrio allà afuera le recibirà la especial limosna para este arzobispado, màs el tributo extra para conmover a la Real Audiència- dice cortante el arzobispo a la vez que extiende su mano para que Francisco se recline y le bese el anillo arzobispal.
Meses despues el arzobispo, tiene que tragarse su propia fùria; al recibir directamente una misiva desde el Vaticano...Misiva que durante mucho tiempo cruzò el oceàno hasta llegar al despacho arzobispal de Santafè de Bogotà; pero que no tiene discusiòn alguna porque està firmada directamente por su santidad el Papa...Misiva que tiene todo que ver con Andrès Rosillo; y que el amargado arzobispo se resigna a transmitirsela sin comentario alguno.
A la casa rectorial del colegio Santo Tomàs llega el canònigo Rosillo feliz y sonriente con un paquete que le entrega a Luz con expèctativa y complacència; despues de abrazarla con gran fuerza y haciendola girar con risa.
-¿Puedo saber cuàl es el motivo de tanta felicidad de mi canònigo?- pregunta Luz sonriente.
Andrès àbre el paquete que tràe y Luz observa una hermosa y fina tela verde con unos hilos en el màs puro oro, y un estuche ovalado.
-¿Y todo esto para què?- pregunta Luz.
Andrès de la manera màs tierna y agradecida, toma las manos de su amada y le habla con el corazòn.
-Luz de Obando; amor de mi vida; sin tì no lo hubiera logrado.
-¿Lograr què?- pregunta Luz cada vez màs extrañada.
-Diosa de mi amor; esta es la tela especial con la que se hacen las casullas; y dentro de este estuche ovalado hay una mìtra...Por eso quiero pedirte el favor de que con esta tela verde tan fina, y estos hìlos del màs puro oro; tù mi dueña; tù y solamente tù, bordes la mitra, y confecciònes con el respectivo bordado, mi casulla de obispo- dice Andrès ante los chispiantes ojos marrones de Luz, que queda estupefacta durante varios segundos sin pronunciar palabra.
-¿Dijiste, obispo?- pregunta ella.
-Sì; he dicho, obispo.
-¿Obispo, obispo?- insiste Luz con sus ojos iluminados.
-Sì mi amor; yo tampoco me la crèo todavìa...Pero hace ocho meses su santidad el Papa me nombrò obispo; y ayer llegò la misiva papal al despacho del arzobispo de Santafè.
-¿Y què dijo el arzobispo?.
-A regañadientes me diò la noticia...Pero ante las disposiciònes de su santidad el Papa, no hay nada que hacer, sino cumplirlas.
-Su reverència el obispo Andrès Rosillo- exclama Luz contenta y orgullosa.
El cardenal Caballero y Gòngora, radicado actualmente en el Vaticano, como consejero papal para las iglesias de las colònias españolas en Amèrica, fue convocado por el sùmo pontìfice: Papa Pìo Sèptimo, para que le hiciera la nueva lista de obispos en tierras de Indias...Obviamente Caballero y Gòngora a los primeros que incluyò en dicha lista, fue a los sacerdotes que fueron sus alumnos en el seminario, y que èl ordenò como tàles; entre ellos uno de sus alumnos favoritos: Andrès Rosillo, de La Nueva Granada.
-La ceremònia donde serè oficialmente obispo, se programò para dentro de cuatro meses, mientras llegan a Santa Fè los otros nuevos obispos de la Nueva Granada, que no viven en esta ciudad- dice Andrès mientras Luz palpa con sus delicadas manos, la suavidad de la tela de la casulla, que aunque no es de seda, parece como si lo fuera.
-Amor mìo, mi canònigo obispo, mi reverència adorada...No todas las mujeres se dan el lujo de amar a un obispo; asì que debo sentirme privilegiada- dice Luz gimiendo conmovida.
-Y si ya soy obispo, eso quiero decir que me estoy envejecièndo- dice Andrès con nostàlgia, ante las làgrimas emocionadas de Luz, que admira y acarìcia el ròstro de su nuevo obispo, testificando con sus pùlcras manos, el par de leves arrùgas que ya se le comienzan a notar al clèrigo, y esas primeras cànas que comienzan a colorear de tònos grises el cabello de Andrès Rosillo que ya tiene cuarenta y ocho años de edad.
-Hum!; me voy a poner celosa, porque esas canas con la casulla de obispo te haràn ver màs interesante- dice Luz con coqueterìa; mientras Andrès le apreta las mejillas estampandole en la boca el beso màs deseado a su Luz de Obando, a la que tambien le ha pasado el reloj de la vida y ya tiene treinta y cinco años de edad que no se le notan para nada; es como si su sin igual belleza se hubiera congelado en el tiempo, porque Luz tiene la estìrpe Obando de ascendència europèa e integrantes nacidos en cuna de oro; las mujeres Obando siempre han sido de gran càsta, carismàtica distinciòn, y original belleza; mientras que los hombres Obando se inclinaràn por hacer historia. La misma Luz de Obando nunca sabrà que tiene en este momento, en algùn lugar de la Nueva Granada, un primo paterno de doce años de edad, que cuando crèzca escribirà dificiles paginas de la historia neogranadina; hoy en dìa, apenas es un adolescènte inquieto que naciò para ser registrado en los anales de la historia criolla, con el nombre de Josè Marìa Obando; que dentro de algunas decadas se convertirà en General de mil batallas en una de las guerras polìtico-militares màs sangrientas de las que se va a tener noticia algùn dìa; y como si fuera poco, este muchachito tambien se convertirà en presidente de una nueva repùblica que nacerà como estado libre, soberano e independiente, en algunos años; Josè Marìa Obando, primo de Luz de Obando, tendrà su momento en la historia; pero por ahora ese jovencito juguetòn y retraìdo, tampoco tiene idea alguna, de tener como prima, a una de las mujeres màs deseadas.
-Quiero que las manos de la unica mujer que he amado verdaderamente en esta vida, y que me ha acompañado durante la mayor parte de mi apostolado; sean las manos que confeccionen y borden en oro; el ajuar que este nuevo obispo deberà vestir- dice Andrès con gran ternura y en tono de veneraciòn a su propietaria -y el dìa de la ceremònia quiero que estès sentada muy hermosa y elegante en las primeras filas de la catedral- termina dicièndo el obispo Rosillo, mientras Luz aprècia los hilos de oro y las finas telas, acariciandolas con gran tersura.
-Estas manos que te han amado y te seguiràn amando, tambien bordaràn tu mitra y tu casulla obispal...Y lo harè con el mismo amor y la misma dedicaciòn con la que te he entregado mi vida...Y puedes estar tranquilo porque el dìa de tu ceremònia obispal, esta reina tuya, estarà sentada en primera fìla dentro de la catedral, y prometo que ese dìa estarè bellìsima solamente para tì- dice Luz mientras desnuda a su rey con sotana; para que ambos se unan en una sola figura consagrada, a las mieles benditas del orgasmo puro, tomando la misma sangre del mismo àrbol...Andrès bebe el almìbar de su propio vergèl, a la vez que Luz se entrega como maja marquesa en consistòrio ritual de erotìsmo a su amadìsimo...OBISPO.
EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS
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martes, 8 de enero de 2008
EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS (CAPÌTULO 6)
EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS
ES UNA OBRA DEBIDAMENTE REGISTRADA
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(ANTES DE LEÈR ESTE CAPÌTULO 6; LEE PRIMERO LOS CAPÌTULOS ANTERIORES; LOS ENCONTRARÀS MÀS ABAJO; Y EN EL LINK DE ENTRADAS ANTIGUAS)
EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS
NOVELA ORIGINAL: JORGE JIMÈNEZ FLÒREZ
CAPÌTULO 6
13 de Mayo de 1.798...Villa de la Inmaculada Concepciòn de Fòmeque. Coloquialmente llamada por sus habitantes, con el apelatìvo de "patio trasero de Santafè de Bogotà"; porque hay que darle la vuelta a lòmo de mula o caballo, a los cerros de Monserrate y Guadalùpe para llegar hasta allì.
Todas las autoridades de esta comarca se hacen presentes para recibir al nuevo pàrroco que anunciò su llegada para hoy y ya debe estar por llegar. Fòmeque es otro pueblo chiquito con infierno grande; y aunque a Andrès Rosillo le ha disgustado muchìsimo salir de Simacota, donde ya estaba practicamente establecido y ganando muy buenas riquezas con su negocio clandestino de aguardiente; tambien analiza la parte buena de este cambio que ha sido como afanado, ya que segùn èl ha podido averiguar, en Fòmeque el chìsme es màs mesurado, las habladurias son màs discretas, y por lo menos allì, que hasta ahora se sepa, no existe ninguna sociedad de damas ilustres reprimidas que abandèren las supuestas sanas costumbres. Tampoco existe ningùn corregidor, porque en Fòmeque la màxima autoridad legal que representa a la corona española, es el señor Justicia Mayor don Juan Josè de Salazar. El rango de Justicia Mayor denota que es un español menos petulante, menos atarban, menos inculto, y de una baja calaña menos peor que un corregidor...Por eso los habitantes de estas colònias españolas siempre han sentido màs respeto por los Justicia Mayor, que por los corregidores.
Las gèntes se aglomèran en la plaza mayor del pueblo para darle la bienvenida al nuevo pàrroco; como ya es costumbre en las ciudades y pueblos de la Nueva Granada y demàs colònias españolas en tierras americanas: Hacer de la llegada del nuevo clèrigo, todo un acontecimiento social donde todas las clases sociales se juntan pero no se revuelven.
El bullìcio va disminuyendo al hacerse presente el Justicia Mayor Josè de Salazar, escoltado por sus soldados que improvisan rapidamente una calle de honor, para recibir al canònigo Rosillo que ya està pròximo a llegar, y concluir asì su àrduo viaje de nueve diàs desde Simacota hasta Fòmeque.
Un anciano vagabundo lleno de aràpos grita por toda la calle de entrada a Fòmeque...
-Ya se ve llegar a lo lejos, al santo que viene de parte de Dios para luchar contra el demònio de este pueblo y los servidores miserables de Betsebù; ya estoy viendo al nuevo cura, y su ròstro es de àngel guerrero...Que Dios se apiade de los pecadores e incredulos, porque les llegò su hora- grita delirante una y otra vez el desquiciàdo histèrico que se camufla en la plaza dando tùmbos con una agilidad que sorprende, dàda su avanzada edad.
Y efectivamente ya se observa a lo lejos, la caravana de caballos y mulas que transportan a Andrès Rosillo y la comitiva de personajes ilustres de Fòmeque que lo acompàñan desde pocos kilometros atràs; algunos indìgenas y esclàvos arreàndo las mulas que llevan los muy bien disimulados baùles que en realidad cargan, morrocotas, joyas, dineros, y demàs riquezas que ha dejado silenciosamente y sin obstentaciònes el tràfico de aguardiente. Al lado del clèrigo tambien se ve llegar al màs hermoso destello que ilumina los caminos del adulterino don Andrès...Todo un destello de mujer llamado Luz de Obando; nacida para ser la luz de los ojos del canònigo màs enamorado en todo el episcòpado hispànico...Ella monta siempre, como la amazòna que brinda el màs natural y espontàneo espectàculo de equitaciòn.
Entrando la caravana al pueblo, son recibidos con aplausos, reverèncias y vivas al nuevo pàrroco de Fòmeque. Andrès sonrìe desde su caballo, impartiendo bendiciones a diestra y siniestra, mientras los hombres del pueblo quedan boquiabiertos y estupefactos, al ver como se les ilumina la existencia ante la majestad esbelta de la preciosìsima Luz de Obando, que a pesar de lo largo y pesado del viaje, se aprecia tìmida pero muy maja en su caballo.
La cabalgata se detiene en el centro de la plaza principal, y las primeras palabras de la comitiva oficial, son las de el Justicia Mayor Josè de Salazar; autoridad representativa del rey de España.
-Esta Villa de la Inmaculada Concepciòn de Fòmeque, recibe con sùmo agrado, y la màs beneplàcita de las bienvenidas a su reverència don Andrès Rosillo; nuevo representante de Dios en este humilde pero cristiano pedazo de tierra. Para todo Fòmeque es motivo de mucha alegrìa, ademas de gran honor, que uno de los mejores canònigos magistrales. servidor de los desdichados y necesitados como lo es usted padre Rosillo, haya sido nombrado como pàrroco de esta catòlica poblaciòn...Bienvenido sea usted y toda su comitiva- termina diciendo en voz alta Josè de Salazar, para que todo el pueblo lo escuche, mientras que algunos niños obsequian a Andrès, Luz, y los demas; pasteles y viandas de recibimiento. Rosillo agradece con sincera amabilidad el calor humano y la manera como el pueblo ha sido decorado con adornos religiosos para recibirlo.
-¿Y quièn es la hermosa y distinguìda dama que acompaña a su reverencia?- pregunta el Justicia Mayor, con gran respeto.
-Ella es mi sobrina doña Luz de Obando, quien de manera desinteresada y con la unica intenciòn de servir recatadamente a Jesucristo nuestro Señor; es la encargada siempre de los quehaceres domèsticos y ofìcios de la parròquia que se me asigna...Yo màs que su tìo, soy su tutor, y tambien su confesor y consejero espiritual- responde Andrès amablemente.
Para Josè de Salazar y los demas hombres del pueblo, es dificil quitarle la mirada a Luz de Obando, quien los impacta de tal manera, que parecen embobados ante semejante preciosidad de gran estatura.
-Que dignas y nòbles cualidades las de su sobrina, padre Rosillo; si hasta podrìa tener vocaciòn de monja...¿O me equivoco doña Luz?- dice el Justicia Mayor ante la mirada de desconcierto de Luz y Andrès.
-A veces he hablado al respecto con mi tìo, y aunque me considero humildemente devota, creo que mi servicio a Dios, està màs con ayudarle a mi tìo en su sacerdòcio, que en encerrarme en un convento- responde Luz con timidez -por eso hago siempre mis retiros espirituales con la tutorìa de mi tìo- termina de aclarar Luz mientras que una retreta musical suena las primeras notas alegres con ruido ensordecedor, cortando asì toda comunicaciòn oral para dar paso a la fiesta callejera que se arma en honor al nuevo pàrroco.
Terminado el sano festìn de recibimiento, todo el pueblo se dirige a la iglesia de Fòmeque; una iglesia grande pero no tan bonita y lujosa como la que tenìa Andrès en Simacota. Andrès entra y le echa un pequeño vistazo mientras conversa de todo un poco con el Justicia Mayor, a la vez que Luz supervisa la descargada de los baules, y la forma como los ayudantes los van ingresando a la casa cural que Luz de Obando la observa en su interior con cierto conformismo e indiferencia, porque a ella no le importa mucho, el lugar donde le tòque vivir; a ella lo que en realidad le interesa, es estar con su canònigo, vaya a donde èl le toque ir.
Despues de las atenciones recibidas por parte de las autoridades de la villa y voluntarios del pueblo; ya Luz y Andrès extenuados por el largo viaje, quedan a sòlas en la privacidad de la casa cural, y dispuestos a pasar su primera noche en Fòmeque. Luz agarrada de gancho del brazo de Andrès que lleva un candelabro encendìdo en la otra mano; ambos se ven como pareja estrenando casa; suben la escalera que conduce al segundo piso, y van conociendo cada rincòn de esta casa parroquial de dos plantas; una gran alcoba principal de estilo colonial austèro, y dos alcobas auxiliares del mismo estilo. Es la alcoba principal, la que Luz se encargarà de decorar y arreglar con todos los detalles, sin olvidar que ellos dos viven en concubinato o amancebamiènto como juzgarìan otros. Y Fòmeque comienza a tomar con la mayor naturalidad que su nuevo pàrroco viva con su sobrina; incluso algunos ingenuos del pueblo llegan a catalogar a Luz de Obando como, "doncella del Señor"; porque esta es una comarca màs inocente y màs tranquila; y es precisamente de lo que se percatan Luz y Andrès; eso sì, guardando siempre las aparièncias con sùmo cuidado, para no llamar la atenciòn.
Con el paso de varias semanas, Fòmeque se va convencièndo de que Luz de Obando es tan sòlo, efectivamente la humilde sobrina del padre Rosillo, encargada de los quehaceres domesticos y los ofìcios de coadministraciòn de la parròquia; adonde los devotos fieles asisten con rigurosa puntualidad a las misas establecidas y demas servicios religiosos programados con antelaciòn.
Hoy el sermòn del domingo, el canònigo Rosillo lo enfòca hacia las relaciones de pareja.
-Un buen catòlico cristiano no puede olvidar jamàs que el matrimonio es para toda la vida; y toda la vida solamente significa, toda la vida. Es por eso que hago un llamado a la fidelidad que debe existir siempre entre hombre y mujer; ya que si alguno òsa serle infiel a su pareja, debe recordar, que entre el cielo y la tierra no existe infidelidad oculta para Dios...Èl sabe siempre si estamos siendo infieles hasta con el pensamiento simplemente- termina de decir en su sermòn el padre Rosillo, que por ahora se ha abstenido todo este tiempo de montar el alambìque para la producciòn y tràfico de "las once"; ya que es la primera vez que Luz y èl viven en un pueblo donde nunca antes habian estado ni siquiera de visita. Ellos dos prefieren esperar a que pase el tiempo y tomen confianza, para ver còmo se van dando las cosas...Ademàs a los oìdos de Andrès llegò la informaciòn de que el aguardiente que se consume prohibidamente en Fòmeque y sus alrededores, es fabricado clandestinamente por las monjas de clausura del convento de Guadalupe, en alambìque ubicado dentro del mismo convento. Asì que ante semejante competència tan desigual, por ahora Andrès y Luz deciden desconectarse plenamente de todo lo que tenga que ver con la industria casera, deliciosa, y prohibìda del aguardiente; ademas que con las grandes ganàncias obtenìdas en el pasado, los dos continùan siendo, secretamente millonarios.
A diferencia de Simacota; aquì en Fòmeque, Andrès y el Justicia Mayor simpatizan muy bien, se convierten en buenos amigos con las debidas distancias, ya que un comunero como Rosillo, no podrìa ser tan amigo de un chapetòn como Josè de Salazar; sin embargo logran coordinar muy bien las actividades del pueblo sin mayores contratiempos, dentro del respeto mùtuo entre autoridades; ambos sacan adelante a la villa en lo que a ellos consierne. Pero al cabo de determinado tiempo; al despacho del Justicia Mayor, llega una correspondència con el sello que solamente posèen las autoridades españolas para casos muy especiales: El sello de SECRETO, RESERVADO, Y CONFIDENCIAL; en pergamìno estampillado con el escudo de la corona ibèrica; lo que indica que ese sello puede ser abierto exclusivamente por el destinatàrio en persona, y absolutamente nadie màs; porque donde alguien distinto al destinatàrio se atreviera a violar ese sello, podrìa enfrentar incluso la pena de muerte. Y esta clase de correspondència le llega a determinadas autoridades, unicamente en casos muy excepcionàles; tanto asì que es la primera vez en la vida, que le llega una misiva asì de delicada y secreta a don Josè de Salazar Justicia Mayor de Fòmeque. Dicha correspondència es remitida por los:
SERVICIOS COLONIALES CONFIDENCIALES Y SECRETOS DE GUARDIA ANTIREBELDE EN PROTECCIÒN DEL NUEVO REINO DE GRANADA
TIERRA SAGRADA DE SU MAJESTAD EL REY
ENVIADO DIRECTO DE DIOS
...Sòmos conscientes de que estàs pruebas que le estamos enviando exclusiva y secretamente a usted, no son contundentes como quisieramos; pero usted señor Justicia Mayor debe tener entre ceja y ceja al sacerdote Andrès Rosillo, actual pàrroco de su jurisdicciòn; ya que las informaciònes que se han podido recopilar, indican que el padre Rosillo ha tenido incontables encuentros con los rebeldes Comuneros que deambulan escondìdos en las faldas de las montañas que rodean a Fòmeque. Vigile al clèrigo, pero no lo toque ni se meta con èl màs allà de lo debido; pues nosotros como servidores guardianes en tierras de Indias, de su majestad, no podemos deteriorar para nada las extrechas y delicadas relaciones que siempre han existido entre la iglesia y la corona de España.
Para nosotros ya nada de raro tendrìa que el canònigo Rosillo sea ideòlogo de los Comuneros; y por consiguiente integrante de esa misma organizaciòn criminal sublevada que quiere atentar contra el rey de España y sus colònias en el Nuevo Mundo, abogando por una independència que jamàs ocurrirà, y la fundaciòn de una nueva repùblica que nunca existirà. Asì que tenga cuidado con el prèlado Andrès Rosillo...Vigilelo de cerca pero de manera secreta y sin que èl se vaya a percatar.
Con respecto a la sobrina del padre Rosillo; doña Luz de Obando; segùn tambien se ha podido confirmar; en el poblado de Simacota, de donde ella es originària; la reputaciòn de doña Luz siempre estuvo en entredicho; dama de dudosa estìrpe, dueña de escàndalos, verguenzas, e inmoralidades, y señora de pecados impùdicos...Motivos por los cuales rogamos a la divina providencia; que usted don Juan Josè de Salazar no vaya a caèr ante el embrujo de la belleza de doña Luz de Obando. La convivencia de ella con su tìo pàrroco, nunca ha sido vista del todo con buenos ojos, por ciertos jeràrcas de la iglesia, y algunas autoridades españolas; asì que usted no se confìe.
Señor Justicia Mayor de Fòmeque; si usted llega a probar categòricamente la relaciòn directa entre el canònigo Rosillo y los endemoniados Comuneros; serà un gran triunfo a nombre de la autoridad del imperio español, y el màs justificado ascenso en su carrera. Pero por favor no me busque, que yo lo buscarè. Usted apenas sabe de mi existencia con esta misiva que le acaba de llegar; pero en cambio nosotros, sabemos de tiempo atràs de los corregidores, justicias mayores, y demas autoridades de la Nueva Granada al servicio de la corona española.
Atentamente:
Severino de Pavajeau
Jefe de los servicios confidenciales de investigaciòn Reales, en el Nuevo Reino de Granada.
Dios guarde al rey.
Terminando de leèr la carta, Josè de Salazar siente una mezcla de desconcierto y confusiòn; porque tanto el sacerdote y la gran dama que describe el secreto mensaje, no concuerdan para nada con el canònigo afàble y buen samaritano; y la distinguida mujer tìmida y reservada, que se han ganado el cariño, respeto, y aprècio de la poblaciòn de Fòmeque...El Justicia Mayor no sabe que hacer.
Mientras tanto el canònigo y adulterino ha comenzado silenciosamente una particular revoluciòn eclesiàstica: Como las bìblias de estos finales del siglo dieciocho, solamente estàn escritas en lo que la cùria llama, los tres idiomas catòlicos; latìn, griego, y hebrèo; y las bìblias catòlicas llegan a las Amèricas, importadas, en idioma latìn; entonces el clèrigo Andrès Rosillo ha iniciado en una actitud de mutìsmo, una labor prohibìda; pero que èl por ser el màs vanguardista de los sacerdotes de su època, quiere realizar, para que la bìblia sea verdaderamente comprendida hasta por los màs ignorantes: Ha comenzado la àrdua y rigurosa tarea de traducir la biblia, del antiguo latìn, al español-castellano; pero con un gran riesgo; porque donde el abàte sea descubierto en esas "andanzas"; podrìa hasta ser expulsado fulminantemente de la iglesia. Se dice que en la misma España ya lo estàn haciendo otros curas renovadores, pero tambien de manera secreta porque esto podrìa afectar los intereses de represiòn y embrutecimiènto de la iglesia catòlica, y de los subditos de las monarquìas europeas catòlicas en Amèrica y Europa; ya que en el caso especìfico de la Amèrica Hispana, entre màs ignorància se tenga, màs se puede lìdiar con las colònias de ìndios, negros, y analfabetas. Sin embargo en Brasil, unas monjas de silencio la estàn tambien traduciendo confidencialmente del latìn al portuguès.
-Las gèntes asisten a misa es por pura apariència; la grandìsima mayorìa no habla latìn; ni siquiera los de clase alta; mucho menos el pueblo ràso. A veces me siento diciendo misa en un desierto, porque sè que practicamente nadie me entiende. Las misas y demàs ceremònias religiosas deben realizarse en el idioma natal de cada pueblo; asì es que debe de ser- replica Rosillo con desconcierto.
-Me da miedo que te vayas a volver loco traduciendo toda la bìblia- dice Luz, al escuchar en voz baja, còmo Andrès le confiesa su nuevo proyecto. -Gracias por cuidarme para que no me vuelva loco- responde Andrès irònicamente mientras se va desnudando alistandose para esta noche de amor con su amada.
-Empieza por traducir los escritos que màs te gusten de la bìblia...¿Cuales son los que màs te gustan?- pregunta Luz.
-Estoy seguro que lo sospechas: Los sàlmos y los evangèlios- responde el clèrigo, mientras espera recostado a que su amada aparezca con el vestuario que Andrès le ha conseguido para que ambos hagan realidad una de las fantasias sexuales que màs disfrutaràn los dos.
...-Muy bien mi adorado canònigo...¿Ahora dime còmo me veo?- dice Luz con su sensual voz, mientras aparece radiante vestida con el hàbito de monja que Andrès mandò confeccionar, con la excusa de que era para una pobre mujer que està pròxima a convertirse en novicia. Luz y Andrès juegan como preambulo antes de hacer el amor; siempre con algo novedoso para evitar la rutina; y està vez la jocòsa idea del canònigo resulta como èl se la habìa imaginado: Luz de Obando convertida en la màs hermosa monja sexual y Madre Superiora sensual, capàz de subyugar a su "pervertido" pecador y libidinoso canònigo.
-"Hermana Sor Luz", yo te venero- dice Andrès arrodillandose sumisamente ante su divina dueña.
-"Su santidad papa Rosillo Primero"; yo tambien me rìndo ante tì- dice Luz mientras ambos se abrazan apasionadamente, dejandosen caèr en el lècho nùpcial màs clandestìno de la iglesia catòlica en la Nueva Granada y sus alrededores...Y asì queda registrado para la historia, que el primer sacerdote hispanoamèricano que se atreve a comenzar a traducir la bìblia al castellano, sin consentimiento alguno, es el clèrigo neogranadino Andrès Rosillo...Y èl decide e inìcia esta revoluciòn secreta, de la misma manera en que se han gestado todas las revoluciònes de la historia de la humanidad: En la cama, y en los brazos de una mujer hermosa.
Con el pàso de ese tranquilo año, Luz y Andrès se adaptan a Fòmeque sin mayores inconvenientes; y para la lucha comunera, este traslado de Andrès benefìcia a ambos enormemente, porque el clèrigo se incorpora aùn màs a la lucha subversiva en contra del yùgo español. Y aunque el cura es astuto, a veces menosprècia a los españoles en su capacidad de reacciòn; porque los chapetònes ya tienen sospechas de las andanzas insurgentes del canònigo; pero este no va a cometer los mismos errores del pasado que generan toda clase de suspicàcias. Andrès Rosillo ahora se ha convertido en gran maestro de los disfràces desde que llegò a esta villa...Para cada reuniòn con comuneros, el abàte utiliza un disfràz diferente; unas veces se disfraza de pordiosero, otras de indìgena, comerciante, campesino, andariego, forastèro, o cualquier otra cosa; incluso a veces se disfraza de mujer anciana con la complicidad de Luz que siempre lo ayuda a caracterizar, antes de salir por una pequeña puerta camuflada con arbustos y largo cèsped, que està ubicada en la parte trasera del solar de la casa cural; y asì pasar desapercibido ante cualquiera, y de pàso nunca ser detectado por los dos guardias españoles vestidos de civil, que el Justicia Mayor coloca siempre al frente de la iglesia y la casa parroquial, con el fin de saber cuando el padre Rosillo, entra o sale.
Los Comuneros de la regiòn, en cabeza ideològica de Rosillo planèan sabotajes y levantamièntos armados en esta zona del centro de la Nueva Granada; movimientos de rebeliòn, sublevaciònes, ataques a tròpas españolas; y es un hecho que el movimiento comunero va creciendo cada dìa màs.
Francisco Rangel, esposo legìtimo de Luz de Obando no cèsa en su busqueda de "justicia" para que su esposa regrese a su lado, y asì recuperar su propio honor, siendo lo unico que a èl le importa en la vida. Y es por eso que Francisco llega a Fòmeque directo al despacho del Justicia Mayor; no sin antes pasar discretamente por la casa cural y la iglesia del pueblo, intentando observar a Luz o a Andrès desde fuera, pero no lògra ver nada.
Francisco Rangel se presenta ante el Justicia Mayor Josè de Salazar, exponiendole el abandono del que fue vìctima por parte de su esposa, y còmo su honra de caballero ha quedado vapuleada durante estos años por culpa de Luz de Obando.
...-Hoy en dìa como usted ya sabrà señor Justicia Mayor, mi esposa vive con su tìo el padre Rosillo, actualmente pàrroco de este pueblo. Y yo he realizado el largo viaje hasta aquì, porque deseò regresar con mi esposa y limpiar mi honor; incluso fue el mismo padre Rosillo el que nos casò en santa ceremònia catòlica en la iglesia de Simacota- dice Francisco terminando de exponer con lujo de detalles todo su disfuncional matrimonio con Luz de Obando.
Don Josè de Salazar està cada vez màs estupefacto con lo que escucha.
-Creame don Francisco Rangel; hasta ahora me entero de que doña Luz de Obando es una mujer casada. Sin embargo, si ella se fue de su lado, tuvo que tener muy sèrios motìvos; ya que estamos hablando de la sobrina de el mejor sacerdote que hayamos tenido aquì, pàrroco de este pueblo a mucho honor- dice el Justicia Mayor mientras llama a uno de sus guardias y le secretèa al oìdo dandole la orden de traèr hasta su despacho a Luz de Obando, para aclarar de una vez por todas tan bochornosa situaciòn.
Una hora despues, Luz ingresa al despacho de el Justicia Mayor, y se asombra al ver nuevamente a su esposo, al que creìa que despues de la fuerte disputa en Simacota, jamàs ìba a volver a ver. Luego ingresa el padre Rosillo que tambien se sorprende ante la presència de Rangel...Para ambos es una desagradable sorpresa.
-Doña Luz, el honorable caballero aquì presente, dice ser su esposo, y la acusa a usted de abandono- expresa Josè de Salazar entre desconcertado y anonadàdo.
-Señor Justicia Mayor, reconozco que yo sì estuve casada con este sujeto; pero los motìvos que me obligaron a tomar la decisiòn de abandonarlo a èl, quedaròn registrados en la diligència de descargos que se realizò en la corregitùra de Simacota- responde Luz con titubèos y nerviosìsmo a la vez que Andrès la sujeta fuerte del brazo dandole seguridad.
-Don Josè de Salazar, yo fuì el tutor legal de mi sobrina en tan bochornosa diligència, y recàlco lo mismo que expuse ante el corregidor de Simacota...Los motivos que mi sobrina tuvo para abandonar a don Francisco, fueron motivos tan impùdicos y sùcios, que mi sobrina ha estado desde entonces, traumatizada tratando de olvidar ese matrimonio desdichado del que tanto se arrepiente.
-¿Desdichado exactamente por què?- pregunta el Justicia Mayor.
-Ella siempre inocente, tenìa que satisfacer los apetìtos morbòsos y antimorales, del caballero aquì presente- responde Andrès con su elocuència de abogado.
-Todo eso es mentira, señor Justicia Mayor- protesta exaltado francisco. Josè de Salazar, enemigo siempre de que su despacho se convierta en gallera; termina la discusiòn de manera diplomàtica y diciendo la ùltima palabra como corresponde a su cargo de Justicia Mayor.
-Don Francisco Rangel; reconozco que usted es todo un caballero y todo un gran señor, dìgno representante de su ilustre càsta...Pero yo como Justicia Mayor de Fòmeque, no es mucho lo que pueda hacer en este caso especìfico, ya que el hecho y las circunstàncias denunciadas como tales, aquì hoy por usted; no ocurrieron en mi jurisdicciòn; sino en la jurisdicciòn de Simacota, donde yo no tengo autoridad alguna. Màs sin embargo don Francisco, le doy a usted mi palabra, de que solicitarè a la corregitura de Simacota, una transcripciòn escrita de todos los descargos realizados allì; con respecto a este supuesto delito de abandono, y que debo considerarlo supuesto, ya que aquì en esta villa, doña Luz siempre se ha comportado como lo que ès: Una respetable dama solidaria y colaboradora de nuestra pequeña pero inocente sociedad que jamàs ha tenido queja alguna de tan ilustre señorita...o señora. Ahora bien; dada la gran distancia de camino que hay entre Simacota y Fòmeque, y la normal demora del tràmite; creo que todo esto podrìa demorarse entre diez y doce meses apròximadamente- dictamina don Josè de Salazar.
Francisco Rangel sin pronunciar palabra, con su alma cada vez màs envenenada por su honor burlado, y una tremenda fùria contenida, se marcha de allì con la ràbia màs mordàz, para no volver jamàs a esta comarca, donde la noticia de que Luz es mujer casada que abandonò a su esposo, viaja a la velocidad del chìsme; y en menos de un dìa ya todos los dos mil quinientos habitantes de Fòmeque estàn perfectamente enterados del estado civil de la mujer màs bella que vive en el poblado; y la noticia del pasado matrimonial de Luz, crèce como bola de nieve, y ya se empieza a poner en duda la clàse de convivència que Luz y Andrès tienen en la casa cural.
"Sospechòso amancebamiènto de espectacular belleza escultural con el cura del pueblo, en incèsto sàcro"...Es el volante misterioso que comienza a circular en todo Fòmeque, cuando manos oscuras los depositan en la noche, tiràndolos por debajo de las puertas de las casas; y que ha sido escrito, sabrà Dios por quièn...Volante de pasquìn colonial en esta mojigata sociedad de doble moral.
Todo esto, sumado a la correspondència secreta que hace meses recibiò el Justicia Mayor, obligan a Josè de Salazar de manera muy prudente y discreta, sin que absolutamente nadie se entere en el pueblo; mucho menos el padre Rosillo; a escribir confidencialmente al arzobispado de Santafè de Bogotà...
...Aspiro entonces a que su reverendìsima arzobispal, me aconseje sobre las acciones que yo como Justicia Mayor de Fòmeque, debo tomar ante su reverencia parroquial, padre Andrès Rosillo; para que las excelentes relaciones que existen entre iglesia, y representantes de su majestad el rey en estas colònias, no se vean perturbadas de ninguna manera.
Agradezco a su reverendìsima sus consejos sàbios de pastor guìa; y su bendiciòn en el nombre de Jesucristo nuestro Señor.
Con Sùmo Respeto
Juan Josè de Salazar
Justicia Mayor de Fòmeque.
La alta cùria de Santafè vuelve a inquietarse, pero esta vez con disgusto hacia el canònigo Rosillo. Hace años que el arzobispo Caballero y Gòngora regreso a Europa, y actualmente està radicàdo en Roma, donde fue ascendìdo a cardenal por el Papa.
El actual arzobispo de Santafè de Bogota es un hombre barbudo y relativamente joven para ser arzobispo; èl es el mismo que ordenò el tràslado de Andrès, de Simacota a Fòmeque. Es un arzobispo hòsco, neuròtico; y saca a relucir su mal gènio cuando lee la carta que le ha enviado el Justicia Mayor de Fòmeque. El arzobispo vocifera y exclama furioso...
-Vuelve y juega ese socorrano de los mil demònios llamado Andrès Rosillo. Dios mìo, dame la paciencia con este degenerado canònigo.
Creo que lo mejor serà tenerlo aquì entre nosotros; para supervisarlo de cerca. Traerèmos al padre Andrès Rosillo y le daremos algùn cargo aquì en Santafè; cargo que èl deberà ejercer con dedicaciòn para que lo mantenga bien ocupado...Y que quede escrito secretario: Esta es la ùltima cosa que haremos por el cretìno cura Rosillo que se nos ha convertido en una piedrota en el zapato, y en un dolor de cabeza para mi capèlo que ya esta harto de tener que lidiar con curas excèntricos y locos...Y a futuro, los sacerdotes de la Nueva Granada que sean implicados en actividades comuneras o que pertenezcan directamente a los "atèos" Comuneros; que se las arreglen solitos y como puedan- grita el arzobispo, firmando de un plumazo y sin màs discusiòn, el traslado de Andrès Rosillo...-Que se venga para Santafè de Bogotà, lo màs rapido posible, el desdichado ese del padre Andrès Rosillo; y por todos los santos; que no joda màs!.
-¿Y què le decimos que haga con la sobrina Luz de Obando?- pregunta tìmido el secretario, hablando por las narices y con su cara agachada...A lo que el arzobispo responde hastiado.
-Es que ese es el problema; que este arzobispado no tiene sagrada constància alguna, de que la virginal Luz de Obando sea puta!.
-Amèn su reverendìsima.
-Como bien lo decìa su eminencia el cardenal Caballero y Gòngora cuando me entregò este cargo: ¿Por què serà que todos me dicen padre, menos mis pròpios hijos que me dicen tìo?!.
EL CANÒNIGO Y ADULTERINO DON ANDRÈS
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